¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
Ladies and gentlemen.... ¡The Rolling Stones!
A los pies de sus majestades

Los Rolling Stones en Uruguay, 10 años después: historias detrás de la visita más esperada del rock

El 16 de febrero de 2016, los Rolling Stones tocaron por única vez en Uruguay. Hubo candombe, pedidos especiales, bromas con los teloneros, agua importada y una ciudad entera pendiente de una banda que, por una noche, convirtió a Montevideo en capital mundial del rock

Ladies and gentlemen.... ¡The Rolling Stones!

AUTOR Luciano Dogliotti / Galería

Ron Wood bajó del escenario visiblemente molesto. Los Rolling Stones acababan de cerrar su única visita a Uruguay con (I Can’t Get No) Satisfaction, pero algo no había salido como esperaba. Keith Richards, su histórico compañero de guitarras, se había corrido del tempo en un tramo del final. Para cualquier banda habría sido un detalle menor, imperceptible para las miles de personas que estaban en el estadio, pero para Wood, con el oído afilado, fue suficiente para arruinarle el momento. Sin saludar demasiado, descendió las escaleras, atravesó el backstage con paso rápido y se subió al auto que lo llevaría por la rambla montevideana hasta el hotel, todavía procesando la bronca de un show que, para el público, había sido perfecto.

Diez años después, aquella noche del 16 de febrero de 2016 sigue ocupando un lugar especial en la memoria cultural del país. No solo porque fue la primera vez que los Stones pisaron suelo uruguayo, sino porque durante unas horas Montevideo se sintió parte de un circuito global que parecía reservado para otras capitales.

Rolling-Stones-Estadio-Centenario
Cuarenta y cinco mil personas llenaron el Centenario para ver el concierto de los Rolling Stones.

Cuarenta y cinco mil personas llenaron el Centenario para ver el concierto de los Rolling Stones.

Hubo nervios, ansiedad, una organización muy cuidada y una sucesión de escenas inesperadas: un rockstar bailando candombe en el Barrio Sur, un coro uruguayo ensayando con leyendas vivas, una banda de rock local corriendo por debajo de una tribuna para conocer a sus ídolos y un guitarrista que, aun molesto por ese detalle del final, regresó al hotel saludando a la gente que paseaba por la rambla.

Esta es la historia de cómo llegaron, qué pasó en esas horas y por qué el eco de aquel recital todavía se escucha.

Rolling-Stones-Centenario

El saludo que lo anticipó todo

“¡Hola, Uruguay!”. Keith Richards mira a cámara y se acaricia la nariz con el índice. A su lado, Mick Jagger, con una dicción tan esforzada como simpática, dice que tienen “muchas ganas de tocar en Mon-che-video”. Ron Wood recuerda que nunca habían estado allí y sonríe apenas, mientras Charlie Watts cierra el saludo con una media sonrisa.

El video, publicado el 1 de febrero en la web oficial de la banda, era breve y muy simple, pero no dejaba dudas de que esta vez era real.

Embed - Rolling Stones saludan a URUGUAY - 16/2 Estadio Centenario

Durante años, imaginar a los Rolling Stones en Uruguay había sonado a fantasía, algo reservado para países más grandes, plazas más rentables o rutas más previsibles del negocio musical. Sin embargo, la llegada de la banda en 2016 fue el resultado de un camino que llevaba varios años. El recorrido había comenzado en 2012, cuando el grupo celebró sus 50 años con una serie de conciertos en Londres y Nueva York. El éxito de esos shows los empujó a seguir en la ruta. Primero por Estados Unidos, luego con una recordada parada en el festival de Glastonbury, más fechas en Londres y, después, una extensa gira por Asia y Oceanía. Latinoamérica era la pieza que todavía faltaba.

Para ese regreso a la región tenían dos objetivos claros: tocar en países donde nunca lo habían hecho —Uruguay entre ellos— y concretar el histórico concierto en La Habana. La gira se llamó “Olé, Olé, Olé”, un guiño evidente al fervor regional, sobre todo argentino.

No era, además, la primera vez que Montevideo asomaba como posible escala. En mayo de 2005 se llegó a hablar de un recital previsto para febrero del año siguiente que incluso fue declarado de interés nacional, pero nunca pasó de los anuncios. Diez años después, la oportunidad volvía, esta vez con señales mucho más firmes.

