El documental Olé Olé! A Trip Across Latin America, estrenado en setiembre, registra la visita de Mick Jagger a la casa del Lobo Núñez. —Un año después, ¿cómo recuerda la visita de Jagger?—Y... a mi casa vino la principal estrella de la música popular. Nadie ha estado tanto tiempo en el número uno. Y vi a un tipo con la humildad de un grande, muy inteligente y muy respetuoso. No es ningún boludo y tiene un gran oído. Si bien es rockero, se nutre de todo, y en cada lugar, va a ver la posta. Ir a ver una banda de rock le debe chupar un huevo, sin faltarle el respeto a las bandas de rock. En Cuba va a ver una rumba o en Bahía un buen bloco. En Simpatía por el demonio demostró una alegría musical, una vitalidad, una energía como nadie. Y de la anécdota de que haya venido a mi casa la noche de mi cumpleaños, lo que entendí es que vino un artista a ver a otro. Chau.—¿Qué intercambiaron?—Conocimiento. Me dijo que estaba muy impresionado por el ritmo, “muy rico y potente”. Le mostré cómo hacía los tambores y quedó sorprendido por su terminación. Entró a una casa de barrio con gente sencilla y humilde, le gustó el estilo de casa española con patio abierto y un árbol en el medio. Conoció a mi familia y a mis amigos. Estaba Rada y sus hijos, Francisquito Fattoruso con Dinamita Pereda, Bernard Fowler (su corista) y el Zorrito Von Quintero, que armaron todo para que él viniera. Mas le gustó ver a tres generaciones tocando el tambor: mi nieto, mi hijo y yo. Conoció un barrio en paz, no un barrio conflictivo, como dicen, uno con los problemas sociales que hay en todos lados. Y está todo en el documental, ya es histórico. ¡Pa’ los contra! Y pa’ los que chupan y dijeron que cómo va a ir ahí. ¿Y dónde iba a ir? Como el loco tomó agua de la canilla en mi casa, el agua que tomo yo, me decían que tendría que haber tomado del bidón. ¿Y a mí quien me garantiza que esa no sea de la canilla? Le di la misma agua que tomó mi madre durante los 84 años que vivió.

