Cinco años después, Chávez seguía rodeado de serios y eficientes guardaespaldas y mantenía la misma simpatía pero el discurso había cambiado: “No hay solución dentro del capitalismo. El camino es el socialismo pero tenemos que inventarlo”, sostuvo durante una conferencia en el salón Azul de la Intendencia.
“Siento que ya no soy el único diablo en estas cumbres”, contó que le había escrito en un papelito el entonces presidente cubano Fidel Castro, cuando se cruzaron en una de las maratónicas reuniones de jefes de Estado latinoamericanos.
Chávez se acercó entonces bastante a Castro con beneficio para ambas partes: el venezolano recibió una vasta experiencia del poder, técnicos y hasta una armazón ideológica impregnada por las ideas de Marx, Lenin y Martí, que sumó a las de Bolívar, a cambio de colaboración económica, sobre todo petróleo, tan necesario para la supervivencia del sistema en la Cuba pos Unión Soviética. El ex comandante se convirtió en el heredero del liderazgo de Fidel Castro, aunque ya no todos en la propia izquierda estaban dispuestos a seguirlos.
Rescatada de La Orchila.
En 2002, después de una larga huelga que comenzó en la petrolera PDVSA, Chávez sufrió un golpe de Estado durante el cual estuvo casi dos días secuestrado, mientras el presidente de la gremial Fedecámaras Pedro Carmona fue proclamado su sustituto por mandos militares rebeldes. Antes de reaparecer en el palacio Miraflores, rescatado de la isla La Orchila por un comando de boinas rojas paracaidista, mientras millones de personas en todo el mundo seguían en ascuas las incidencias, el presidente habría estado a punto de ser asesinado, según dijeron sus seguidores.
Más de una década después, la noticia verdadera de la muerte del carismático y controvertido líder que a menudo fue llamado populista y dictador y que permaneció casi tres lustros en el poder con gran respaldo del electorado en elecciones reconocidas por la comunidad internacional, llegó en dos fases.
El martes 5 por la tarde, el vicepresidente Nicolás Maduro habló durante casi una hora advirtiendo acerca del momento crítico de la salud del presidente y horas después, él mismo comunicó, entre lágrimas, que había fallecido, alentando la sospecha de que se trató de un montaje para mitigar los efectos del desenlace de la enfermedad.
Más de cuatro millones de seguidores en Twitter y la atención mundial a través de la televisión satelital no pudieron evitar una cierta nebulosa que se mantiene en torno a las circunstancias, fecha y hora del deceso e incluso a las causas. El vicepresidente y casi seguro sucesor de Chávez, el ex chofer del metro de Caracas, Nicolás Maduro, volvió a hablar el martes 5 de la posibilidad de que el cáncer que contrajo el mandatario hubiera sido inoculado.
“Harán que parezca un accidente”, había dicho Chávez en Montevideo, obsesionado con la idea de que el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, ordenaría su muerte.
Mr.
Danger y Kalashnikov. En su programa dominical de televisión “Aló presidente”, Chávez cantó, bailó y se mofó a menudo de Bush, a quien puso el apodo Mr. Danger (señor peligro). En 2006 Chávez se atrevió a decir desde el estrado de la Asamblea General de Naciones Unidas que la sala “huele a azufre” en alusión a la presencia de Bush. Sin embargo, además de armar con costosos equipos militares rusos a las Fuerzas Armadas de su país y expulsar en 2008 a un embajador, mantuvo la red de estaciones de servicio en Estados Unidos. Venezuela no dejó de enviar los 1,2 millones de barriles diarios a Estados Unidos, seguramente convencido que era una de sus mejores defensas ante la temida y según Chávez latente invasión.
En el marco de esa estrategia propia, en setiembre de 2006 viajó a Irán y a Rusia, donde se reunió con el presidente Vladimir Putin y visitó en su casa al armero Mijaíl Kalashnikov, inventor del fusil automático que lleva su nombre, después de cerrar una compra de 100.000 fusiles AK 103, helicópteros de combate y 30 cazas Sujoi, sustitutos de los F-16 estadounidenses.
El 28 de julio de ese año, durante la misma gira, el comandante festejó su cumpleaños número 52 en Qatar. Venía de reunirse con los presidentes latinoamericanos en Córdoba (Argentina) donde se trazó la estrategia contra el proyecto estadounidense del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) también expresada en Mar del Plata un año antes.
