• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Garras de espuma

    Obras maestras: La gran ola de Kanagawa, cuadro japonés que se transformó en un ícono

    La ola parece un ser vivo con garras de espuma tensa. La ola se alza como una amenaza terrible sobre unos diminutos pescadores. La fuerza de la ola pendiendo sobre las vidas frágiles de los hombres. La gran ola de Kanagawa fue realizada por el japonés Katsushika Hokusai (Tokio, 1760—1849), quien representó unas embarcaciones a merced de una tormenta, con el monte Fuji en la lejanía. Tuvo varias versiones y con los años se transformó en icono visual fácilmente reconocible en Oriente y Occidente.

    La potencia de la imagen está en la maestría con que Hokusai logró plasmar el movimiento del agua en su expresión más amenazante. En la expectativa del desastre y en la resistencia pacífica de los pescadores se adivinan las circunstancias del artista que vivió 89 años y trabajó la obra en el período más crítico de su vida, cuando se encontraba más urgido por subsistir y marcado por pérdidas personales.

    Hokusai, pintor, retratista, xilógrafo y budista de la orden de Nichiren, nació al este de Edo (actual Tokio), con el nombre de Tokitaro. No conoció a sus padres y fue adoptado por un renombrado artesano de Edo, conocido como Nakajima Ise, fabricante de espejos de la corte del shogun. Hokusai trabajó con él como aprendiz, transformándose en su heredero, por lo que se especula que es probable que el artista haya sido hijo de Nakajima, concebido con una concubina.

    Mundo flotante.

    Fue uno de los mayores representantes de la escuela ukiyo-e del período Edo, que se conocían como “pinturas del mundo flotante”, un estilo que reflejaba la vida de los estratos sociales más humildes. Tuvo la peculiaridad de usar varios seudónimos en su carrera: Shunro, Sori, Kako, Taito, Gakyonjin, Iitsu y Manji, entre una treintena de nombres. En el ukiyo-e las obras se grababan sobre planchas de madera de cerezo. Luego, el impresor podía hacer copias del original hasta que el relieve grabado en la madera se empezaba a borrar. Los temas principales eran retratos de rostros de geishas, actores del teatro kabuki y samuráis, en escenas eróticas o humorísticas. Fue uno de los responsables de que las pinturas sobre la naturaleza se convirtieran en símbolo de la cultura japonesa.

    Aunque La gran ola es la obra más conocida del artista, su mayor trabajo es la colección de 15 volúmenes de Hokusai Manga, con unos 4.000 dibujos diversos de paisajes, plantas, animales y escenas de la vida cotidiana. Hokusai publicó el primer dibujo en 1814, y los tres últimos volúmenes se publicaron póstumamente, aunque el último se considera falso. En el caso de Hokusai, la expresión manga no hace referencia al cómic, dado que no hay una historia que conecte los dibujos. Su técnica de trabajo era bastante elaborada. Trabajaba con papel transparente, en varias fases. Realizaba un esbozo en el papel y después colocaba encima otro papel transparente sobre el que corregía el dibujo y agregaba detalles hasta tener la composición final. Ese diseño final se pegaba sobre la plancha de madera en la que se hacía el grabado. Esta técnica entró en Japón en el siglo VIII proveniente de China.

    En el año 1854 los puertos nipones se abrieron a comerciar con Europa y a partir de ese momento la influencia artística de la isla se regó por Occidente, especialmente en París. Se nutrieron de ella pintores impresionistas como Henri de Toulouse-Lautrec, Paul Gauguin, Edgar Degas, Vincent van Gogh y Claude Monet. “Envidio a los japoneses y la increíble y limpia claridad de la que están impregnados todos sus trabajos. Nunca resultan aburridos ni dan la impresión de haberlos realizado a toda prisa... Su estilo es tan sencillo como respirar”, expresó Van Gogh sobre las estampas japonesas.

    En 1793 a Hokusai le tocó sufrir dos golpes grandes, con la muerte de dos personas cardinales en su vida: su maestro, Katsukawa, y su joven esposa, madre de sus tres hijos. En 1797 se volvió a casar y comenzó la época más floreciente de su trabajo. En 1868 murió su segunda esposa. Hokusai contaba ya 68 años y se sintió muy afligido, además de padecer una parálisis intermitente en el brazo izquierdo y de tener que hacerse cargo de un nieto conflictivo y delincuente que le generó graves problemas financieros.

