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    Humor de estadios

    El Gran Gustaf en el Centenario, mañana viernes 25

    Hace 20 años actuaba en boliches del Centro como Nunca Jamás con su compañía Teatro Trash, compartiendo cartel con Suárez & Troncoso o El Titiritero de Banfield. Junto a Denis Fernández y Sara de los Santos hacía The Hot Comic Show, ambientado en Ciudad Fálica, habitada por un hombre-pene llamado Big Poroto, otro engendro nocturno llamado Acerpijo y La Pepa Venenosa quienes derramaban hormonas entre las mesas en forma burda, grotesca y genial. Este comediante de 40 años cuyo documento reza Gustavo Perini, aprendió lo que era un escenario y un monólogo en la desaparecida Casa del Teatro, con Alberto Restuccia y Luis “Bebe” Cerminara. Debutó como Gustaf Perinoski, luego fue Gustav van Perinostein y hoy es El Gran Gustaf, quien cerrará el año mañana viernes 25 a las 21.30 con su show Moltobene, en el Estadio Centenario, una locación muy poco usada para un espectáculo teatral humorístico (últimamente el Carnaval en la Olímpica y Alejandro Dolina en la Amsterdam, en una Fiesta de la X).

    Luego de trascender el under con personajes publicitarios de éxito masivo como Atilio Capanga, y con su presencia en radio y televisión, Gustaf pasó a espacios mayores hasta que se afincó en el Teatro Movie, cuya platea de 650 butacas ha colmado en decenas de funciones. Un auténtico fenómeno de público, un comediante de multitudes, habituado a cerrar el año en el Teatro de Verano, el Hipódromo de Maroñas, la Rural del Prado o el Defensor Sporting Club. El Monumento al Fútbol Mundial eleva aún más el listón y ahora para que se lo aprecie en detalle, una pantalla HD de diez metros oficiará de lupa sobre su rostro.

    El escenario estará frente a la platea y tribuna América, y según adelantó Gustaf a Búsqueda, “se generará un petit teatro para cinco mil personas dentro del estadio, con una plataforma que se adentrará en la platea para poder generar la intimidad de un ambiente teatral”. El actor contó que “fue la gente la que me pidió y convenció de esta locura”. Mencionó como antecedentes La verdad que sí, de Luis Trochón con la Troupe Ateniense, y recordó que en 1936 “un capo cómico de la radio, De Pauli, llenó el Centenario con su show junto a orquestas típicas y partidos de fútbol de figuras conocidas de la época”.

    Gustaf ha delineado un estilo de humor sostenido en la observación de la vida cotidiana y de los comportamientos sociales. “Como dice el tango, la vida es una herida absurda”, dice como máxima. También se basa en los libros: la historia de las ideas, la filosofía, la política, el deporte y el arte es combustible para su humor. Moltobene, su séptimo unipersonal, es un monólogo “sobre la amistad”. A través de cartas enviadas por uno de sus mejores amigos, el actor viaja por su infancia barrial (Capurro y Paso Molino), la influencia de la tradición familiar, la huella de nuestros padres y de la educación curricular, “que termina moldeando a la persona que terminás siendo”.

    Gustaf se considera lisa y llanamente un actor y se muestra muy interesado en actuar en dramas como lo hizo en 2003 en La sangre, con Roxana Blanco y César Troncoso. “Creo que no me llaman porque me asocian con la comedia”. De hecho, hizo un personaje “bastante oscuro” en la serie de HBO El hipnotizador, y viene de encarnar al villano en el filme Otra historia del mundo, de Guillermo Casanova, de próximo estreno. “En mi monólogo La vida del actor había momentos amargos como el día de la muerte de (Ricardo) Espalter, opacada por la llegada de Bush a Uruguay, y en mis últimos textos sigo explorando el cruce de la comedia con el drama. Me interesa mucho profundizar esos pasajes de silencio e introspección en mis monólogos”.

    Sobre las diferencias entre actuar frente a una multitud o a través de los medios fue contundente: “El teatro es la verdad. Es un cóctel explosivo, mucho más fuerte que actuar por TV o radio, donde enfrente tenés un aparato. La adrenalina es innegable, pero levantar la vista y estar ante miles de cuerpos presentes es otra cosa. Se siente el ojo, por aquello de que ‘el ojo que ves no es ojo porque lo ves, es ojo porque te ve’”.

    Las entradas para Moltobene se venden en Abitab a $ 450. En una decisión tan extraña como respetable, los socios de Fénix, el cuadro de sus amores, tendrán ingreso gratuito retirando la invitación en la sede del club de Capurro. Desde hace un buen tiempo, Gustaf pregona que “el humor salvará al mundo” y subraya que más que una frase hecha, es una actitud artística y vital: “Es mi lucha y mi misión sobre la faz de la Tierra. Cuanta más gente se ría, el mundo será mejor. No es un eslogan. Hay que practicarlo. Cada función o cada presencia frente a una cámara o un micrófono implica tenerlo presente. Puede parecer naif, paloma o cursi, pero de ahí no me muevo”.

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