Después, Chávez recibió en Caracas al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, aún bajo una fuerte presión de los países occidentales por el denunciado programa nuclear con fines militares de Teherán, con la que Caracas mantiene un importante intercambio comercial, así como acuerdos de cooperación energética.
En el continente, compitiendo de forma moderada pero firme con el liderazgo brasileño, tuvo entre sus principales aliados a Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Argentina. Bastante después de que el rey de España, Juan Carlos de Borbón le lanzara el famoso “¿Por qué no te callas?” en la cumbre iberoamericana de Chile de setiembre de 2007, Chávez supo sin embargo cultivar buenas relaciones con Juan Manuel Santos, que sustituyó a Álvaro Uribe en la Presidencia de su vecina Colombia, con la que estuvo a punto de comenzar una guerra con la guerrilla, el narcotráfico y la presencia de Estados Unidos como telón de fondo.
Su nombre está asociado a las negociaciones de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno de Colombia que se desarrollan en Cuba.
“Ese viejo guerrillero”.
En el hall del hotel Golf & Spa de Costa do Sauípe (Brasil), durante una cumbre en diciembre de 2008, Chávez manifestó a Búsqueda su alegría por la proclamación de José Mujica como candidato a la Presidencia. “Estamos abogando por la integración, en el entendimiento y la verdadera hermandad. Tabaré Vázquez es un gran hermano. Igual queremos mucho al pueblo uruguayo. ¿Mujica? Es mi hermano, ese viejo guerrillero es mi hermano, mi amigo”, dijo en medio de una marea de camarógrafos y custodias.
La llegada de Vázquez al gobierno en 2005 coincidió con el crecimiento del liderazgo continental del presidente de Venezuela. Chávez ofreció donaciones, préstamos blandos, petróleo financiado y hasta exploración de nuevos pozos a Uruguay. Después de una compleja y accidentada experiencia, Montevideo y Caracas aumentan sus negocios al punto que según datos de febrero de este año de Uruguay XXI, Venezuela es ya el tercer destino de las exportaciones locales, después de Brasil y China, superando a Argentina y Estados Unidos.
Aunque la política exterior uruguaya que se conduce desde el Palacio Santos no ha cambiado respecto a Venezuela, Mujica hizo pesar la relación personal que construyó con Chávez. El veterano presidente lo hizo con su propio estilo, incluso criticando al “muchacho”.
“Milico, no te pelees con los vecinos”, le dijo cariñoso en el peor momento de la relación con Colombia. Mujica también cuestionó que Chávez estuviera construyendo realmente una sociedad socialista.
Amores y odios.
Durante los 14 años de su gobierno Chávez fue acusado de ejercer la censura. Chocó con canales de televisión y diarios de su país y cerró algunos de ellos. También fue acusado de corrupción, de manejar a la Justicia y de perjudicar con sus medidas de gobierno a la clase alta y a la media.
El país sigue entre los más violentos del mundo. Durante años, las tasas de homicidio no fueron reveladas de forma oficial por el gobierno, pero se sitúan en el entorno de 57 cada 100.000 habitantes, superando a Brasil y México. El propio gobierno reconoció que las cifras de 2012 treparon en 2.000 muertes respecto a las del año anterior, aunque también responsabilizó a la oposición que controla varios estados.
Las elites de derecha pero también las de izquierda han criticado hasta el cansancio a Chávez por su mesianismo y muchos de ellos disfrutaron por lo bajo cuando el incidente con el rey Juan Carlos en Chile. Chávez sintonizó, sin embargo, con millones de personas en Venezuela, en el resto del continente y aun en países lejanos de África por sus políticas sociales.
Mientras el llanero de la ciudad de Sabaneta estuvo al frente del Palacio Miraflores entre 1998 y 2012, por ejemplo, la pobreza de Venezuela pasó del 49% al 26,5%, al tiempo que creó 10 nuevas universidades y generalizó la educación preescolar. Chávez, un admirador del ex presidente argentino Juan Perón, se ganó el apoyo incondicional de millones de venezolanos, algunos de los cuales durante su gobierno conocieron por primera vez una vivienda digna y hasta un documento que los reconociera como ciudadanos pero dejó un país polarizado y un “socialismo del siglo XXI”, como le gustaba llamarlo, con futuro incierto.
Política
2013-03-07T00:00:00
2013-03-07T00:00:00