    En 1800 Hokusai editó Vistas famosas de la capital del este y Ocho vistas de Edo, al tiempo que tomaba discípulos para impartirles clases. Fue en este período que empezó a usar el nombre de Hokusai. Su desesperada situación económica hizo que en 1812 publicara Lecciones rápidas de dibujo simplificado. La obra de este período cubre toda la gama del arte ukiyo-e: tarjetas, surimono, libros ilustrados, ilustraciones de antologías de poemas, libros eróticos, pinturas a mano y libros de bocetos.

    En arte erótico se volvió muy popular su xilografía El sueño de la esposa del pescador (1814), en la que una mujer yace, abrazada por los tentáculos de dos pulpos, uno de ellos con la cabeza entre sus piernas.

    Entretelones de la gran ola.

    La gran ola de Kanagawa (1830-1833), de 25 cms de alto por 37 de ancho, fue la primera de la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji. Son varios los museos que guardan ejemplares: el Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo Guimet, el Museo Británico, la Biblioteca Nacional de Francia y el Museo Nacional de Arte de Cataluña, en versiones provenientes de colecciones privadas del siglo XIX.

    En la escena se ven tres oshiokuri-bune, unas barcazas rápidas que transportaban el pescado vivo desde las penínsulas de Izu y Boso para venderlo en los mercados de la bahía de Edo. En la escena, las embarcaciones están en la prefectura de Kanagawa, volviendo de la capital. En total son 30 remeros y calculando la escala, la ola tendría una altura de entre 10 y 12 metros. La composición se completa con una firma que aclara: “(Pintura) de la brocha de Hokusai, quien cambió su nombre a Iitsu”. En la pintura aparece asimismo el monte Fuji, símbolo de la belleza, lo sagrado y la identidad nacional en Japón.

    A esta altura de su carrera, la ola evidencia el control técnico de Hokusai sobre su dibujo, en una imagen que es resultado de un largo proceso, trabajoso y reflexivo. Una de sus concepciones artísticas fue que cualquier elemento puede dibujarse siguiendo la relación del círculo y el cuadrado. “Todas las formas tienen sus propias dimensiones que debemos respetar. (...) No se debe olvidar que tales cosas pertenecen a un universo del que no debemos romper su armonía”, escribe allí.

    La ola ha sido comparada con un dragón o con las curvas propias de los fractales como expresión de lo infinito. Hokusai fue un maestro de la fantasía japonesa, lo que se reflejó en los fantasmas dibujados en Hokusai manga y, a partir de 1831, en temas sobrenaturales más evidentes de la serie Hyaku monogatari, Cuento de cien (fantasmas).

    La gran popularidad del cuadro y la potencia de la imagen hizo que se emplee en publicidad, arte y objetos cotidianos. Por ejemplo, el primer reloj Seiko de buceo, de 1965, llevaba en el dorso este dibujo, algo que se mantiene hasta hoy. La banda inglesa Kitchens of Distinction usó una parte de la obra para la portada del álbum Strange Free World (1991). Se ha empleado, además, como elemento decorativo en productos cotidianos como fundas de iPod, agendas o cortinas de ducha. Ha aparecido como escenario de videojuegos y en avisos publicitarios de Levi Strauss e IBM.

    Hokusai pasó gran parte de su vida sumergido en la producción artística, de la que quiso exprimir hasta la última gota técnica. Se llamó a sí mismo “el viejo loco por la pintura” y quiso vivir más de 100 años. Resumió así su paso por la tierra: “(...) A la edad de cinco años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo, ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A los 73 finalmente aprendí algo sobre la verdadera forma de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, las hierbas o los árboles. Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un cierto progreso, a los 90 habré penetrado más en la esencia del arte. A los 100 habré llegado finalmente a un nivel excepcional y a los 110, cada punto y cada línea de mis dibujos, poseerán vida propia (...)”.

    // Leer el objeto desde localStorage