Investigadoras desarrollan proceso para revalorizar el glicerol crudo y ayudar a la industria de biocombustibles a bajar costos

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Nº 2110 - 11 al 17 de Febrero de 2021

escribe Lucía Cuberos

La preocupación por el medio ambiente impulsó en los últimos años la búsqueda de alternativas verdes para la generación de energía. Es por eso que la producción global de biocombustibles también aumentó de forma sostenida, al permitir menores emisiones de gases de efecto invernadero y, sobre todo, una reducción de la demanda de combustibles fósiles derivados del petróleo.

En esa línea, Uruguay se comprometió en el marco del Acuerdo de París a la mezcla obligatoria de 5% de biocombustibles en las naftas y el gasoil. Además, el país se propuso aumentar la incorporación de biocombustibles para 2025: 10% de mezcla de bioetanol en naftas y 7% de mezcla de biodiésel en gasoil.

Sin embargo, días atrás el Poder Ejecutivo envió un informe al Parlamento relativo a los cambios en el mercado de combustibles y planteó eliminar la mezcla de biodiésel en el gasoil por los “sobrecostos” que implica. Esto supondría dejar de producir ese biocombustible, aunque para ello todavía es necesario aprobar una nueva ley.

Ante ese escenario, dos investigadoras uruguayas llevaron adelante una investigación en la Universidad ORT con apoyo del Fondo Sectorial de Energía para desarrollar una estrategia biotecnológica verde que permita revalorizar un subproducto de la industria del biodiésel: el glicerol crudo.

Según dijo a Búsqueda Magdalena Ripoll, una de las investigadores del proyecto, junto con la doctora Erienne Jackson, durante la producción, cada 10 kilogramos de biodiésel se produce además 1 kilogramo de glicerol. Sin embargo, este subproducto es extraído con tal suciedad que se hace imposible trabajar con él. La investigación busca encontrar una forma de mejorar ese glicerol para que sea posible su venta.

“También está la iniciativa de reciclar los aceites generados en las plantaciones de soja (una de las principales materias primas para la producción de biodiésel), pero en todos los casos el glicerol que se obtiene está altamente contaminado, con rastros de metanol, el catalizador y grasas. Es un producto que tiene además muy bajo valor en el mercado. Hoy Alcoholes del Uruguay (Alur) estaba vendiendo el glicerol crudo a US$ 100 la tonelada”, dijo Ripoll. A la empresa no le es redituable y por eso el precio de producir biodiésel pesa tanto en su ecuación económica, agregó.

El glicerol crudo es utilizado generalmente como combustible en hornos industriales. Sin embargo, este uso “no es el mejor”, dijo la experta, ya que al incinerarlo se producen una serie de compuestos contaminantes para el ambiente.

En relación con la decisión del gobierno de suspender la producción de biodiésel, Ripoll dijo que este no es el camino más adecuado, ya que en el mundo “se tiende a generar esa mezcla porque la producción de biodiésel es redonda”.

“El biodiésel se obtiene a partir de biomasa, por ejemplo, de las plantas. Y las plantas durante la fotosíntesis van a consumir el CO2, principal gas de efecto invernadero, que nosotros emitimos cuando quemamos biodiésel en un motor. Se reducen las emisiones. Entonces no sería lo mejor optar por sacar el corte de biodiésel a nivel ambiental”, afirmó Ripoll.

La ingeniera en Biotecnología entiende el factor de los costos, teniendo en cuenta la situación económica que atraviesa el país, pero sostuvo que la medida implicaría solamente “una solución a corto plazo”, por lo que “lo ideal” sería seguir cortando el gasoil con el biodiésel. “Si hacemos eso, vamos a generar glicerol crudo y lo vamos a vender a muy bajo costo. Entonces, ¿cómo podemos ayudar a la industria de los biocombustibles?”, señaló.

La idea del proyecto responde al concepto de biorrefinería, al intentar sacar el máximo provecho, no del petróleo sino de la biomasa. De esta forma, el objetivo de la investigación es obtener combustibles, energía y otros productos derivados, importantes sobre todo para la industria farmacéutica. Para ello, las investigadoras trabajan actualmente con bacterias que mediante un determinado proceso logran transformar el glicerol crudo en otros compuestos cuyo gramo tiene un precio superior.

“Podríamos incorporar nuestros procesos de conversión, por ejemplo, en la biorrefinería de Alur y obtener otros productos a partir del glicerol crudo, que lo que harían sería mejorar a través de su venta la ecuación económica de esta industria para permitir bajar el precio del biodiésel”, afirmó Ripoll.

La empresa ya se mostró interesada en el proyecto: donó el glicerol crudo para la investigación y mantuvo dos reuniones con las investigadoras para conocer los detalles y avances obtenidos. De todas formas, el proyecto aún está en escala de laboratorio, por lo que todavía no se les presentó una propuesta concreta.

La investigación es financiada con apoyo de diferentes organismos, como la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, la Universidad ORT y el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba), entre otros.

Productos

Las investigadoras comenzaron a desarrollar tres productos a partir del glicerol crudo: la dihidroxiacetona, un compuesto presente en una gran cantidad de cosméticos, como las cremas autobronceantes, y utilizada también para el tratamiento de afecciones de la piel como el vitíligo; el acido glicérico, un elemento muy importante para productos farmacéuticos de costo elevado que no se produce a escala masiva; y el serinol, otra molécula también fundamental para la elaboración de fármacos.

Según dijo Ripoll, mundialmente la dihidroxiacetona tiene un gran mercado e incluso en Latinoamérica la demanda de este compuesto supera la oferta. Y en cuanto al ácido glicérico, unos pocos miligramos cuestan varios cientos de dólares, por lo que el objetivo es aumentar la producción a través de las bacterias.

“Estamos en un momento de crisis a nivel mundial por la pandemia y el gobierno está evaluando formas para bajar los combustibles, pero la solución que está planteando tiene otras implicancias. Estamos perdiendo todo lo bueno que es el biodiésel”, dijo la experta.

En esa línea, la investigación propone obtener otros productos que tengan mayor valor agregado utilizando procesos verdes gracias al desarrollo de “biotransformaciones” mediante bacterias o enzimas, para que el sector no solamente se sustente con la producción de biodiésel o de glicerol crudo

A escala regional, los objetivos asumidos por los países son similares a los de Uruguay. Brasil, por ejemplo, pretende aumentar el corte del gasoil con biodiésel en un 15%, mientras que Argentina maneja actualmente un corte del 10%. La Unión Europea, en tanto, también impulsa una iniciativa para aumentar año a año el porcentaje de biocombustibles. Es por eso que la tecnología desarrollada por Ripoll y Jackson podría tener alcance mundial.

Ciencia, Salud y Ambiente
2021-02-10T17:59:00