Las Jornadas de Economía organizadas cada año por el Banco Central (BCU) tuvieron como una de sus mesas centrales la política monetaria y el propósito, ratificado por el nuevo gobierno, de bajar gradualmente los niveles de inflación.
Las Jornadas de Economía organizadas cada año por el Banco Central (BCU) tuvieron como una de sus mesas centrales la política monetaria y el propósito, ratificado por el nuevo gobierno, de bajar gradualmente los niveles de inflación.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl jueves 27, durante un intercambio a través de la plataforma Zoom moderado por el presidente del BCU, Diego Labat, cuatro economistas coincidieron en la importancia de la credibilidad de los bancos centrales y de su autonomía del poder político. Algunos opinaron que Uruguay debe proponerse llevar el ritmo de alza de los precios minoristas al entorno de 3% anual y respaldaron el futuro pasaje a la tasa de interés como instrumento de la política monetaria —en lugar del manejo de la cantidad de medios de pago actual— anunciado por el propio Labat.
Horas después, autoridades del BCU y del Ministerio de Economía, reunidos en el Comité de Coordinación Macroeconómica, anunciaron que desde setiembre de 2022 el objetivo será que la inflación anual se ubique entre 3% y 6%, lo que supone una baja de un punto porcentual en el techo de ese rango. Entonces, el centro de la meta pasará del actual 5% a 4,5%.
La estimación elaborada por el equipo económico, presentada como base del proyecto de ley de Presupuesto quinquenal entregado este lunes 31 al Parlamento, es que la variación del Índice de Precios al Consumo (IPC) se irá moderando año a año, hasta ubicarse en 3,7% en 2024.
Según el Índice de Precios al Consumo de Búsqueda (IPCB), en agosto la inflación fue de 0,58%, con lo que acumuló un aumento de 6,5% en el año y 9,38% en los últimos 12 meses.
En años más recientes la “conquista de la inflación” en América Latina fue el “mayor logro” de la política económica, lo que ocurrió en un contexto de bancos centrales más independientes, tanto de jure como de facto, subrayó el uruguayo Carlos Végh, investigador de la Universidad John Hopkins, el 27 de agosto. “Casi todos los países, y Uruguay… me parece una excelente idea volver al instrumento de la tasa de interés (…). La clave en un régimen de metas de inflación es la credibilidad. La meta inflacionaria es el ancla nominal en un régimen de metas de inflación; no es, como antes, el tipo de cambio. Si esa meta no es creíble, no se va a cumplir”, opinó.
Además, dijo, una baja a niveles de en torno a 3% en los próximos años favorecería la desdolarización de la economía; eso “mata dos pájaros de un tiro” sin ninguna “reforma”.
Desde la perspectiva institucional, Végh consideró relevante desfasar el mandato del presidente del BCU con los períodos de gobierno, algo con lo que coincidieron otros expositores.
Para Julio De Brun, expresidente del BCU en el último tramo del gobierno de Jorge Batlle y actual asesor de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, una debilidad del esquema actual refiere a los objetivos inflacionarios que desde 2014 se vienen anunciando para distintos horizontes (hoy en 24 meses). “Salvo contadas oportunidades, el sesgo ha sido que la inflación estuviera por arriba” de lo previsto. Graficó: “No solo pateo fuera del arco, sino que pateo afuera siempre en la misma dirección”. Uruguay pudo haber anclado la inflación en niveles menores, sostuvo.
También advirtió que hubo “desvíos frecuentes” en los objetivos operativos de la política monetaria, ahora en cuanto a la evolución de la cantidad de medios de pago en la economía. “Uruguay se debe una discusión sobre la inflación óptima”, que no necesariamente está en un rango de 3%-7%”, dijo, e instó a “hacer el cumplimiento de la costumbre, más que una rareza”.
Aldo Lema, de Vixion Consultores, instó a “ir a una verdadera estabilidad de precios”, con guarismos inferiores a 3% anual. Aunque cuál es el instrumento “es secundario”, la tasa de interés es mejor que el uso de agregados monetarios, opinó.
Para Lema, el país “avanzó” en los últimos 50 años en la independencia de su banco central, pero es menor que otros países de la región y el mundo. “No solo tiene que haber autonomía en las metas sino también operacional y en los instrumentos”, sostuvo. Para él, la estabilidad de precios sería la mayor contribución a la competitividad, al crecimiento económico y a la generación de empleo. “Hemos asistido durante muchos años a subordinar la estabilidad de precios a objetivos de tipo de cambio” que el BCU “no puede y no podrá” conseguir.
“Tenemos ahora una oportunidad estructural” para que Uruguay avance en materia de control inflacionario, a lo que se agregan algunos factores coyunturales favorables (bajas tasas de interés, dólar débil y “cierta desindexación” de salarios y precios), opinó.
