Advertencia: no es que yo esté obsesionado con los tambores, los tambores están obsesionados conmigo. Si viviera en Barrio Sur me parecería justo y lógico escuchar tambores todos los días, pero no vivo en la meca del tambor.
Advertencia: no es que yo esté obsesionado con los tambores, los tambores están obsesionados conmigo. Si viviera en Barrio Sur me parecería justo y lógico escuchar tambores todos los días, pero no vivo en la meca del tambor.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesmitificando: el candombe es Patrimonio Intangible de la Humanidad para el que vive en Europa, para mí es tangible, más aún: tangiblísimo es, lo puedo medir en el efecto que genera en mis oídos, por no hablar lo que produce en mi capacidad de atención. Ya no es sólo que con mi mujer tenemos que gritarnos como si fuéramos dos adolescentes en un local bailable casi todas las noches, si abro la ventana ni siquiera alcanzo a escuchar mis pensamientos, que no son muy complejos pero me gusta escucharlos, como a cualquier ególatra.
Eso del Patrimonio Intangible es de un eurocentrismo espantoso, sólo los cipayos admiten que es intangible algo que les retumba en los oídos diariamente. Para mi organismo no es nada intangible porque da la casualidad de que ¡no vivo en Ginebra!, lugar desde donde se declaran todas estas pelotudeces por gente pertrechada atrás de un escritorio que revisa papeles y otorga galardones como más o menos le parece.
Leen currículums y dictaminan qué es patrimonio de la humanidad y qué no, y como siempre, los uruguayos quedamos en el Grupo N (Patrimonio de la Humanidad pero no tanto, ¡intangible!). Fue Gustavo Trelles quien nos enseñó esa diferencia entre las cosas que importan y las que sólo nos importan a nosotros pero están más a nuestro alcance y podemos hacer como que le ganamos a alguien aunque el mundo mucho no se entere porque tampoco es un Oscar ni nada de eso y ni sueñes salir en los resúmenes de ESPN. Somos destacados en el Grupo N, el Grupo iNtangible, es el papel que nos tocó en el mundo.
Volvamos a los gordos de Ginebra: si yo atropello a una cuerda de tambores, ¿es un crimen de lesa intangible Patrimonio de la Humanidad? Me preocupa eso… quiero decir: no me preocupa a mí, no es que yo esté evaluando la posibilidad de aprender a manejar antes del próximo carnaval, prostituirme y hasta animar fiestas infantiles con tal de conseguir el dinero suficiente como para comprar un auto, sacar la libreta, adquirir el auto y un día acelerar y pasar una cuerda de tambores por encima con la cabeza para afuera de la ventanilla y gritando: ¡Freedoooom! (Atención: lo de sacar la libreta es porque no le quiero dar un incorrecto mensaje vial a la juventud, no se puede manejar por fuera de la legalidad; en la metáfora, mi yo metafórico también decide trabajar más para comprarse un auto, con el fin de transmitir el afán de superación personal en pos de un objetivo, otro valor que me parece esencial para la juventud. Y un valor más expone mi metáfora hipotética inundada de valores: no hagas responsable al otro de tus actos, joven, por eso es que mi yo metafórico debe adquirir el auto con sus propios medios metafóricos y no robar el auto de mi mujer y dejarla a ella involucrada en mis decisiones metafóricas, por eso y porque es improbable que pueda sacarlo del garaje. ¡Eso es grandeza! No como el garaje que no tiene grandeza, en términos menos morales y más espaciales); me preocupa solamente desde un punto de vista de legalidad internacional. Más que nada por los gordos de Suiza que lo declararon intangible, y acá el candombe de intangible tiene lo mismo que una piña en la boca.