El marxismo y sus categorías históricas: explotación, plusvalía, capitalismo, lucha de clases y hegemonía, ¿nos aportan para interpretar la realidad del agro en Uruguay?, ¿cuál es la vigencia, los límites y el alcance de estos análisis en el agro hoy?.
Con ese enfoque se dio inicio a una mesa de discusión titulada Análisis marxistas del agro en Uruguay, que se realizó el martes 5 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Udelar).
Uno de los disertantes fue Matías Carámbula, ingeniero agrónomo, con estudios de posdoctorado en el Centro de Estudios Avanzados y es doctor en Estudios Agrarios por la Universidad Nacional de Córdoba, y profesor agregado del departamento de Ciencias Sociales de Facultad de Agronomía.
Carámbula es integrante del Partido Comunista y asesor en temas agropecuarios de la precandidata presidencial del Frente Amplio, Carolina Cosse.
Al hablar de “la lucha de clases frente al oligopolio de la industria frigorífica”, donde “no han participado mucho los trabajadores hoy”, ese agrónomo señaló que “hay una tensión muy fuerte entre clases de las oligarquías nacionales y estas nuevas empresas globales”. “Ahí hay una lucha, una disputa”, que “se permea al sistema político”, sostuvo Carámbula en alusión al caso de la transacción de frigoríficos entre las compañías Minerva y Marfrig, originarias de Brasil.
Ese negocio, que supone la adquisición de tres frigoríficos que tiene Marfrig en Uruguay (Colonia, Inaler y Cledinor) por parte de Minerva, que si se concreta pasará a operar siete plantas de faena de ganado en el mercado local, con lo que concentrará alrededor de la mitad de la faena de vacunos.
Las gremiales del agro y grupos de empresarios rurales rechazan esa transacción, por considerar que supondrá un riesgo en cuanto a eventuales prácticas anticompetitivas al advertir la posición dominante que tendrá un grupo empresarial.
Además, algunos productores y operadores del agro hicieron una petición por escrito al presidente de la República, Luis Lacalle Pou, para que no se avale la formación de una posición dominante en el mercado cárnico.
Carámbula también se refirió a la “lentitud” en la capacidad “para tratar de entender la velocidad y la voracidad del desarrollo capitalista” y ante esa situación es probable que “las respuestas siempre sean a destiempo”.
A modo de ejemplo, mencionó la agricultura familiar en Uruguay, para cuyo sector “¿no será tiempo de pensar más en una cuestión de la identidad proyecto?”, de considerar aspectos como la “soberanía alimentaria”, la “mecanización del trabajo” y la “territorialización del capital”. “Siempre vamos de atrás, pasa lo que pasa y atrás vamos nosotros, los investigadores, grupos sociales y actores políticos a ver qué hacemos”, consideró.
Planteó que en los tiempos contemporáneos “ha pasado que categorías marxistas se las ha apropiado el capitalismo, ¡es increíble!”, algo que sucede en temas como “la agroecología, los feminismos, la ecología; hay un proceso de apropiación y adaptación que el desarrollo capitalista va incorporando esos conceptos”.
Otros expositores en la charla fueron las investigadoras y docentes de la Facultad de Ciencias Sociales, Paula Florit y Paola Mascheroni, y el profesor adjunto en Ciencias Sociales de la Facultad de Agronomía, Gabriel Oyhantcabal.
Cuestión agraria
La sala de conferencias Luisa Cuesta, de la facultad de Ciencias Sociales, estaba repleta el martes 5, lo que dio pie a que Carámbula destacara que “haya tanta gente” en esta charla, “no sé si confirma o no la vigencia del marxismo, pero por lo menos demuestra el interés” en el asunto.
Entre el público presente estaban el exdecano de Ciencias Sociales, Diego Piñeiro, el economista Jorge Notaro, y el ex director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Humberto Almirati.
“Somos como una diáspora de académicos marxistas o de académicos que utilizan categorías del marxismo, que es necesario juntarse y empezar a dialogar”, planteó.
El asesor de Cosse aludió a la “necesidad de no solo analizar desde nuestro lugar sino también del mundo político, las organizaciones y movimientos de discutir la vigencia, pero también actualizar categorías y perspectivas”, lo que “probablemente sea uno de los desafíos de este espacio”.
“En mi caso no soy un teórico del marxismo, soy apenas un lector y actor que intento construir un marco de referencia académico y político, que me permita conocer, comprender y actuar sobre la cuestión agraria uruguaya y latinoamericana”, sostuvo.
Argumentó que entre los “elementos de la vigencia del marxismo” se verifica en que “la historia no es más que el despliegue de tensiones y contradicciones sociales”, y en ese sentido algo “esencial del pensamiento marxista es comprender, entender e incorporar la perspectiva del materialismo dialéctico”, y la importancia de “contextualizar”.
Carámbula también habló de la explotación de la tierra y el hombre y la mujer, como esencia del capital, y afirmó que la “producción capitalista solo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción, socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre”.
La “cuestión agraria en Latinoamérica” y sus “grandes” temas que se han desarrollado en el siglo XX y principio del siglo XXI, que son la “descomposición y resistencia de la producción campesina, la cuestión de la tierra, las clases, las contradicciones y las disputas que es otro eje importante”, sostuvo.
Indicó que hay “dos ejes importantes”: la “cuestión de la ciencia y la tecnología y la modernización, que ha estado presente y es un eje transversal en el análisis de la cuestión de la tierra”.
Otro tema que tiene “mucha” vigencia es la industrialización de la agricultura, la tendencia a la concentración del capital y aplicación industrial de la ciencia y técnica, la organización capitalista de la agricultura, la socialización contradictoria de los grandes medios de producción y la mundialización de las relaciones mercantiles, dijo.