No hay un lugar seguro donde acumular de forma definitiva los residuos sólidos industriales y por eso generan contaminación. Eso cambiará el próximo jueves, cuando se inaugure el nuevo sitio de la CIU, que podrá ser utilizado por sus socios y también por otras empresas, tanto públicas como privadas.
El costo de construirlo fue de unos U$S 17 millones, que se obtuvieron mediante un préstamo del Banco República. Está ubicado en Camino Perseverano y Camino Colastiné, atrás de la Usina 8, el actual basurero municipal. Su vida útil ronda los 11 años y fue declarado de interés nacional. En ese plazo, con los ingresos que obtenga el sitio, que no tiene fines de lucro, se podrá recuperar la inversión y cubrir su costo de funcionamiento.
Este proyecto fue una iniciativa de la CIU para que las empresas cumplan con la normativa, que está vigente desde 2013 y establece pautas sobre cómo gestionar en forma adecuada los residuos sólidos industriales y otros generados en actividades similares.
Al sitio no ingresarán residuos radiactivos, explosivos ni inflamables. Solo aquellos definidos como residuos peligrosos y mencionados en el decreto 182/2013. Incluye químicos, residuos de curtiembres, de frigoríficos, lodos del fondo de tanques de Ancap, residuos de tratamientos de las aguas de los buques que llegan al puerto de Montevideo, desechos del dragado de Martín García y del Puerto de Montevideo, entre otros.
Necesario.
Para deshacerse de los residuos industriales de manera segura, tal como establece la norma de 2013, las empresas necesitaban contar con un “relleno de seguridad”. El que se inaugura la próxima semana es el primero, tras varios años de “problemas” para localizar el emprendimiento, “necesario para el desarrollo productivo”, dijo Marisol Mallo, asesora en Planificación y Gestión de Residuos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), durante las Jornadas de la Cooperación Española sobre gestión de residuos sólidos en ciudades turísticas, realizadas en octubre.
Para Rista, la construcción del sitio “era una necesidad que tenía Uruguay”. El decreto de 2013 fue un “hito formal” y el sitio de la CIU es un “hito ambiental”, evaluó. “Hubiéramos querido que se empezara antes”, opinó.
“Uruguay puede empezar a cumplir estándares que hoy no se estaban cumpliendo. Los industriales queremos que el Uruguay sea natural, productivo y sostenible”, aseguró Rista. Este era el eslabón que faltaba.
“Muchas empresas nacionales e internacionales tenían cerrados mercados o tenían topes de niveles de producción porque les faltaba cerrar la gestión de residuos”, explicó. La realidad uruguaya no conformaba a los auditores internacionales.
“Es muy importante para el país poder tener un relleno que dé las garantías ambientales para la disposición de esos residuos industriales peligrosos”, afirmó Nario. Una de las razones es “competitiva”: hay industrias que, por requisito de sus casas matrices, no se instalan en el país si no tienen una solución para sus residuos. Era “una limitante para el desarrollo industrial”, aseguró.
El sitio está en un predio municipal cedido a la CIU en comodato por la Intendencia de Montevideo, en acuerdo con el Ministerio de Vivienda e Industria. Son 9,6 hectáreas que cuando sean devueltas parecerán “un campo de golf”, aseguró Rista. “Cuando se abandone será una montaña verde”, coincidió Joaquín Lanza, ingeniero de Saceem que lideró la obra.
Costo.
Durante un tiempo algunas empresas empezaron a construir sus propios sitios de disposición de los residuos. Era “una opción válida” que fue desalentada por la Dinama. “No era una solución eficiente con el horizonte del sitio de la CIU y complicaba la capacidad de Dinama para controlar la operación”, explicó Nario. De todos modos algunas curtiembres e industrias grandes como UPM y Montes del Plata los construyeron.
