Detrás de los números
Exceptuando el 2009, la actividad fabril creció todos los años. En 2012 lo hizo 1,6% respecto al año anterior, por debajo del promedio estimado para el conjunto de la economía (4%).
La actividad manufacturera viene desacelerándose y en diciembre (último dato disponible) eso fue evidente: el volumen físico sin considerar la refinación de petroleo cayó 6% en promedio frente a un año atrás; solo cuatro de las 18 ramas tuvieron crecimiento.
En 2012 también se contrajo 2,8% la cantidad de personal ocupado por las fábricas, un guarismo similar al ajuste de empleos que el sector había hecho en 2009 afectado por la profundización de la más reciente crisis económica que se originó en Estados Unidos.
El director Nacional de Industrias, Sebastián Torres, dijo a Búsqueda que si bien es pronto, a la luz del comportamiento dinámico de algunas ramas en enero y febrero —que tienen una incidencia importante en la actividad global del sector— es posible que la industria “crezca a una tasa superior a la del año pasado”.
Agregó que en la medida en que se puedan adoptar acciones de apoyo en base al análisis que se está realizando “atrás de las estadísticas” y rama por rama, la “situación no sería tan complicada”.
Sobre los problemas de competitividad, Torres dijo que se trabaja en un “análisis a fondo” y señaló que la “lógica” es no “solamente atender las urgencias” sino impulsar a sectores fabriles en el mediano plazo.
Indicó que en materia de tipo de cambio Uruguay tiene escaso margen de maniobra, y diferenció ello de factores de competitividad “más estructurales” como los costos energéticos, en los que “en cierta medida, si está bien justificado”, se podría atender.
El jerarca reconoció que las acciones recientes del gobierno de Brasil para promocionar su industria a través de medidas de corte energético “puede afectar a toda la industria” uruguaya, tanto la exportadora como la dedicada al mercado interno que compite con lo importado.
El índice de rentabilidad de los negocios de exportación registró en diciembre una caída de 13% frente a un año atrás, según los datos divulgados el viernes 8 por el Banco Central. Comparando promedios, el año pasado dicho indicador se ubicó 1% por encima que en 2011.
Diagnóstico
Las consultas realizadas por Búsqueda permiten conformar un panorama de la situación de las mayores ramas fabriles.
Alimentos.
Según la Cámara Industrial de Alimentos, los problemas de competitividad se explican por una serie de factores. Por un lado, los elevados costos salariales sin vínculos con la productividad, las tarifas de la energía eléctrica, la carga impositiva general, problemas de ausentismo y de hábitos de trabajo, además de escasez de mano de obra calificada.
También observan problemas en el control sanitario de los productos importados, frente a las exigencias que en ese sentido se le piden a los fabricantes nacionales.
El bajo nivel del tipo de cambio a la hora de exportar productos alimenticios es otra queja. “La inflación en dólares nos perjudica: si salgo a exportar con falta de productividad pero con valor agregado más artesanal —para diferenciarme— no puedo frente a los subsidios directos que reciben los industriales de Argentina y Brasil, y si voy fuera de la región, se complica más”, explicó un empresario.
Los frigoríficos en particular enfrentan problemas de viabilidad debido al encarecimiento del ganado y el aumento de los costos salariales y de electricidad. También está siendo afectada su competitividad comercial (ver Búsqueda Nº 1.703).
Cueros y calzado.
El sector curtidor emplea a unos 2.500 trabajadores y arrastra problemas de actividad, en especial desde la crisis del 2007 que se tradujo en una caída de la demanda internacional del cuero para calzado, marroquinería y también para partes automotrices.
Además de la caída en las exportaciones, los empresarios visualizan un “desvío en el costo laboral” en relación a los países competidores, por lo que Uruguay cada vez exporta más cueros sin procesar y el valor agregado se incorpora en otras plantas instaladas afuera.
En ese marco varias curtiembres vienen reduciendo la plantilla de trabajadores y las horas trabajadas.
