• Cotizaciones
    lunes 16 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Haciendo boca

    “Hay que ver qué se entiende por morder”. Esa es mi frase preferida de las últimas horas, arranco todas las conversaciones así, de pique gano segundos y desconcierto del otro. Después continúo, con aires de sinceridad y apertura mental: “si por morder se entiende incrustar los dientes en una superficie más o menos blanduzca, bueno, ahí sí habría mordido Suárez, si morder es el acto banal de clavar los dientes, sí, lo digo sin ambages: mordió”. Pero —vuelvo a quebrar el tono, cambio de frente— “si morder es apretar una cosa con los dientes, acción más compleja que requiere la tracción de la mandíbula, ahí ya no estoy tan seguro de que haya mordido”. Dejo que reine el silencio unos segundos, y continúo. “Son puntos de vista, yo acepto todas las lecturas”. Callo, controlo al interlocutor con la mirada, y cuando va a emitir sonido atropello: “Aunque una cosa es saberlo y otra probarlo, y acá no sé si la FIFA puede probarlo, todos sabemos cosas que no podemos probar. Yo sé que Blatter se metió no menos de 500 palos verdes en el bolsillo en sus últimas dos adjudicaciones de sedes para Mundial (Rusia y Qatar), pero no lo puedo probar. También sé que la FIFA armó el mundial para Messi, con una serie para que haga 100 goles contra los rivales más fáciles, que siguen siendo fáciles en octavos y cuartos (el fixture de Argentina es insólito, el rival más difícil hasta cuartos de final sería EEUU o Portugal) y recién en semifinales juegue contra alguien (ni Brasil ni Alemania que van por el otro lado, por supuesto, sería Holanda), pero tampoco puedo probarlo. En este caso el único que pudo probar algo fue Suárez, que justamente le probó el hombro al defensa italiano. Pero si no hay pruebas de eso, aunque no lo apruebo, a las pruebas me remito”. Ahí me levanto y me voy; no sin antes decir, mientras me pongo el abrigo y preparo mi retirada triunfal, un resignado: “Son cosas del fúbol. Siempre pasaron esas cosas, antes quedaba todo adentro de la cancha, esa es la diferencia. Esto es la porquería de los periodistas deportivos y las redes sociales que pudren todo”.

    Y si muerde, muerde, además, qué tambén; hay que aceptarlo como es. No hay por qué cuestionarlo moralmente tampoco, para él es como estornudar, no lo controla, tiene el asperger ese, o algo parecido que seguro nosotros no le detectamos a tiempo. Al final no le hace daño a nadie con su característica especial, ni marcas le dejó al italiano. Vamos a ser un poquito más respetuosos de las costumbres o taras de los jugadores: Suárez muerde, Messi vomita, Cristiano engendra hijos con madres anónimas, es el único padre soltero del mundo, Neymar es anoréxico o se alimenta de semillas de girasol, y seguro que algún jugador de la selección alemana es o fue nazi; pero acá importa el fubol y no la vida privada de los jugadores.

    Vergüenza no es morder a un rival, vergüenza es no pasar la serie. Vergüenza es ser un zaguero italiano y salir llorando por los pasillos de la FIFA después de que terminó el partido. Vergüenza me da cada vez que escucho cantar a los uruguayos “Volveremos a ser campeones, como la primera vez”, que ya cumple casi un siglo y nos desacreditamos solitos. Vergüenza son los chubeiros eléctricos con cables por afuera que hay por todo Brasil. Vergüenza es no lavar la fruta y la verdura como acostumbra a hacer el brasilero. Y lo mismo da si la lavan porque vergüenza es que el agua que sale de las canillas en Brasil esté podrida, a ellos no les hace nada porque se han criado entre las bacterias, pero el 15% de turistas que visitan Brasil se muere sentado en un water. Eso es vergüenza.

    // Leer el objeto desde localStorage