• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Invitación por redes, ubicación secreta y códigos internos: los trucos de las fiestas clandestinas para evadir los controles

    Al “borde” de la alerta amarilla, las autoridades están preocupadas por el descuido en la población; hay jóvenes que cruzan la frontera con Brasil para ir a bailar y locales nocturnos que no respetan las normas

    El grupo de WhatsApp estalló con mensajes de preocupación. Cuando el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) anunció un récord de 64 nuevos contagios de Covid-19, el miedo y la culpa invadió a los jóvenes. Era martes por la tarde y, por primera vez desde marzo, el Ministerio de Salud Pública (MSP) aún no conocía la ruta epidemiológica de 24 casos. Las familias en Rivera pasaron la noche preocupadas y a la espera de las indicaciones de las autoridades sanitarias, que resolvieron suspender cirugías coordinadas, consultas médicas, limitar el flujo por la frontera y evitar encuentros innecesarios. Pero estos jóvenes de entre 20 y 25 años no tenían miedo por las nuevas medidas; sentían remordimiento porque ya habían ido a dos fiestas clandestinas —una en la chacra de un conocido y otra en un local de Santana do Livramento— y no sabían si decirles a sus padres. Salvo uno, el resto optó por callarse. Así, pasaron a formar parte de lo que en el MSP llaman la cadena silenciosa, que dificulta el rastreo de los casos de coronavirus en el territorio.

    Es que en Rivera no solo los camioneros y los brasileños con compras son los que cruzan la frontera. “Aquí tenemos un problema con una solución difícil: hay quienes cruzan la frontera —que es una calle— para ir a fiestas y esquivar los controles. Ya hablamos con los líderes de las iglesias, tuvimos intervenciones, pero con los jóvenes es distinto”, dijo a Búsqueda el jefe de policía departamental, Wilfredo Rodríguez.

    El problema no es solo de los jóvenes. Según informó Radio Universal, la Policía del departamento también tuvo que dispersar una fiesta organizada por funcionarios de una mutualista. “Dicen que no sabían que no se podía, que no se dieron cuenta”, agregó Rodríguez.

    Desde que empezó la pandemia, adolescentes y adultos jóvenes han logrado esquivar protocolos para celebrar reuniones y fiestas clandestinas sin tomar precauciones sanitarias.

    Si bien el MSP no adjudica la dificultad en el trazo epidemiológico de forma exclusiva a las fiestas clandestinas, sí sostiene que es necesario limitar “un descuido innecesario” que puede perjudicar el seguimiento de casos. “Basta con un enfermo en período infectivo y una persona sin medidas de prevención para contagiar. Lo peor con los jóvenes y niños es que muchas veces son asintomáticos o tienen síntomas leves a los que no les dan importancia. Esto hace que el riesgo de contagio en cualquier fiesta con personas con las que no convivimos sea de riesgo”, dijo la epidemióloga y consultora del ministerio, Silvia Guerra, a Búsqueda.

    De acuerdo con el último informe epidemiológico del Sinae, la mayor parte de los casos de Covid-19 se registra en el grupo de 25 a 34 años. “Si usted es joven y tiene Covid, puede provocar el inicio de una cadena de contagios que luego sigue y 7 o 14 días después llega a un anciano o a una persona con riesgo; puede provocar la hospitalización e incluso la muerte. Hay que tener empatía y pensar en el daño que podemos hacer de forma directa o indirecta a otros”, señaló Guerra.

    Sin control

    La misma noche del martes, en Montevideo, un grupo de amigas de unos 20 años se enfrascó en una discusión porque cuatro de ellas habían pasado la madrugada del sábado en una “peda”, como dicen en la jerga. Al menos 60 jóvenes —varios de ellos desconocidos— se juntaron en una casa “sola” en el Prado para hacer una fiesta clandestina. El anuncio fue por Instagram y la consigna era clara: llevar lo que cada uno iba a tomar y, si se acordaban, marcar un vaso con su nombre para no mezclarlos. Un par de tragos más tarde, casi ninguno cumplió con la recomendación.

    “Las personas en una fiesta están relajadas, desconectadas de cualquier alerta. Descuidan las medidas, se retiran las mascarillas, ríen, cantan; hacen todo lo que no se debe. Se desinhiben y desafían los riesgos, los toman y bajan la guardia”, apuntó Guerra.

    Estas situaciones se replican en otros departamentos, donde la Policía y las intendencias cumplen guardias coordinadas para frenar fiestas clandestinas. Pero no es una tarea sencilla.

    Según datos que el Ministerio del Interior proporcionó a Búsqueda, desde marzo, cuando llegó la pandemia a Uruguay, hasta esta semana la Policía intervino en 265 eventos, en los cuales participaron 7.845 personas. Siete de ellas fueron formalizadas.

    “Es como jugar a la ruleta rusa. Cuanta más intensidad tiene la transmisión viral, más riesgo se corre en las fiestas. Muchos ocultan su participación o no colaboran en el rastro diciendo que no tuvieron contactos, lo que incrementa el riesgo de dispersión”, añadió Guerra.