Fans-Stones-Montevideo

La ciudad que se preparó para recibirlos

Los Rolling Stones llegaron a Montevideo el lunes 15 de febrero, a las cinco de la tarde, a bordo de un avión privado procedente de Buenos Aires. Por la escalerilla descendieron Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood, acompañados por una comitiva que incluía familiares, músicos, técnicos, personal de seguridad y producción, un despliegue que sumaba casi un centenar de personas.

Desde lo alto saludaron a quienes los esperaban en pista. Jagger fue el primero en llamar la atención, con un traje gris impecable, camisa celeste y sombrero Panamá; Wood optó por un perfil más sobrio; Richards apareció fiel a su personaje, con un blazer de piel de cocodrilo; y Watts mantuvo su estilo inalterable, elegante y discreto. Antes de abandonar el aeropuerto, posaron unos minutos para las cámaras locales y luego se dirigieron, sin apuro, hacia los vehículos que los trasladarían a la ciudad.

Embed - ¡Hola Uruguay!

Cada uno había elegido cómo moverse. Jagger y Wood pidieron sedanes de lujo; Richards prefirió una camioneta de pasajeros para viajar con su familia; y Watts, una SUV. Todos los autos debían ser nuevos, negros o plateados, con vidrios polarizados y sin logos visibles. Los tanques debían estar llenos, el equipo de audio tenía que reproducir jazz y en las valijas debía haber paraguas grandes y botellas de agua.

Ya instalados en el Sofitel de Carrasco, los Stones se movieron por Montevideo bajo esas mismas reglas de confort y control. Los choferes debían hablar buen inglés y conocer la ciudad, la música seguía siendo jazz y la temperatura en el auto de Jagger no podía superar los 22 grados. Como toque final, en cada vehículo tenía que haber gomitas de gelatina Haribo, un detallecito en medio de tanto despliegue.

Rolling-Stones-Escenario
El imponente escenario de los Rolling Stones.

El imponente escenario de los Rolling Stones.

Cómo se monta un show de escala mundial

Para la gira latinoamericana, los Stones no trasladaban un escenario completo de un país a otro. En cada ciudad se construía una estructura propia siguiendo los planos y las exigencias técnicas de la banda. Para el show de Montevideo, el escenario y el equipamiento llegó desde Buenos Aires en unos 20 camiones. Sus dimensiones eran imponentes: alrededor de 65 metros de largo y 18 de alto, con tres pantallas gigantes y una pasarela de 32 metros que conectaba el escenario principal con una isla circular en medio del estadio.

El armado comenzó el 6 de febrero bajo la supervisión de técnicos de la banda y de un especialista de StageCo, la compañía belga con la que trabajan en sus giras internacionales. Unas 160 personas participaron del montaje.

La estructura se montó sobre la tribuna América, una decisión que permitió ampliar la capacidad del estadio y, al mismo tiempo, acercar el escenario a los sectores más lejanos. El campo, además, se dispuso íntegramente sin butacas para que el público permaneciera de pie, tal como pidió la banda, una configuración habitual en sus shows para favorecer la cercanía con la gente.

Desde Argentina también llegaron el cubrecampo y los sistemas de energía. La banda aportó luces, audio, pantallas y plataformas móviles. Todo al servicio de esas “satánicas majestades” que se preparaban para tocar ante tres generaciones de uruguayos.

Merchandising-Rolling-Stones-Uruguay

Un show bajo sus reglas

Los Stones trabajan con un esquema habitual entre los artistas de mayor convocatoria. Aseguran un caché mínimo garantizado que, para el show en Uruguay, fue de cinco millones de dólares, (uno menos que los seis que se estima cobró Shakira), y además reciben la mayor parte de las ganancias. En la práctica, después de cubrir el monto inicial, cerca del 90% de la recaudación del recital queda en manos de la banda.

Además, la banda vende el show “puesto”: asume la organización de traslados, vuelos y alojamiento para garantizar que cada detalle responda a sus propios estándares.

No se trata solo de comodidad, sino de control operativo. Una avanzada llegó a Montevideo con anticipación para inspeccionar opciones, definir hoteles, en este caso, el Sofitel, y coordinar la logística sin depender del productor local. Todos esos gastos se cubren dentro del caché y les permiten evitar intermediaciones o acuerdos comerciales que podrían condicionar la experiencia que buscan ofrecer.

Embed

El menú de los Stones en Montevideo

Lejos de cualquier idea de derroche, el catering resultaba más práctico que extravagante. En el menú había sopa de puerros, colita de cuadril mechada, papas fritas, canelones de verduras, buffet de ensaladas, panes, quesos, frutas, brownies y lemon pie. También cereales, yogurt griego, muffins y jugo de naranja para el desayuno.

