Paul Kemp (Johnny Depp) tiene una resaca espantosa y la oculta detrás de sus lentes de sol. Ha llegado como periodista a un diario que está a punto de colapsar en San Juan de Puerto Rico, a principios de los años 60.
Paul Kemp (Johnny Depp) tiene una resaca espantosa y la oculta detrás de sus lentes de sol. Ha llegado como periodista a un diario que está a punto de colapsar en San Juan de Puerto Rico, a principios de los años 60.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—¿Bebe demasiado? —le pregunta el jefe del diario.
—Estoy en el nivel más alto del bebedor social —contesta el periodista.
—Políticamente hablando, ¿es de izquierda o de derecha? —desea saber el jefe del diario.
—Floto en el medio —aclara el periodista.
El jefe del diario (Richard Jenkins), completamente desquiciado, lo pone a trabajar en el horóscopo y en una fascinante sección donde hay que entrevistar a grasientos norteamericanos que apenas salen del hotel y juegan a los bolos, porque para ellos Puerto Rico es eso: un lugar inseguro con nativos que hablan español, donde solo vale la pena jugar a los bolos y hacer compras.
Y allí tenemos a Kemp, que en realidad es Hunter S. Thompson cuando estaba haciendo sus primeras armas en el periodismo, en el alcohol y en las drogas. Kemp recorre las calles y callejuelas de San Juan en compañía de un fotógrafo (Michael Rispoli) y se topa con singulares personajes que van desde un adinerado especulador de bienes raíces con contactos políticos (Aaron Eckhart) y una bellísima sirena (Amber Heard), hasta un periodista devorado por el fracaso y las drogas más duras (Giovanni Ribisi). La caza de noticias e historias se alterna con palacetes en playas privadas, autos descapotables y también miserables, riñas de gallos, sesiones de magia negra, fiestas populares y salones de baile donde es conveniente andar con cuidado.
Diario de un seductor no tiene el humor desopilante de “Pánico y locura en Las Vegas”, de Terry Gilliam, con un Hunter que ya se había recibido de Dr. Gonzo, especialista en un periodismo de gruesas aristas imaginativas, etílicas y alucinógenas. Claro, el Dr. Gonzo y Gilliam forman una delantera explosiva, capaz de entrarle a cualquier defensa.
Esta versión escrita y dirigida por Bruce Robinson (sobre la novela “El diario del ron”, de Thompson) es más aplacada y su humor resulta menos corrosivo, pero vale la pena porque vuelve a tener a Depp como Hunter (en la vida real eran amigos), porque los personajes laterales son siempre interesantes y porque la ambientación y el caos que rodean al diario tienen el poder envenenador y adictivo de lo decadente, de lo que caerá de modo inexorable.
En definitiva, un Hunter más amable y cariñoso con el prójimo, antes de adueñarse de la prosa filosa con la que más adelante combatiría a los poderosos. Y antes de ir calzado a todos lados con una Magnum 44.
“Diario de un seductor” (“The Rum Diary”). EEUU, 2011. Duración: 120 minutos. Próximo estreno en DVD.