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El camino hacia la maternidad o paternidad no siempre resulta sencillo. Por más que una pareja tenga ganas de tener un hijo, a veces eso no alcanza. Por una amplia diversidad de factores, ocurre que entre 15% y 20% sufren problemas de infertilidad que les impiden lograr la concepción por métodos naturales. En general, la frustración se aloja en la mujer. Es a ella a quien se la somete a estudios clínicos y biológicos para identificar los problemas. Es ella quien suele cargar con la responsabilidad de agotar todas las vías posibles para poder quedar embarazada. Sin embargo, según estadísticas de la Unidad de Reproducción Humana del Centro Hospitalario Pereira Rossell, más de la mitad de los motivos de infertilidad de una pareja tienen que ver con problemas del hombre, solos o combinados con los de la mujer.
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La infertilidad masculina es un tema del que poco se habla. A pesar de sus porcentajes de prevalencia, en el 30% de los casos se considera una enfermedad idiopática, es decir, de causas desconocidas. Y son desconocidas porque pocas veces se estudian. Pero sí se dice que influyen factores como el tabaquismo, el alcoholismo, la mala alimentación y malos hábitos en general.
El estudio de la fertilidad en los hombres suele hacerse a través de un espermograma, que consiste en un análisis del semen. Es un análisis que se asocia a una historia clínica y no da respuestas certeras sobre la capacidad del paciente de generar espermatozoides útiles. Lo que ofrece son probabilidades, porcentajes, aproximaciones.
Desde hace más de 20 años, distintos grupos de médicos y especialistas dedicados a temas de reproducción investigan métodos para diagnosticar con certeza la infertilidad masculina y buscar tratamientos adecuados.
La doctora Rossana Sapiro, profesora agregada del Departamento de Histología y Embriología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar), integró uno de estos grupos, que se dedicó a trabajar en el análisis de la función de la mitocondria y las especies reactivas del oxígeno, que son lo que se conoce como “radicales libres”. La generación de esos radicales libres es una de las causas más comunes de infertilidad masculina.
En 2018, Sapiro y la doctora Adriana Cassina, corresponsable del Departamento de Bioquímica y del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Udelar, recibieron financiamiento por parte del Fondo María Viñas de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), para llevar a cabo su proyecto titulado Obtención de índices de función mitocondrial y de estrés nitro oxidativo en el semen para la evaluación diagnóstica de la infertilidad masculina. Durante 2018, 2019 y 2020 desarrollaron la investigación, que terminará en 2021.
Uno de los objetivos del proyecto, al que accedió Búsqueda, es la generación de un índice que determine el estado de la muestra de semen del paciente midiendo la actividad mitocondrial del espermatozoide. También se busca una medición de los radicales libres y la capacidad antioxidante del plasma seminal y, por último, estudiar las modificaciones proteicas y lipídicas que produce esa oxidación. Las investigadoras proponen la incorporación de estos análisis en el espermograma convencional que se realiza a un hombre infértil, como una manera de mejorar el diagnóstico.
Según la investigación, el daño oxidativo en los espermatozoides es un problema que afecta a un porcentaje de entre 30% y 80% de los hombres infértiles. Sin embargo, es un aspecto que en la práctica clínica actual no se estudia. Las razones, según plantean las investigadoras, “incluyen el desconocimiento entre los médicos de la importancia del estrés oxidativo como causa de infertilidad masculina, una percepción de que estos ensayos no son rentables y la ausencia de un tratamiento preciso una vez diagnosticado el problema”.
En la elaboración de su proyecto, las investigadoras Sapiro y Cassina mantuvieron conversaciones con dos laboratorios: Fertilab y la Clínica de Esterilidad de Montevideo. Fertilab es el grupo médico con más experiencia en infertilidad masculina y es a donde llegan alrededor del 70 % de las muestras de semen del país. Desde ese laboratorio expresaron a las investigadoras su interés en las metodologías propuestas.
Sin protocolo
Algunas clínicas y centros de salud analizan el plasma seminal, otros el semen completo, otros incluso la sangre del paciente infértil. Pero no existe un criterio unificado al momento de estudiar las causas de la infertilidad. Además, ninguno de los análisis que se realizan en la actualidad incluye una evaluación específica de la actividad de las mitocondrias ni de la producción de especies reactivas del oxígeno.
“El disponer de una buena metodología diagnóstica que mida con exactitud el estrés oxidativo generado a nivel mitocondrial abre las puertas para el desarrollo de fármacos que puedan mejorar la función mitocondrial (principal fuente de radicales libres) y con ello corregir médicamente la infertilidad conyugal evitando llegar en muchos casos a las técnicas de reproducción asistida de alta complejidad que además de costosas, plantean problemas éticos, técnicos y médicos”, aseguran las investigadoras en la presentación de su proyecto. Estos estudios, según Sapiro, se podrían hacer a un costo “moderado”, que apenas superaría el del espermograma tradicional.
A través del financiamiento del fondo María Viñas, Sapiro y Cassina pudieron hacer pruebas con muestras de pacientes con espermogramas normales. Su próximo paso será estudiar el esperma en situaciones de estrés oxidativo, como puede ser la criopreservación (o congelamiento) de espermatozoides, una técnica muy utilizada para la reproducción asistida. Según Sapiro, una falla común en el proceso de descongelado es que se habilita la producción excesiva de radicales libres.
A más largo plazo, las investigadoras aspiran a “estandarizar y validar una metodología confiable y reproducible, factible de realizar en laboratorios clínicos de mediano porte, que mida la función mitocondrial a través de uno o más índices y los correlacione con el estado oxidativo de la muestra”, según explican en el proyecto. Además aseguran que esa herramienta diagnóstica permitiría discernir con mayor seguridad “quiénes son candidatos para tratamientos y aquellos donde deberá profundizarse los estudios en la pareja”.
Sapiro contó a Búsqueda que “hace mucho que se está tratando de curar a los hombres a través de complejos antioxidantes y no se tiene mucho éxito”. Agregó que “en general, la mejora de los hábitos como la alimentación, dejar los excesos, sí mejora la calidad espermática. No al 100%, pero mejora”.
“Jerarquizar”
Los especialistas que se dedican a ayudar a las parejas a sortear sus dificultades de reproducción suponen que la infertilidad afecta a un porcentaje alto de la población uruguaya. Pero la realidad es que no hay cifras exactas. Según Sapiro, si se toman en cuenta los índices internacionales, se puede decir que afectaría al menos a un 15% de las parejas. La infertilidad “no compromete la vida de una persona”, pero “sí genera mucho estrés, muchas cuestiones de índole afectiva, de presiones sociales, que realmente lo transforman en un problema”, advirtió.
La investigadora reconoció que Uruguay empezó a tomar conciencia del problema de la infertilidad con la Ley de Reproducción Humana Asistida, de 2013. Sin embargo, opinó que todavía “falta mucho por trabajar” y que hace falta “jerarquizar la importancia de que estas cosas se manejen como pareja”.