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“¿Cuál le gusta más?”. La pregunta sonó un poco rara en un contexto de silencio, soledad y gratísima placidez. Fue hecha en voz baja pero retumbó en el oído del visitante como un trueno. Casi como las líneas electrizantes, coloridas, quebradas y fugaces como el rayo inspirador de Luis Felipe Noé (Argentina, 1933), renombrado artista argentino contemporáneo que expone en Galería Sur de La Barra de Punta del Este. No expone solo. También hay obras de Clorindo Testa (1923-2013), otro gran creador, pintor y arquitecto, tan pintor como arquitecto, destacadísimo en ambas expresiones. Los dos solos como en un duelo de gigantes.
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Se sabe que a las tres de la tarde no va nadie a una galería. Menos en Punta del Este. El sol arde y resuena en la piel como una garra afilada. La paz y frescura, la armonía del espacio interior de Galería Sur propicia el placer de enfrentar a estos monstruos del color. Uno impactante a simple vista, chocante, vibrante, estremecedor. El otro, Testa, más plácido, suave, delicado, en tonos de un celeste borroneado que se extiende por el centro del cuadro a punto de evaporarse. Los pequeños trazos de verdes, amarillos o rojos sueltos en la periferia, alguna flecha, algunos pequeños y siempre livianos rayones de acrílico. Es una obra que parece caótica, desprolija, hecha a jirones o trazos impulsivos. Todo alrededor de ese celeste que el autor se encarga de nombrar con un rotundo y central “celeste” escrito con la caligrafía de un niño, con una letra un poco desarmada o a punto de crecer. Es una broma. O es una manera de jugar con el sentido y los sentidos o la razón y el punto donde el hombre, el espectador, deja de razonar para dejarse llevar en la emoción de lo no dicho, lo innombrado.
Tanto Testa como Noé usan letras, números y palabras en sus obras. Uno como el otro se sienten cómodos con cierto estado de caos, cierto desorden interno que parece despatarrar la percepción. Ese caos que para Noé es un principio y un cierto fin. El caos que encierra el orden o predice el orden o contiene un orden nuevo. Para Testa, sin teorizarlo, un caos de suaves tonos y líneas y formas pequeñas donde parece volar la imaginación, sostenida en un plano celeste o blanquecino o incluso de rayones acrílicos y de puño cerrado y empecinado como el de los niños cuando sueltan sus manos y desatan la emoción. Pero sobre todo, un despatarro de viento, de entrevero de pequeñas figuras que parecen corridas con la mano o a fuerza de soplarlas. Tal vez sea el caos que enfrente estas obras de un lado y otro de la galería, pocas pero buenas, cálidas a su manera, de altísima calidad, imponentes en cierto sentido. El caos de un impulso informalista que se puso de moda en los 60 y cayó como anillo al dedo a los artistas rioplatenses.
De un lado, Noé, la construcción de infinitas líneas paralelas, de colores fuertes, de tonos inquietos y apariciones inquietantes. En ese rincón, el Noé que no deja lugar sin pintar, que despliega su arsenal repetido de paralelas, rectas u onduladas, sinuosas, temblorosas. A veces chorreantes, otras finitas y seguras. Las líneas que lo ayudan a reconstruir desde el caos, a intentar desarmarlo, abrirlo y ordenarlo en tintas de colores fortísimos como si explotara el interior de un pomo con mezclas multicolores. Noé reordena esas líneas, las extiende en trabajosos caminitos que se cortan de pronto con una imagen o un texto que cuesta definir de antemano. Hay que estar atento al aluvión para desentrañar el mundo sobre el que transita el pintor. Construye mapas con cientos de sendas que se cierran o se abren según el loquísimo pulso que los inspire.
De Testa hay otras versiones. Hay un grito desesperante en rojo y negro, sin rostro, con pocos datos de un ser humano concreto. Está pintado con aerógrafo y en secciones, como un políptico sin serlo. Pretende ser un grito en secuencias desconexas, bien setentistas, de un hombre desestructurado como el mundo que se avecina, como la historia de una humanidad cada vez más fragmentada. Impacta, seduce, impone el aire de época y el retazo de historia. Se ve cómo el arquitecto se desborda frente a la necesidad de irracionalidad. El orden impuesto por las estructuras funcionales, gigantes, brutales y estrictas y en algún punto a prueba de toda movilidad, dejan paso al pintor en el que todo parece frágil, liviano, a veces en borrador, sin definición exacta, sin simetrías, ni equilibrio. Se evade de la razón y su mano va y viene al vaivén de la materia, de los colores, del plano que ya no sostiene rigideces atadas a la regla. Permite desparramar luces y sombras en el aire, apenas sostenidas por su propia liviandad. Incluso cuando su visión se pone oscura como se puso en esos años, incluso cuando se produce ese aturdido grito de dolor.
Pero el arquitecto permanece en la economía de recursos, en la limpieza de materia, aún en el entrevero. Es un pintor que mira con ojos de arquitecto. Ve ciudades, diagramas, construcciones. Noé ve mundos, geografías extrañas, profundidades. Es más interior, si eso es posible. Testa está en un lugar de mirada abierta, amplia, que juega permanentemente con el espacio en limpio, con el plano despejado o que intenta despejar. Noé recarga exasperadamente, furiosamente. Domina la furia y el aparente descontrol. La emoción se impone como un choque de electricidad. Incluso desajusta el marco y el plano. Llega a resquebrajarse, como mosaicos, como rompecabezas. Eso no pasa en Testa, que logra mantener la presencia del plano donde pasan sus imágenes. Incluso cuando da vuelta un bastidor. Lo usa como un bastidor, lo pinta, lo evidencia pero lo transfigura.
“¿Cuál le gusta más?”. La pregunta del amable anfitrión tuvo respuesta. Muy personal, queda en el silencio fresco de la galería. Pero entre estos dos gigantes, no se elige un artista, una obra, una creación temporal. Se elige un temblor de tierra, un día maravillosamente caluroso de verano, un atardecer, un temporal, un cielo tan celeste como inefable. Imposible.
Clorindo Testa-Luis Felipe Noé, en Galería Sur (Ruta 10, Parada 46, La Barra de Punta del Este). Hasta el 31 de enero. Abierto todos los días de 11 a 23.