Nario explicó que a las industrias se les pidió que “si tienen residuos peligrosos, los almacenen en sus propias fábricas en las condiciones adecuadas” a la espera de una solución colectiva y nacional. Esto generó “años de acopio” y es uno de los temas que ahora intenta resolver Dinama. Rista comentó que hay empresas que tienen varios miles de toneladas almacenadas esperando.
Enviar años de acumulación “de golpe” al sitio de la CIU tiene un costo que las empresas no pueden asumir. Las industrias deberán pagar entre 180 y 240 dólares por tonelada para dejar sus residuos ahí. “No tienen capacidad financiera, va a haber que hacer una transición de dos o tres años para que mensualmente vayan sacándolos en función de sus capacidades. Obviamente partiendo de la base que ellos los almacenan en condiciones adecuadas”, explicó Nario.
El nuevo sitio de disposición de residuos industriales va a elevar “sensiblemente” los costos de la disposición final, indicó Mallo.
Por eso, la Dinama evalúa “generar líneas de crédito para apoyar a las empresas” informó Nario. “La Dinama va a ser totalmente inflexible con el envío al relleno. Nuestro rol es de vigilancia y control para que toda esa inversión que se hizo (en el sitio de la CIU) sea posible amortizarla. Hoy hay una solución y vamos a exigir que se utilice”, enfatizó.
El sitio podrá recibir entre 28 y 44 camiones por día. Estiman que el 70% sea de privados y el 30% de públicos.
Golf.
Para entrar al sitio habrá controles. El camión se pesará a la entrada y a la salida. Además se tomarán tres muestras del residuo: una para la Dinama, otra para el Latu y una tercera para que la empresa que lo envió compruebe que llegó en forma correcta. Junto a las balanzas hay un galpón de almacenamiento transitorio de residuos, una explanada de volquetas y una explanada de lavado.
En el lugar habrá una gran cava de sólidos parcialmente techada, una exigencia de Dinama y un desafío para los ingenieros. Prevén recibir unos 87 metros cúbicos de residuos por día con una vida útil estimada de 12 años, según datos de la constructora Saceem.
A medida que esa cava se llene, se irá colocando una tapa para aislar su contenido del exterior. Igual que “la tapa de una pascualina”, explicó Rista.
Lo más importante es lo que no se ve. La impermeabilización, con doble membrana y un sistema de aislación, “es el corazón” del proyecto, explicó Rista.
Esa cava es un “pozo recipiente con surcabas y drenes” que tiene debajo material geosintético, arcilla y membranas de poliestireno de alta densidad con láminas soldadas, detalló Lanza a Búsqueda. La planta es capaz de tratar diversos tipos de residuos, todos los que incluye la reglamentación.
A un costado están ubicadas las tres cavas de lodos, que son como “bolsas de agua caliente” gigantes que se van a ir llenando, explicó Alejandro Ruibal, ingeniero de Saceem. Prevén recibir 25 metros cúbicos de lodos por día y tienen una vida útil estimada de 7 años.
Cuando concluya la vida útil de las cavas de sólidos y de lodos, serán cubiertas con una capa adicional de geomembrana, suelo, tierra vegetal y pasto para que estén completamente aisladas del ambiente. Además, el sistema de lavadores de gases neutraliza posibles olores.
El sitio también cuenta con una planta de tratamiento de efluentes y con pozos de monitoreo de agua subterránea. Al fondo del predio, próximo a la Usina 8 (el basurero municipal), se encuentra la laguna para acopio y control de aguas pluviales. La obra se ejecutó por contrato en 12 meses y se estima que necesitó 170.000 horas hombre para su construcción, informó Saceem.
En total el sitio tiene una capacidad de 316.000 metros cúbicos para rellenar con residuos. En Uruguay se generan unas 28.000 toneladas de residuos industriales por año. En el proyecto, el número previsto era algo menor. Ruibal contó que su equipo logró hacer mejoras que lo volvieron “más sólido” desde el punto de vista de la ingeniería. “Tengo años de obra y esta me ha impactado”, afirmó.
Ciencia, Salud y Ambiente
2015-11-05T00:00:00
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