El chef Jorge Oyenard, responsable de la tarea, definió la experiencia como “brutal y genial” y subrayó que no había pedidos estrafalarios, sino alimentos nutritivos y livianos para músicos en plena gira.

Hubo detalles, claro. Etiquetas con el contenido de cada plato, separación de opciones veganas y advertencias para alérgicos. Y una exigencia que obligó a mover logística: el agua Fiji que debía estar en el camarín de Jagger tuvo que importarse porque no se conseguía en el mercado local. Lo que hace aún más increíble lo que pasaría después.

Y un clásico que no se negocia en ninguna ciudad del mundo: shepherd’s pie, el tradicional pastel de carne británico, preparado según receta enviada por la propia banda.

Oyenard y su equipo, unas 35 personas, debían alimentar no solo a la banda sino a cerca de 600 integrantes de la organización.

Jagger, el turista inesperado

Durante las casi 48 horas que los Stones permanecieron en Montevideo, la banda se mantuvo prácticamente recluida en el hotel. La excepción fue Jagger, que quiso aprovechar la visita para acercarse al candombe. El contacto surgió a través del cantante corista de la banda, Bernard Fowler, y del bajista uruguayo Francisco Fattoruso, quienes lo conectaron con el percusionista Fernando “Lobo” Núñez, que celebraba sus 60 años en su casa del Barrio Sur.

El encuentro se organizó con discreción, pero la sorpresa fue total cuando, entre los músicos que llegaban al festejo, apareció sin anuncio el líder del grupo británico.

Embed

La escena tuvo algo de cruce cultural improbable. Jagger filmó con su celular, sacó fotos, pidió que los tambores sonaran otra vez y hasta se animó a cantar “Satisfaction” en versión candombera junto a Rubén Rada, antes de sumarse al “Feliz cumpleaños”. Cuando tuvo sed, pidió agua y le ofrecieron agua de la canilla con hielo, un detalle que con el tiempo se volvería parte del anecdotario más repetido de aquella visita.

“Estaba en casa, retranqui, con (Rubén) Rada, los hijos, unos amigos, la familia. Y cayó el tipo”, recordó Núñez en diálogo con Galería. “Le pregunto: ‘What do you drink?’ ‘Water’. Y le di agua de la canilla. Yo no compro agua envasada, uso la de OSE para todo. Mi madre siempre tomó agua de la canilla y murió de vieja, a los 84 años”. La foto de esa noche terminaría teniendo un efecto inesperado.

Al año siguiente, según contó el propio percusionista, le permitió destrabar un tenso control migratorio en el aeropuerto de Londres. “En medio de los nervios, saco el teléfono, donde tengo la foto con Miguelito. ‘Oh, my God, sorry’. Puso todos los sellos y pasé”, relató entre risas.

Embed

El Lobo asegura que muchos le criticaron que le convidara agua de la canilla a Jagger. “Y esa vez en Londres, durante un ensayo, entré a uno de los baños en el castillo donde se hacía la fiesta. Ahí había un cartel que advertía que no se podía tomar agua de la canilla, que no era potable. Le tuve que tomar una foto. ¡Un castillo en Inglaterra que valía una fortuna! ¡No se podía tomar agua! ¿Y me vienen a romper los huevos a mí?”.

Para Núñez, la visita dejó además una lectura más profunda. “¡Qué grande es el candombe! Jagger vino atraído por los tambores… es un llamado de atención para aquellas autoridades que lo han ignorado durante mucho tiempo”, dijo, y reclamó mayor apoyo para una expresión cultural que considera de alcance mundial.

Embed

Antes de esa noche en el Barrio Sur, el cantante había cenado en el restaurante Tandory en Pocitos —ensalada marroquí, pimientos del piquillo rellenos, merluza koskera y vino Preludio— e intentó retirarse sin fotos, aunque la noticia se propagó con rapidez y terminó saliendo por la cocina.

No fue la única señal de su curiosidad por el país. Según integrantes de la producción consultados por Búsqueda, Jagger se mostró “muy interesado” y bien informado sobre las leyes sociales aprobadas durante el gobierno de José Mujica. Incluso evaluó bromear en el concierto sobre la legalización de la marihuana como gesto de apoyo, aunque finalmente descartó la idea tras la recomendación de algunos asesores, que la consideraron poco conveniente.

