Un día de abril, el Hipódromo de Maroñas amaneció con unos autos de época estacionados y unas banderas con esvásticas colgadas en su fachada, el símbolo adoptado por los nazis. Esas imágenes eran extrañas para los vecinos, pero la incógnita no demoró en develarse. Ese día el hipódromo se había convertido en el lugar de rodaje de algunas escenas de El presidente, la serie de Amazon Prime que gira en torno al extitular de FIFA João Havelange. En ese momento, Montevideo era la sede de cinco producciones audiovisuales extranjeras, uno de los pocos rubros que creció durante la pandemia y que provocó que algunos sectores afectados pudieran amortiguar una caída segura.
Los tres hoteles de la cadena Hilton (en World Trade Center, avenida de las Américas y en la plaza Gomensoro) estuvieron abiertos buena parte de la pandemia, una decisión que ayudó a la marca a “estar mejor posicionada en la ciudad”. Sus huéspedes fueron en “gran volumen” las producciones audiovisuales, dijo a Búsqueda el gerente general de la empresa, Agustín Maddocks.
Lo mismo sucedió en el Hyatt Centric. El hotel estuvo cerrado cerca de un año y, cuando reabrió, el objetivo era perder menos dinero porque el costo de estar cerrado era “muy alto”. Pero lo que sucedió fue “mucho mejor” de lo esperado y el establecimiento tuvo un nivel de ocupación de entre 45% y 50%, comentó su gerente general, Pablo Pesce. Incluso en junio, el hotel cerró con 64% de las plazas ocupadas.
“El negocio de las productoras ha dado muchísima mano de obra”, destacó el ejecutivo a Búsqueda. Pesce fue hasta diciembre el gerente de la cadena Marriott, que entre setiembre y diciembre de 2020 también alojó a elencos y equipos técnicos de filmaciones.
Los rodajes en Uruguay vienen en aumento desde hace 15 años. Primero hubo un auge en las filmaciones de publicidades y desde 2012 comenzaron las producciones de películas y series, aunque eran muy “esporádicas”, según el productor Santiago López, de Cimarrón Cine. Los incentivos previstos en el programa Uruguay Audiovisual —que prevé exoneraciones para quienes llegan a filmar— activó aún más a este mercado y los buenos números que tuvo el país durante 2020 en el manejo de la epidemia le dieron el empujón final al crecimiento.
En promedio, el tiempo que implica una producción es de seis meses, considerando la etapa de preproducción, que dura entre siete y ocho semanas, y el rodaje, cercano a las 12. En esta parte es cuando se movilizan más personas y cuando se alojan más personas en los hoteles. López detalló a Búsqueda que, en general, cada producción involucra a 200 técnicos y suelen llegar entre 50 y 60 personas desde Argentina y Brasil.
Los gastos en hoteles tienen “un impacto muy grande” en el presupuesto de las producciones, sostuvo.
Pesce agregó que cada producción es variable y pueden requerir entre 15 y 60 plazas. En Hyatt se alojaron tres grandes, hay dos seguras para 2022 y están en negociaciones “con muchas más”.
Otros negocios.
El Hotel NH Columbia, sobre la rambla de Ciudad Vieja de Montevideo, está cerrado. Todavía no tiene una fecha de reapertura, pero sí está definido que será antes de fin de año. El 98% de los clientes son extranjeros y, con las fronteras cerradas, es inviable que se reactive.
Pero este establecimiento también tuvo una “ayuda leve” de las producciones audiovisuales, aseguró a Búsqueda Fernando Freccero, director del hotel. Si bien no tomaron habitaciones, fue la sede de algunos de los rodajes. Fueron tres o cuatro filmaciones, que reservaban el lobby, la puerta de acceso, la cocina. “No fueron superingresos”, pero “sumaban”.
Freccero está convencido de que “pasó la peor parte” de la pandemia de Covid-19, pero que esto no implica que la reactivación en las ocupaciones de los hoteles sea “rápida”, sino que va a ir de la mano del aumento de los vuelos.
El hotel ya tiene definido algunos nuevos servicios para cuando concrete la reapertura. Ofrecerá “rentas mensuales” a sus clientes y también creará room offices, que apuntan a que los trabajadores freelance reserven por día, semana o mes una habitación que funcionará de oficina.
Los hoteles de la cadena Hilton, a su vez, tuvieron otro público que llegó durante los meses de la pandemia. Un “negocio permanente” de la firma son las tripulaciones de avión y los prácticos navales. También alojaron a delegaciones deportivas, que debían permanecer en la modalidad de “burbujas”. Además, apuntaron al turismo interno y fue una “buena experiencia”, aseguró su gerente.
Las producciones audiovisuales, las delegaciones deportivas y las tripulaciones permitieron que el impacto sea menor: “Amortiguás parte de los egresos. Pero los hoteles están todavía en negativo”, aseguró Maddocks, quien también es el secretario de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU).
Antes de la pandemia, la ocupación de los hoteles de Montevideo era del 55% y, de un día para el otro, esa cifra bajó al 2%. “Fue tremendo”. Con el paso de los meses, empezó a subir y hoy se ubica en un 25%. Pero la tarifa también bajó porque la oferta era mucha y la demanda muy poca. Entonces, se terminan de “borrar los márgenes de rentabilidad”, agregó ese ejecutivo.
“El que tiene suerte empata. El sector está muy golpeado, y para que logres sacar la cabeza queda un tiempo largo”, definió.
Argentinos
Pero esas complicaciones no son nuevas. La crisis del sector hotelero se remonta a los inicios de la última devaluación argentina, hace dos años. Y la pandemia fue el “golpe letal”. “Nos vamos a recuperar de a poquito, pero no vamos a recuperar a nuestro principal país”, aseguró Maddocks.
En la prepandemia, el 65% de los huéspedes eran argentinos, el 15% brasileños y el 20% del resto del mundo. Al comienzo de la crisis, fueron ocho los hoteles que habían cerrado y se reconvirtieron. Ahora, de los 80 que hay en Montevideo, ese número aumenta a entre 12 y 14, estimó.
Argentinos habituales del Hotel Sheraton de Colonia estaban atentos desde hace unos meses a las decisiones del gobierno. Ayer miércoles 1° se habilitó el ingreso de los extranjeros propietarios y a partir de noviembre se permitirá que entren todos los extranjeros que certifiquen estar vacunados y haber dado negativo a un test de Covid-19.
Pero en la decisión de cruzar los 50 kilómetros que separan a Buenos Aires de Colonia pesa también las resoluciones del gobierno argentino, que exige cuarentena a quienes regresan al país.
Sin argentinos, el hotel tuvo una “buena demanda” en este año y medio de emergencia sanitaria. “El turismo interno respondió de forma excelente”, dijo a Búsqueda su gerente general Fabricio Anselmi. Antes de la pandemia, el público uruguayo representaba entre un 20% y un 25% del total. “Julio fue el mejor de los últimos cinco años” para el Sheraton de Colonia, “en volumen y tarifa”, comentó Anselmi.
El Hotel Enjoy (antes Conrad) de Punta del Este es otro de los grandes complejos de Uruguay y permanece cerrado desde fines de marzo de 2020. Las autoridades todavía no dicen una fecha de reapertura y, ante la consulta de Búsqueda, se excusaron de realizar comentarios.