“¡Tengo la papa!”. Así definió hace 50 años el periodista del matutino BP Color Alberto Astesiano la noticia que había conseguido: el gobierno había decidido una devaluación y el dólar pasaría de $ 200 a $ 250.
“¡Tengo la papa!”. Así definió hace 50 años el periodista del matutino BP Color Alberto Astesiano la noticia que había conseguido: el gobierno había decidido una devaluación y el dólar pasaría de $ 200 a $ 250.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa filtración de esa información a la prensa, y sobre todo los supuestos negocios que hicieron quienes compraron dólares antes del feriado bancario decretado por el gobierno, acompañaron durante decenios al expresidente Jorge Batlle, que entonces no tenía ningún cargo, pero estuvo cerca de donde se decidieron las cosas.
Batlle fue señalado como “infidente” porque concurrió a la casa del contador Enrique Iglesias, que presidía el Banco Central (BCU), donde se había comenzado a gestar la segunda gran devaluación del peso en pocas semanas.
Sin embargo, el libro El infidente. La historia secreta de un terremoto político y económico, del periodista Raúl Ronzoni, si bien no incluye elementos concluyentes para exonerar a Batlle, apunta a dos nuevas probables fuentes de la infidencia: el entonces presidente Jorge Pacheco Areco y el director del Banco de la República Felisberto Carámbula.
Ronzoni reconstruyó en detalle que Astesiano, amigo de Pacheco, se había colado en la residencia de Suárez el sábado previo a la publicación de la noticia que conmovió al Uruguay, mientras el equipo económico ajustaba detalles de la medida.
A la vez, una fuente contó al autor que esa misma tarde, el periodista de BP Color se había encontrado en un café del centro de Montevideo con Carámbula, entonces presidente interino del BROU.
Dueño de una inmobiliaria y escribanía de Las Piedras, Carámbula fundó con sus hijos Marcos y Gonzalo y otros, en 1979, la revista La Plaza, primer medio opositor a la dictadura.
Un informante de Ronzoni, que había sido amigo de Carámbula, contó al autor que ambos se habían encontrado en la tarde del sábado 27 de abril de 1968 en el desaparecido bar del Rex, en 18 de Julio y Julio Herrera y Obes, para tomar un café. Durante la conversación, el directivo del banco oficial habría confirmado al periodista el dato de que ya disponía y agregó detalles, de modo que el diario pudo publicar el porcentaje de la devaluación proyectada.
La comisión investigadora que se creó luego del escándalo, si bien no llegó a identificar al responsable de la filtración, sí determinó que al publicarse el domingo 28 de abril lo que recién sería decidido el lunes siguiente se produjo “un proceso presionado y dirigido por la especulación”.
La publicación de la noticia en el diario del domingo hizo irreversible la devaluación al día siguiente, porque de otra forma se hubieran afectado las reservas del Banco Central.
Luego, durante la investigación realizada por la Justicia penal, quedó registrada la declaración del entonces integrante del Directorio del BROU Julio Herrera Vargas, quien afirmó que el 2 de julio de 1968, en el despacho del vicepresidente Alberto Abdala, Astesiano le dijo que su fuente había sido Carámbula.
El contador Iglesias fue quien confirmó a Ronzoni que Astesiano estaba durante la reunión del sábado de mañana en Suárez. “Era el único periodista adentro. Lo vi moverse como si fuera el dueño de casa. Es sorprendente, parecía de la familia. Eso demuestra, además, la informalidad de esa época. Desde hace muchos años es inimaginable que un periodista entre en la residencia del presidente —en definitiva su hogar— como Perico por su casa. ¿O me equivoco? Pero era amigo de Pacheco”, dijo el contador Iglesias.
En la reunión de Suárez tomaron parte, además de Iglesias y Pacheco, que entraba y salía, el ministro de Economía, César Charlone, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Aquiles Lanza, y el integrante de la Comisión de Asuntos Monetarios y Cambiarios del BCU, José Guntín, que estaba vinculado políticamente a Batlle.
Otro dato que condujo a sospechar del hijo de Luis Batlle fue que un periodista de Acción escribió luego que el diario sabía lo que iba a pasar, pero no lo publicó por “sentido patriótico” y que, según el autor, actuó motivado por “estúpida vanidad”.
La fama de “infidente” acompañó a Batlle durante años. En 1972 fue detenido por el Ejército luego de que su nombre fuera manejado de forma insistente tanto por el semanario de ultraderecha Azul y Blanco como por la izquierda y en especial los tupamaros.