    El pasado fin de semana la Policía de Soriano intervino en una fiesta de 300 personas y, el sábado anterior, un equipo en Maldonado suspendió una de 400 personas.

    El departamento esteño es uno de los que más ha concentrado celebraciones clandestinas. De julio a octubre la Intendencia de Maldonado realizó más de 900 controles, intervino en siete fiestas privadas, 31 locales y establecimientos y tres eventos privados. “Hay un cuerpo de inspecciones que trabaja en tres turnos y se refuerza los fines de semana; la mayoría llega de Montevideo y Canelones”, contó Jorge Píriz, inspector de Higiene y Medioambiente de la comuna.

    En Canelones, si bien las denuncias disminuyeron, la intendencia intervino en 12 encuentros y la Policía en “decenas más” en lo que va del mes, informaron desde la jefatura del departamento. “El problema es que nos enteramos más tarde y por redes sociales”, dijo el jefe departamental de Policía, Víctor Trezza.

    Códigos internos

    La dificultad de controlar las fiestas se debe a que los organizadores han ideado un “protocolo Covid” para no ser descubiertos. Se estila elegir casonas para un público que se entera del evento por las redes y que puede variar entre 50 y 400 personas. No importa si es una fiesta electrónica o de cumbia; el evento se comunica con una placa que dice el nombre del evento, los DJ que actuarán, el precio y pocos datos más.

    A veces se indica la zona, pero se evita enviar la ubicación hasta último momento. Luego de obtener la entrada, que se paga por transferencia bancaria o depósito de Abitab, la persona recibe un mapa con la locación y dónde puede estacionar para no ser descubierto. “A veces ponen un punto de encuentro, como una plaza, y los pasan a buscar en una combi. Es un problema. Ahí es difícil de rastrear porque se van a una chacra, que puede estar a 10 kilómetros de la ciudad, y no tenemos cómo saberlo”, señaló Eduardo Álvez, jefe departamental de Paysandú.

    Al ingresar a la fiesta, todos reciben los “códigos”. Por ejemplo, si suena una canción de feliz cumpleaños, deben sentarse en mesas de a cinco personas para engañar a la policía. A veces también se usan luces de alerta o una canción especial para que todos sepan que llegaron las autoridades. Hay quienes cuelgan carteles de cumpleaños, globos o algún tipo de decoración para simular que están celebrando un cumpleaños.

    Según testimonios recogidos por Búsqueda, en las noches no hay distanciamiento físico ni uso de tapabocas ni límites en el contacto. “Quizás los asistentes quieran colaborar, pero te dirán que no saben con quiénes interactuaron. La complejidad no se da solo por el número de contactos, sino por ese desconocimiento de quiénes fueron y cómo localizarlos”, explicó Guerra.

    Al aire libre

    El “descontrol” no se limita a las fiestas clandestinas. También hay locales con habilitación para prestar servicios que, una vez que deben cerrar, trancan sus puertas y siguen la fiesta.

    “Hay lugares que tienen habilitación para funcionar hasta las 3.00, pero pasa la policía y siguen funcionando. Ahí hay quienes te dicen que no sabían que no podían estar o que están en un cumpleaños. El local se cierra y se les pide que se vayan”, indicó Álvez, de la Policía sanducera.

    “Hay responsables de locales que ya fueron notificados y tienen que rendir cuentas en la comuna. Si siguen incumpliendo, tendrán que seguir el procedimiento en la Fiscalía”, agregó.

    Desde la Intendencia de Montevideo informaron que en octubre hubo 30 establecimientos que incumplieron con medidas sanitarias; se registraron 16 fiestas clandestinas “con fines comerciales” y se recibieron 212 denuncias por aglomeraciones, espectáculos y reuniones. “El problema más habitual es que la gente se está distendiendo y hay negocios donde se ponen a bailar sin respetar los cuidados”, señaló el prosecretario general de la intendencia, Juan Canessa.

    Por esa razón, se propuso fortalecer el cuidado con más medidas de control que involucran sanciones económicas, la posibilidad de efectuar una denuncia penal y solicitar el desalojo.

    En departamentos como Cerro Largo, las autoridades trabajan para controlar el flujo de personas que, en lugar de fiestas, se reúnen en grupo de unas 20 o 30 personas en una plaza y están horas sin respetar el distanciamiento físico ni el uso del tapabocas. “Todos los fines de semana tenemos que ir una decena de veces porque, con la subida de la temperatura, hay jóvenes que se autoconvocan y pasan el rato juntos en lugares abiertos, pero sin distancias”, dijo el comisario Danubio Fábrica, de la Policía de Cerro Largo.

    Fuentes del MSP aseguraron a Búsqueda que Uruguay atraviesa un punto de inflexión “clave”, que es momento de “duplicar esfuerzos” y no perder los rastros.

    Información Nacional
    2020-10-21T23:33:00

    // Leer el objeto desde localStorage