Boomerang-Stones-Centenario
Boomerang en pleno show telonero.

Boomerang en pleno show telonero.

¡Llegó el día!

Boomerang fue la banda elegida para abrir el show. La noticia les llegó por mail cuando ya creían que la oportunidad se había esfumado. Quince minutos antes de salir a escena, los Stones pidieron conocerlos y corrieron por debajo de la tribuna para el encuentro.

Hubo bromas, distensión y una foto tomada por el fotógrafo oficial del grupo. El contrato era claro: esa imagen no podía publicarse. Hasta hoy, solo los integrantes de Boomerang la tienen.

Tapa Rolling vieja
La única vez que Galería retrasó su entrada a imprenta fue por el show de los Stones en Montevideo: todo para llegar al jueves 18 de febrero de 2016 con la crónica de una visita histórica. Esta fue la tapa de aquella edición.

La única vez que Galería retrasó su entrada a imprenta fue por el show de los Stones en Montevideo: todo para llegar al jueves 18 de febrero de 2016 con la crónica de una visita histórica. Esta fue la tapa de aquella edición.

Ensayar con leyendas

El coro uruguayo Rapsodia, creado en 2011 por jóvenes músicos interesados en explorar el canto coral, fue convocado para participar en la canción You Can’t Always Get What You Want. Ensayaron en un salón con los cuatro Stones, una experiencia difícil de dimensionar incluso años después.

Cuando finalmente aparecieron en el escenario, ocho voces locales acompañaron a una de las canciones más emblemáticas del repertorio.

Minutos antes del recital, la Intendencia de Montevideo los declaró “Visitantes Ilustres” y el Ministerio de Turismo les entregó una réplica de la pelota del Mundial de 1930.

Rolling-Stones-Montevideo

La noche del Centenario

A las 21, el calor rondaba los 32 grados y la ansiedad se medía en silbidos. Hubo guerras de agua entre el público mientras la espera se estiraba unos minutos.

Siete minutos después de la hora prevista, sonaron los primeros acordes de Start Me Up y el estadio Centenario explotó.

Sin artificios excesivos, el show empezó con todo.

Mick-Jagger-Centenario-Montevideo
Mick Jagger en pleno show en el Centenairo.

Mick Jagger en pleno show en el Centenairo.

Jagger —72 años entonces— corrió la pasarela una y otra vez durante más de dos horas. Richards mostró su impronta rockera sin perder elegancia; Wood no dejó de fumar; Watts sostuvo el pulso con su sobriedad habitual.

“¡Hola, Montevideo! ¡Por fin en Uruguay, ta!”, dijo Jagger en español, y el vínculo quedó sellado.

El repertorio avanzó entre clásicos: It’s Only Rock ’n’ Roll, Tumbling Dice, Out of Control, Wild Horses, Gimme Shelter, Brown Sugar, Jumping Jack Flash. El público había votado She’s So Cold en la web oficial.

Embed - She's so cold - Rolling Stones Uruguay 2016 HD

En un pasaje distendido del show, Jagger agradeció una camiseta que le había enviado Luis Suárez y se permitió una broma cómplice con el público. “Luis Suárez me mandó esta camiseta autografiada con el mensaje ‘To Mick, all the best with love’. Gracias, Luis, todavía sufro esos goles”, dijo en un español esforzado, arrancando risas en referencia a los dos tantos con los que Uruguay eliminó a Inglaterra en el Mundial de Brasil, y también, quizá, a su conocida simpatía por el Arsenal.

Después cantó Honky Tonk Women, se asomó al borde del escenario y preguntó, casi como quien charla con amigos, “¿la estamos pasando bien?”. Para seguir jugando con la cercanía, contó que Keith se había tomado dos etiqueta negra, que Ronnie había probado un chivito, que habían escuchado candombe y que incluso habían salido a caminar por la “midnight rambla”, un guiño directo a Midnight Rambler, la canción que formó parte del repertorio.

Sobre el final, llegó el coro. Y el cierre inevitable: Satisfaction.

Embed - (I Can't Get No) Satisfaction Rolling Stones en Uruguay 2016

Un show sin sobresaltos

Todo funcionó con precisión. No hubo reclamos de último momento ni problemas climáticos. Minutos después del cierre, los músicos ya estaban camino al hotel. Tocan y se van. El ritual de las grandes giras.

Antes del recital, incluso, a Jagger le habían armado un set de entrenamiento debajo de la tribuna América. Corrió varios kilómetros en una cinta para prepararse físicamente.