Este rubro es netamente exportador y recibe una tasa de devolución de impuestos indirectos mayor (de 4%), como una de las medidas adoptadas tiempo atrás por el gobierno en su apoyo que también abarca al sector del calzado.
Este último está formado por unas 85 firmas que en total emplean a 1.500 trabajadores. Los fabricantes de zapatos se quejan históricamente de la importación de calzado (un promedio de cinco pares por cada habitante en 2012), en especial de origen asiático, que son de bajo precio, por lo que se viene reforzando la inspección.
Textil-vestimenta.
Esta rama la integran lavaderos, peinadurías, tejedurías y prendas de vestir. En total emplean a unas 16.000 personas, muchas en la informalidad, reconocieron fuentes del sector.
Esta cadena productiva acarrea problemas estructurales de competitividad que la han ido replegando del mercado internacional y reduciendo en número de empresas y empleos, dijeron fuentes de las cámaras que los representan.
Hoy jueves 14 se efectuará un acto protocolar de inauguración de Tessamérica (ex Paylana) en Paysandú, que comenzó a producir con una veintena de trabajadores. Esa empresa surge con el apoyo de fondos del Estado.
Agregaron entre las dificultades, el no cumplimiento del etiquetado de bienes importados, la falta de controles tanto en el precio como en la calidad de los mismos, el creciente contrabando por la diferencia de cambio con Argentina, el “atraso” cambiario y los altos costos energéticos para producir.
“Los que fabricamos telas para vender internamente, no podemos aumentar los precios porque nos acota el valor de los tejidos importados. Cada vez se gana menos porque cada vez tenemos mayores costos internos, y cuanto más valor agregado, peor es”, resumió un empresario.
Plásticos.
Esta rama fabril agrupa a unas 70 empresas que ocupan a más de 4.000 personas, aunque hay varias otras que trabajan informalmente, indicaron desde la gremial sectorial.
Además de problemas de competitividad asociados a los altos costos internos, los empresarios aducen que ingresa mercadería importada sin ser controlada, a contrapelo de los requisitos técnicos que los bienes uruguayos deben cumplir para exportar a la región. Señalan además, que dentro del rubro hay “competencia desleal”, porque algunos fabricantes “roban luz” y “venden en negro”.
Se quejan además porque sus pares de Brasil tienen exoneradao 30% el costo de la energía eléctrica, lo que los favorece al momento de competir comercialmente.
Metalmecánico.
Unas 100 firmas que emplean alrededor de 5.000 trabajadores conforman esta rama.
Últimamente tuvo un buen desempeño productivo, según las cifras oficiales. Sin embargo, el 2011 y 2012 fueron años de fuerte conflictividad laboral, debido a que varias plantas se reconvirtieron al rubro comercial y otras enviaron personal al seguro de desempleo.
Empresarios señalan que enfrentan “falta” de competitividad por los altos costos internos en general y en especial de la mano de obra que, dicen, es “más cara” en relación a países de la región y otros como India, China, Estados Unidos y varios de Europa. Otra problemática es el “muy alto” ausentismo laboral, el nivel de rendimiento de los operarios y las frecuentes medidas de lucha que adoptan, lo que se traduce en menor cantidad de horas trabajadas.
Se torna prácticamente “imposible” competir contra los productos importados que vienen ingresando en mayor medida favorecidos por la baja cotización del dólar, dijeron.
Automotriz.
En la fabricación de autopartes y el ensamblado de vehículo están empleados unos 6.000 trabajadores.
La actividad del sector repuntó en los años recientes, pero debido a una serie de medidas proteccionistas de los países vecinos la actividad cayó en 2012.
En este caso, además del incremento de costos internos los problemas de competitividad actualmente están asociados a las medidas adoptadas por el gobierno de Brasil para estimular la fabricación de modelos menos masivos (series cortas), al que tradicionalmente apuntaron las ensambladoras uruguayas.