Pero, además de este tipo de piratería, denominada “hogareña” o tradicional, ya que sigue involucrando a los televisores, la alianza tiene otro “enorme frente de batalla”: la piratería online, o aquellos que roban la señal de la televisión mediante un cable HDMI y la retransmiten a un sitio web. Este último caso es el más usado a la hora de piratear contenido “en vivo”, como un partido de fútbol.
El combate a la piratería tiene varias puntas, explica la directora ejecutiva de Alianza, Marta Ochoa. “Hay que informarle a los usuarios de los peligros que corren al consumir contenido pirata, batallar legalmente contra las empresas que lo hacen y advertirle a las empresas legítimas que colaboran con los piratas de lo que están haciendo”, dijo a Búsqueda.
“Pero es fundamental que los países entiendan este problema y pasen regulaciones apropiadas y adaptadas a la realidad actual”, agregó.
Y allí es donde la industria ve a Uruguay como el “país modelo” para llevar adelante un sistema regulatorio que luego sea imitado por el resto de América Latina.
Mercado pirata, negocio de mafias.
Hoy, en América Latina hay 89 millones de suscriptores al cable. De ellos, el principal operador es DirecTV, con 21% del mercado.
“Pero eso es si miramos la parte legal. Si incluimos la piratería, esta conforma un 27% del mercado, son casi 25 millones de suscriptores piratas”, explicó Ochoa.
Esto representa “que se perdieron 50.000 puestos de trabajo en la región porque la industria no creció y todo ese porcentaje que ocupa la piratería son puestos de trabajo que no se crearon”, sostuvo.
“Estamos hablando de miles de fuentes de trabajo que se pierden por la piratería, y eso es un efecto bien local a cada país. Pero además están las pérdidas millonarias que cada Estado tiene por evasiones fiscales”, dijo la ejecutiva.
Según los cálculos de la alianza, solo en Uruguay y bajo una estimación “ultraconservadora” que no incluye otros impuestos más que el IVA, el país se “perdió de recaudar US$ 19 millones” en 2017.
En 2012, la industria de la televisión paga estaba estancada: los números no crecían para ninguna de las compañías y eso llevó a los ejecutivos a preguntarse qué estaría pasando que generaba ese estancamiento.
“Ahí vimos que había otro jugador, enorme y escondido. Hicimos una investigación y encontramos estos equipos en las calles, vendiéndose como si nada, y fue allí que surgió la idea de crear esta alianza, porque nos dimos cuenta de que tratamos con mafias globales”, señaló.
Con la creación de la alianza llegaron los primeros éxitos, y en 2014 lograron el cierre de AZBox, la compañía pirata de cajas para televisión abierta más grande de Sudamérica en ese momento.
Hoy llevan registrados más de 100 casos criminales en la región. El más reciente fue el cierre de varios servidores de la empresa pirata Megaplay, con detenciones en Chile y Ecuador. La compañía tenía “al menos” 50.000 afiliados.
Para alcanzar estos resultados, los laboratorios de la alianza cuentan con un equipo de 90 personas dedicado a detectar los equipos ilegales. Este trabajo va desde hacerse pasar por piratas y conversar en sus foros para saber las últimas novedades, hasta el monitoreo constante de los productos del mercado para identificar cuáles proveen contenido ilegal.
Algunos casos no son tan escurridizos: en Paraguay, la empresa pirata AZamérica daba la bienvenida al país en un cartel gigante ubicado en la triple frontera. También llegó a estar en la camiseta de la Selección Paraguaya de Fútbol.
Educar al usuario, entrenar al gobierno.
En términos generales, hay dos tipos de piratería: la online y la que se hace desencriptando señales. Dentro de cada tipo hay diferentes formatos, compañías, operadores e intereses, pero un factor común: “hacer dinero”.
“La piratería no está basada en ideología, esta basada en hacer dinero”, dijo Ochoa. Y eso es precisamente lo que Alianza quiere transmitirle a gobiernos, consumidores y comerciantes “legítimos” que se ven “envueltos” en estos negocios ilegales.
“Es un tema entreverado y complicado. Por eso buscamos explicarles a los gobiernos qué podemos hacer juntos para combatirlo. Sabemos que hay mafias detrás de esto, no es que combatimos a adolescentes creativos detrás de una computadora”, señaló.
“También es muy común ver la piratería como una forma de inclusión, darle acceso a gente que no puede pagar el contenido, y eso tampoco es cierto. Lo real es que hay una industria pirata que hace mucho mucho, dinero”, dijo a Búsqueda Julie Rotschild, gerente de Legales y Relaciones Institucionales de DirecTV Uruguay y representante de la alianza en el país.
Para la ejecutiva, es importante “alfabetizar a la población” de la “gravedad” de consumir contenido pirata “tanto por los riesgos de que roben tus datos o te instalen virus” como “por el daño que se la hace a la industria local”.
“Esa idea de que los que pierden dinero son empresas poderosas de Hollywood es falsa, los que pierden son las empresas locales, los productores de contenido locales”, dijo Ochoa.
Pero también, agregó Ochoa, hay que hablar con los “facilitadores”, como las tarjetas de crédito, las plataformas de venta online o las tiendas de electrodomésticos que venden estos productos y que en su marco legal “legitiman” un negocio “completamente ilegal”.
Uruguay, país modelo.
Pero junto con estos esfuerzos, la alianza está enfocada a que los países de América creen una regulación adaptada a la realidad actual que pueda “castigar efectivamente” al mercado pirata.
Esa modernización se logra mediante acciones “más inmediatas” que permitan “bloquear páginas en tiempo real” y evitar así “el lucrativo negocio de la piratería de eventos deportivos”, explicó Ochoa.
“No podemos sacar la piratería del todo, es como creer que uno arma un Código Penal y ya no existen más los delitos. Pero se puede hacer una regulación que ayude a disminuir estos niveles actuales, y estamos pensando justamente en Uruguay como país modelo”, dijo.
La alianza ve al país como pionero en la lucha contra este tipo de piratería. En 2012 el gobierno emitió un decreto que prohibió la fabricación, importación y venta de equipos de las compañías piratas AZBox, Azamérica y Lexusbox.
Además, fue la delegación uruguaya la que planteó ante la OEA el tema de la piratería de televisión paga como un asunto a incluir en su agenda. La organización votó favorablemente y exhortó a los países miembros a crear regulaciones modernas al respecto.
“Hoy, en toda la industria uruguaya de la televisión paga estamos trabajando en elaborar un documento que pueda servir de guía para una regulación nueva”, dijo Rotschild.
Una vez que haya finalizado el documento, el sector se lo presentará al gobierno para que lo evalúe y a partir de allí “construir juntos” un marco regulatorio moderno.
“Si Uruguay saca una regulación, con los estándares que viene demostrando, el paso que sigue es que el resto de América lo imite”, dijo Ochoa
“Uruguay es un país ideal para ser el líder en el combate de la piratería: por un lado porque ha mostrado un compromiso muy serio en ese sentido, y por otro lado porque tiene el desarrollo tecnológico para hacerlo”, agregó.