• Cotizaciones
    viernes 20 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Garganta cascada, genio intacto

    Charly García presentó “60 x 60” en el Teatro de Verano

    Apenas un cuarto de hora después de las nueve de la noche se apagaron las luces y se divisó la silueta esmirriada de Carlos Alberto García Moreno, de sobretodo marrón y medias cancan rojas, desde un costado hacia su batería de teclados, dispuesta en el medio del escenario del Ramón Collazo.

    Hendrix, Bach y Piazzolla concurrieron al Parque Rodó y se encontraron con su colega Charly García en “Rock and Roll Yo”, tema que abrió el concierto con un riff tan emocionante como el de “Post crucifixión”, de Pescado Rabioso.

    Quienes prefieren al Charly duro de cocaína hasta las uñas, el de la etapa “Say No More”, habrán podido comprobar el viernes 19 en las canteras del Parque Rodó que, a cuatro días días de cumplir 61 años, un cabello de este García “más tranqui”, como dicen, posee más rocanrol que las anatomías completas de la mayor parte de los rockeros sudamericanos. Y basta verlo ir y venir por el escenario para comprobar que por más que haya cambiado de drogas —o no—, es básicamente un hombrecito extremadamente débil que precisa ayuda para todo. Hasta que se sienta frente al piano y cuenta hasta tres.

    Durante más de dos horas, el máximo talento del rock en español comandó una auténtica orquesta rockera que, a la tradicional formación de batería, bajo y guitarras, agregó una sección de cuerdas (cello, violín y viola), bandoneón, vibráfono y el enorme despliegue de teclados de García. “I’m Not In Love”, “Fanky”, “Rezo por vos” e “Influencia” fueron enriquecidas por los nuevos arreglos compuestos por García para este show, “60 x 60”, grabado en vivo en tres noches en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires y editado recientemente en una caja de tres discos, un DVD y un libro con fotos y textos.

    Basta escuchar el sonido metálico del vibráfono de Fernando Samalea y los solos de guitarra de Carlos García López en “Yendo de la cama al living” para saber que ésta que afortunadamente pasó por Montevideo es quizá la banda más sofisticada y virtuosa de toda la carrera de Charly, varios cuerpos arriba de la que presentó en el Plaza en 2002 y en 2001 en el Velódromo, aquella noche de marzo en la que tocó durante más de cuatro horas porque la gente pedía más bises y el dealer estaba bien stockeado.

    La presencia del bandoneón en esta nueva etapa de conciertos vuelve explícita la cercanía con el tango que ostenta gran parte de la obra del artista, tanto a nivel estrictamente musical —”Pasajera en trance” o “No soy un extraño”— como lírico. ¿Acaso no puede verse como tanguera una canción que dice “Yo me quiero morir, no aguanto más estar aquí. Asesíname”, y que a continuación integra la frase de Lennon “All You Need Is Love” sobre una melodía que flota en el aire desde el fuelle de Samalea? ¿Acaso no es desgarradoramente tanguera la frase “No tengo a nadie que me acompañe a ver la mañana, y que me de la inyección a tiempo, antes que se me pudra el corazón”, de ‘Eiti leda’”?

    Una mención aparte merece Rosario Ortega, vocalista que cumple con la misión nada fácil de complementar la defectuosa vocalización de Charly, y que lo logra con oficio, con un óptimo manejo de la escena y de los códigos del rock de estadios; los mismos trucos que pone en práctica García López para transitar el escenario mientras descarga las filosas líneas melódicas que a veces son riffs, a veces solos y en ocasiones simples frases improvisadas.

    Se puede aceptar que Charly García tiene serios problemas vocales y que, durante buena parte del concierto, de su voz solo se escuchó una ronca letanía de melodías y letras, una octava abajo de las grabaciones originales. Es lo que va quedando de aquella voz que 30 años atrás fluía con gracia y precisión en registros altísimos. “Rezo por vos” es un ejemplo claro del sutil trabajo de Ortega para emular y evocar al creador de “Clics modernos” y de “Parte de la religión”. Y lo hace con el oficio suficiente como para no transgredir la línea del protagonista. Ella no es Charly, por más que cante lo que él no está cantando. De todos modos, a medida que fueron pasando los minutos y las canciones, las baqueteadas cuerdas vocales de García —más gastadas que las de Bob Dylan, Melingo y Joaquín Sabina juntos— fueron recobrando parte de su memoria para lograr versiones dignas en lo vocal de “Los dinosaurios” y “Promesas sobre el bidet”, otra pieza que ahora luce en toda su dimensión orquestal gracias al virtuosismo de la banda.

    “Quiero dedicar este concierto a Los Shakers”, anunció el argentino en su primera intervención. Un acto de justicia para nada demagógico hacia quienes fueron los primeros responsables de que aquel niño con vitíligo bajo la nariz comenzara a vibrar con una música llamada rock and roll, y junto a él otros como Luis Alberto Spinetta y Litto Nebbia.

    El público uruguayo no es tan fervoroso y demostrativo como el porteño, y eso está clarísimo: no corea los riffs y solos con un “o-o-o-o-o” ni salta disciplinadamente como cuando Catupecu Machu canta “Y lo que quiero es que pises sin el suelo”. Pero, a su modo, las 4.200 personas que colmaron el Teatro de Verano demostraron su satisfacción y beneplácito al aplaudir especialmente “Influencia” —un notable testamento hecho canción de rock— “Cerca de la revolución”, “Me siento mucho mejor”, “Tu vicio” y “Demoliendo hoteles”.

    Por si alguien había olvidado que es un genio de la música toda —y no solo del rock— y que, como tal, tiene reservada su silla en una orquesta simbólica de lujo, el viernes 19, afortunadamente, Charly García tocó “Piano bar”.

    // Leer el objeto desde localStorage