El exvicepresidente de la República Gonzalo Aguirre Ramírez (1990-1995) falleció el martes 27 a los 81 años a causa de una afección pos-Covid.
El exvicepresidente de la República Gonzalo Aguirre Ramírez (1990-1995) falleció el martes 27 a los 81 años a causa de una afección pos-Covid.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNieto por vía materna del entonces director del vespertino nacionalista El Plata, Juan Andrés Ramírez, además de vicepresidente fue abogado constitucionalista, profesor, editorialista, escritor, 10 años senador y dirigente deportivo de Trouville.
Había nacido en el barrio Sur en 1940, pero cuando tenía siete años su familia se trasladó a Pocitos. La mudanza lo llevó al Club Trouville, donde jugó al básquetbol desde 1951 por una década, en menores y juveniles, y luego fue 20 años dirigente. Para ese entonces ya era conocido como el Oso, apodo que recibió de uno de sus hermanos desde una vez que se metió en la jaula de esas fieras en Villa Dolores.
Hincha de Nacional en fútbol, aficionado al tango y a las carreras de caballos, además de un estudiante muy memorioso y brillante, Aguirre comenzó a trabajar en 1962 como editorialista político del diario que dirigía su abuelo, hasta que cerró en 1968.
Según contó a los periodistas Raúl Ronzoni y Mauricio Rodríguez para el libro Vidas bien vividas, aunque su familia siempre estuvo vinculada a la política, recién comenzó a militar de forma constante durante la dictadura, junto con el dirigente blanco Fernando Oliú. Se había recibido de abogado en 1975 a la edad de 35 años, pero su especialidad, el derecho constitucional, según explicó con humor, no tenía demasiada demanda en esa época.
Aunque militó en el Movimiento Nacional de Rocha (MNR) liderado por Carlos Julio Pereyra, desde los primeros años de la dictadura mantuvo un buen vínculo con Luis Alberto Lacalle Herrera. También conoció bien a Jorge Batlle, con quien, cuando pocos lo hacían, compartió reuniones para luchar contra el régimen militar, que lo procesó y puso preso por atentado a la moral de las Fuerzas Armadas a raíz de un artículo periodístico. En 1981 participó en el semanario wilsonista La Democracia junto con Alberto Zumarán y en 1986 dirigió unos meses La Razón.
En la casa del profesor Juan Pivel Devoto, Aguirre tomó parte de una reunión preparatoria del acto del Obelisco de noviembre de 1983 a la que asistieron Julio Sanguinetti, Batlle, Oliú, Pereyra, Enrique Tarigo y el socialista José Pedro Cardoso para redactar la histórica proclama contra el régimen militar que leyó luego el actor Alberto Candeau.
Luego, en las elecciones que ganó Sanguinetti, Aguirre fue compañero de fórmula de Alberto Zumarán. No solo su abuelo había tenido actividad periodística y actuación política, sino también sus padres, que fueron parlamentarios; sus primeros recuerdos al respecto venían de la campaña electoral de 1946, cuando su padre respaldó al dirigente de la lista 97 Adolfo Tejera.
Fue con esa misma lista, con el Movimiento Renovación y Victoria (MRV) liderado por él, que se presentó a las elecciones y fue electo senador y vicepresidente de Lacalle Herrera en 1989. Para entonces había abandonado el MNR a raíz de las diferencias en torno a la ley de caducidad, iniciativa de Wilson Ferreira que Aguirre decidió acompañar. Aguirre argumentó que era la única forma de salir de la encerrona con los militares, luego de que, en el pacto del Club Naval, sin los blancos, el tema de los juicios a las violaciones a los derechos humanos solo hubiera estado sobrevolando.
Las relaciones entre el entonces vicepresidente y el presidente Lacalle Herrera pasaron por momentos de fuerte tensión a fines de 1991 cuando Búsqueda publicó un resumen de una carta de 10 carillas en la que Aguirre emplazó al jefe de Estado a realizar cambios en el equipo económico y sustituir al entonces presidente del Banco Central Ramón Díaz y al subsecretario Gustavo Licandro, a los que calificó de “insensibles” por estar más preocupados por el déficit fiscal que por la inflación que afectaba a los asalariados.
Después de la derrota del Partido Nacional en las elecciones de 1994 y del peligro cierto de que el Frente Amplio llegara al gobierno, Aguirre cerró filas con Lacalle para no dividir a los blancos, aunque su movimiento político no tuvo demasiado vuelo y tampoco la carrera política de su primo Juan Andrés Ramírez.
Aguirre se dedicó entonces a la abogacía y años después ganó varios juicios en los que militares retirados pleitearon contra el impuesto a las pasividades.
Poco antes de las elecciones de 1989 había nacido su primer hijo, con Marga Sosa, con quien luego tuvo otro varón. La esposa de Aguirre falleció de cáncer hace seis años.
En los últimos tiempos, Aguirre publicó una columna política semanal en El País y cuando se despidió, en 2009, mencionó como sus maestros, además de a su abuelo, a Carlos Quijano, Washington Beltrán y Carlos Manini Ríos, entre otros.
Desde 2019, el exvicepresidente residía en el 5° piso de la mutualista Asociación Española, donde había sido acogido porque no tenía casa.
A pesar de sufrir Parkinson y una enfermedad de la garganta que le impedía hablar correctamente, según una crónica de El Observador, festejó su cumpleaños de 80 rodeado de diarios, libros, algunos pocos amigos y cantando tangos en la habitación de la mutualista. Una de sus últimas salidas fue con el expresidente Lacalle Herrera para votar por su hijo Luis Lacalle Pou, en las elecciones en la que este resultó electo.
Aguirre quería que Lacalle Herrera hablara en su entierro. Lacalle Pou publicó un mensaje en Twitter en el que expresó que el exvicepresidente “fue un referente político imprescindible desde las últimas décadas” y asistió ayer miércoles junto con su padre al sepelio en el Cementerio Central, en el que el expresidente cumplió el pedido y despidió al político fallecido.