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    Hay que reformar modelo de transferencias monetarias para mejorar “impacto” en hogares pobres, y dejar de exigir contrapartidas

    La diputada frenteamplista Cristina Lustemberg objeta que, a pesar de las mejoras en los indicadores de pobreza, si se comparan los números con los de países desarrollados, Uruguay está “muy por debajo”

    A una década de la última gran reforma que se hizo sobre el modelo de transferencias monetarias a los hogares más carenciados, se impone una discusión para revisar el sistema, opina la diputada del Frente Amplio Cristina Lustemberg. El objetivo debe ser expandir la asistencia económica a más personas y lograr que tengan un “mejor impacto” en los sectores más pobres.

    En enero de 2008, el Poder Ejecutivo promulgó la ley de Asignaciones Familiares-Plan de Equidad, destinada a las embarazadas y a los niños y adolescentes menores de 18 años que integran hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica. Esa transferencia monetaria se sumó a la tradicional Asignaciones Familiares, destinada a los hijos de empleados de la actividad privada.

    Existen, además, otros tres programas de transferencias monetarias: la Tarjeta Uruguay Social (TUS), para hogares que se encuentran en situación de pobreza extrema; la tarjeta del Instituto Nacional de Alimentación y la canasta de servicios para asegurar a los hogares más pobres el acceso a energía y agua.

    “Creo que es hora de que Uruguay haga una revisión de las transferencias”, planteó Lustemberg el lunes 12 al participar en una mesa en la que se presentó el libro Las políticas públicas dirigidas a la infancia, una iniciativa del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Cepal y Unicef.

    Lustemberg, que fue subsecretaria de Salud Pública y directora del programa Uruguay Crece Contigo (destinado a la atención de niños menores de cuatro años y embarazadas), insistió sobre la necesidad de lograr más avances en la situación de los menores de edad que hoy viven en la pobreza.

    Hay 490.000 beneficiarios de asignaciones familiares. El 78% de esa cifra corresponde a los beneficiarios del programa Plan de Equidad. En ese caso el monto base de la prestación es de $ 1.596. Luego va variando según la cantidad de hijos.

    La pobreza bajó de 36,6% en 2005 a 7,9% en 2018. La incidencia de la pobreza en los niños también bajó, pero sigue despertando preocupación en las autoridades. El 17,4% de los niños menores de seis años son pobres. La mortalidad infantil se ubica en el mínimo histórico, con un 6,6 cada 1.000 nacimientos.

    Pese a las mejoras en esos indicadores, Lustem­berg dijo que no está conforme. “Sé que hemos avanzado muchísimo pero hoy el desafío más grande que tenemos como país es dar un salto cualitativo no solamente en lo que invertimos, sino en la calidad y el diseño de las políticas públicas”.

    Si se comparan los números de Uruguay con los de países desarrollados, se está “muy por debajo”, advirtió Lustemberg, y afirmó que los países escandinavos deberían ser la referencia. Allí han invertido muchos recursos en el gasto público social y tienen un planteo “muy generoso con las transferencias monetarias”.

    La legisladora dijo a Búsqueda que las transferencias monetarias “no se modifican de manera sustantiva desde 2008”. “Ha venido cambiando la realidad de la población asociada a las transferencia y de la población en general, y esto no se ha ido acompasando con una revisión sustantiva de la política asociada a las transferencias que acompase el desarrollo social que se ha venido gestando, complementándolo, impulsando y adaptándose de manera más ajustada a la nueva realidad”.

    Lustemberg opina que los cambios deben pasar por “expandir la actual cobertura” de las transferencias directas y mejorar el “impacto” para poder erradicar la pobreza.

    Según datos del Banco de Previsión Social, hay 490.000 beneficiarios de asignaciones familiares. El 78% de esa cifra corresponde a los beneficiarios del programa Plan de Equidad. En ese caso el monto base de la prestación es de $ 1.596. Luego va variando según la cantidad de hijos. Estimaciones del Mides indican que en promedio un hogar no tiene más de $ 5.000 de ingreso por este concepto. La asignación familiar para trabajadores es de $ 756 por hijo.

    Lustemberg dijo que los modelos de los países nórdicos “han apostado a una política de transferencia, con su correspondiente estrategia, mucho más potente, lo que dado como resultado un desarrollo social y general superior”.

    La pobreza bajó de 36,6% en 2005 a 7,9% en 2018. La incidencia de la pobreza en los niños también bajó, pero sigue despertando preocupación en las autoridades. El 17,4% de los niños menores de seis años son pobres.

    La legisladora comparte la visión del Mides de que no se debería exigir una contrapartida de asistencia a un centro educativo o controles de salud, a cambio de otorgar el dinero. “Hay que buscar un abordaje diferente trabajando con las familias para que ese niño o adolescente no deje el sistema educativo y se haga los controles de salud”, explicó. Agregó que quitarles las transferencias solo “culpabiliza” a los jóvenes y niños.

    La legisladora opina que el Frente Amplio debe impulsar una “segunda etapa de reformas sociales”. “La vida de las personas ha cambiado, ha mejorado, hemos mejorado en todos los indicadores relacionados. Esta eficacia indefectiblemente nos desafía a profundizar los cambios, las reformas y las políticas”.

    Lustemberg señaló como un tema clave a resolver el acceso a viviendas dignas. “Pese a los esfuerzos, todavía tenemos dificultades para priorizar a las familias con niños y adolescentes” en situación de pobreza, afirmó.

    Eliminar la pobreza.

    En la presentación del libro, Luz Ángela Melo, representante de Unicef en Uruguay, advirtió que, si bien la baja de la pobreza es una buena noticia, el país aún tiene problemas en las franjas de edades más bajas. “Si Uruguay logra avanzar hacia el 2030 en el objetivo de erradicar la pobreza infantil, estará logrando la meta de eliminar la pobreza en toda la población”, afirmó.

    En tanto, la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, escribió en la introducción del libro que con la llegada del Frente Amplio se cambió el “paradigma” sobre el papel del Estado en la producción de bienestar: “Mucho se ha hecho y mucho queda por hacer”. “Los esfuerzos realizados en la esfera de las políticas resultan aún insuficientes, pero ponen de manifiesto un asunto de mayor importancia: luego de décadas de desinversión en el área social (salud, vivienda, educación, etc.), ha cambiado la tendencia y con ella van cambiando los resultados”.

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