Embed

Cuestión de tempo

El público se fue del estadio con la sensación de haber vivido una noche perfecta. Pero en el asiento trasero del auto que lo devolvía al hotel por la rambla, Ron Wood seguía rumiando el cierre del show y el tempo de Satisfaction, que no le había gustado nada.

A la altura de la rambla, ya cerca de Carrasco, empezó a bajar la ventanilla y a saludar a los peatones y a la gente que caminaba sin apuro. Gritaba, hacía señas, saludaba con entusiasmo. Del otro lado, la mayoría no entendía demasiado qué estaba pasando ni quién era ese tipo exaltado que sacaba medio cuerpo por la ventana de un auto oscuro. Algunos miraban, otros devolvían el saludo por inercia.

Al día siguiente, en el estacionamiento del hotel previo a la salida hacia el aeropuerto, Charlie Watts se acercó al vehículo, golpeó el vidrio y lanzó la pregunta medio en serio medio en broma:

—¿Escuchaste a Keith ayer? Estaba fuera de tempo.

Wood volvió a refunfuñar, aunque terminó sonriendo. Unos metros atrás, Richards aguardaba en su camioneta, entregado a sus hábitos de siempre.

Embed - The Rolling Stones - Out Of Control - Uruguay

Lo que dejó aquella noche

Paul McCartney había marcado el camino y los Stones lo confirmaron. Era posible producir espectáculos de escala mundial en Uruguay. Desde entonces han llegado menos artistas de los que muchos quisieran, pero la puerta quedó abierta.

Bandas como U2 o Coldplay saben que la ciudad puede figurar en el mapa de sus próximas giras.

Aquella noche de febrero no fue solo un concierto. Confirmó que Montevideo podía estar en el mapa mundial del rock

Embed

¿Están los Stones para tocar en vivo?

A diez años de aquella histórica visita a Montevideo, vuelve a sonar fuerte la posibilidad de que la banda regrese a la región. La noticia llegó desde Inglaterra a mediados de enero y apunta a una residencia en Argentina durante este año, un formato más liviano que permitiría a los integrantes manejar mejor el ritmo de los shows.

Según Alison Boshoff, periodista del Daily Mail, el plan consiste en realizar varios conciertos en un mismo lugar, evitando el desgaste de girar de ciudad en ciudad. La idea sería alternar períodos de presentaciones con semanas de descanso, para que todos los miembros puedan sobrellevar la agenda sin comprometer su energía.

Hasta ahora, la información apunta a tres posibles sedes: Reino Unido, Estados Unidos y Argentina.

Galería se comunicó con Boshoff para saber más sobre esa posibilidad y comentó que su fuente “es muy cercana a la banda” y que lo ve como algo “muy probable que suceda”.

Desde Argentina, Daniel Grinbank, responsable de todas las visitas de los Stones a Latinoamérica, fue cauteloso: “No la quiero contradecir, pero acaban de cancelar un tour por Europa”.

Keith-Richards-Centenario
Ron Wood mira a Keith Richards durante el show en el Centenario.

Ron Wood mira a Keith Richards durante el show en el Centenario.

La posible vuelta de los Stones a los escenarios dependerá de varios factores, pero el principal sigue siendo la salud de Richards. El guitarrista, de 82 años, fue el motivo central de esa cancelación, según medios especializados. Se habla de su artritis, aunque la ha tenido durante muchos años, y en diversas entrevistas ha contado que la condición lo ha obligado a tocar de manera distinta.

En una charla con la BBC en 2023, comentó: “Curiosamente, no siento ningún dolor; es una especie de versión benigna. Creo que si he bajado un poco el ritmo, probablemente sea más por la edad”. Y agregó: “Lo interesante es que cuando pienso ‘ya no puedo hacer eso’, la guitarra me muestra otra forma de tocarlo. Algún dedo se mueve distinto, se abre una puerta nueva… y así siempre estás aprendiendo”.

Los Rolling Stones también preparan música nueva. Andrew Watt, productor de Hackney Diamonds (2023), confirmó que el grupo tienen 15 canciones nuevas listas, algo que también ratificó Wood. Lo que venga después es un misterio, y Uruguay quizás no sea parte de sus planes. Pero la historia ya está escrita. Aquella noche de 2016 quedó guardada en la memoria de la ciudad y de todos los que la vivieron.

Time is on my side…

Te Puede Interesar

// Leer el objeto desde localStorage