Tras un año de desarrollo “de un sistema propio” de inteligencia artificial (IA), el proyecto entró en su fase piloto, informó la presidenta de la Asamblea General, Carolina Cosse.
El proyecto está en fase piloto, con pruebas de docentes y funcionarios; busca manejar datos propios y cambiar el vínculo con la ciudadanía
Tras un año de desarrollo “de un sistema propio” de inteligencia artificial (IA), el proyecto entró en su fase piloto, informó la presidenta de la Asamblea General, Carolina Cosse.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la apertura de un ciclo de capacitación realizada este lunes 27 para legisladores, asesores y funcionarios parlamentarios, Cosse explicó que el sistema se lleva adelante con participación de funcionarios y apoyo académico. “Todos los funcionarios fueron sumando y ahora está en su etapa de piloto. Tenemos lo que se llama testers calificados”, dijo Cosse. Entre esos evaluadores hay docentes de la Universidad de la República. “Nos están ayudando con el testeo del sistema como usuarios calificados, exigentes, preguntones”.
Cosse explicó que el objetivo es evitar depender de plataformas externas, como los servicios de IA más conocidos, que operan desde el exterior y hacen que los datos se procesen fuera del país. “Este proceso tiene que darle a la ciudadanía la garantía de que la información que estamos manejando es la nuestra y que la estamos manejando nosotros, no otra plataforma”, explicó.
La vicepresidenta planteó que la herramienta puede cambiar la forma en que el Parlamento se comunica. “Nos da la posibilidad de cambiar el paradigma en el diálogo con la ciudadanía y empezar a construir juntos la mejor forma de comunicación”.
El desarrollo se da en paralelo a un ciclo de formación interna parlamentaria que cuenta con más de 200 inscriptos. Cosse explicó que no busca formar expertos. “No nos van a hacer especialistas en inteligencia artificial, pero sí nos van a dar herramientas para seguir preguntando”, afirmó.
“Cuando empecemos a tratar temas como inteligencia artificial y salud, ¿vamos a ser como que esto nunca existió o vamos a tener en la cabeza que hay oportunidades y riesgos?”, planteó.
Cosse dijo que el Parlamento deberá encarar debates éticos y legislativos vinculados con la tecnología. “El sesgo no es nuevo en la humanidad, pero ahora se nos cuela por todos lados”, advirtió. “El Parlamento está a punto de encarar temas que tienen que ver con la violencia digital contra mujeres, niñas, niños y adolescentes. ¿No es importante a la hora de encarar los temas de violencia digital entender un poco más cómo funciona ese mundo digital? Sí es importante”.
En otros países, los parlamentos ya usan IA. En Estonia, por ejemplo, el sistema HANS transcribe en tiempo real las sesiones legislativas a partir del audio, lo que permite tener los debates disponibles más rápido.
En Europa también se utilizan herramientas para traducir intervenciones, generar subtítulos automáticos y ordenar grandes volúmenes de documentos.
En América Latina, la IA en los parlamentos recién empieza a usarse. El Congreso de Chile desarrolló en 2024 la plataforma Caminar, que usa IA para trabajar en la redacción de proyectos de ley y el acceso a información legislativa.
En Brasil, el Senado usa IA para atender a la ciudadanía, transcribir y traducir textos y ordenar documentos. La Cámara de Diputados la usa para agiliazar la participación pública y en la redacción de proyectos.