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    miércoles 05 de junio de 2024

    Joshua Redman en La Trastienda el 18 de mayo

    La hora del león

    Cuando irrumpió Wish (1993), el segundo disco solista del saxofonista Joshua Redman, el éxito dentro de la comunidad jazzística fue inmediato. En las cuevas mal ventiladas o fiestas beatniks sonaba como lo último. Estaban Pat Metheny y Charlie Haden, viejos conocidos y una garantía de calidad, pero lo que importaba era la presencia —en aquel entonces completamente novedosa— de un joven león del tenor, el imprescindible recambio que debe ocurrir en todas las artes. Cierta gente se rasga las vestiduras cuando desaparece un músico y dan por muerto un estilo o tipo de música. Siempre existe alguien dispuesto a tomar la antorcha. Redman no sonaba como un joven de los que desean fervientemente mostrar su técnica y exhibir toda su destreza en este asunto de soplar un caño, cosa que les viene bárbaro a los pulmones jóvenes. Sonaba más bien como un veterano del instrumento, es decir, un músico que tenía muy claras las raíces y las tradiciones del jazz, pero también traía algo novedoso en su timbre, que denotaba la presencia inmediata —y no me cansaré de decirlo— que solo tienen los saxofonistas fogueados de primera clase: los que tienen un sonido propio. Ya estaba instalada la placa tectónica, el sonido Joshua Redman, quien se presentará por primera vez en Uruguay, junto con el contrabajista Philip Norris y el baterista Nazir Ebo, el próximo 18 de mayo a las 21 en La Trastienda. Vayan ahora mismo a sacar las entradas a Abitab.

    El siguiente trabajo de Redman, Moodswing, confirmaba por si hacía falta esa solidez que prometían los dos anteriores discos. Un botón de muestra: la balada Sweet Sorrow, que puede figurar perfectamente en la historia del jazz entre los mejores ejemplos de lo que un músico puede hacer con los tiempos lentos. El saxofonista estaba en compañía esta vez de otros jóvenes leones: un tal Brad Mehldau en piano, un tal Christian McBride en contrabajo y el todavía poco conocido Brian Blade en batería, tres señores que hoy integran el jazz mayor.

    Intentemos dar algunas pistas de quién es Joshua, nacido en Berkeley (California), el 1º de febrero de 1969. Su padre, Dewey Redman, uno de los grandes saxofonistas del bop y posbop, que por aquel entonces tocaba con… Ornente Coleman y era habitual colaborador de… Keith Jarrett. Su madre, Renee Shedroff, bailarina e intelectual. No es difícil imaginar que el ambiente y la sensibilidad que rodeaban a Joshua era más que proclive a las artes, desde los invitados que llegaban a la casa hasta los objetos que lo rodeaban. A los cinco años estaba familiarizado con la música clásica, con los discos de John Coltrane y Dexter Gordon, con la música india pero también con los Beatles y Led Zeppelin. Y cuando venía papá Dewey con sus amigos, la música estaba servida en vivo. Entonces, tampoco es de extrañar que a los 10 años Joshua ya sabía tocar, además del saxo tenor, el piano y la guitarra. Intoxicación de buenos estímulos.

    Brillante estudiante graduado con las mejores notas, Joshua Redman se decantó naturalmente por el jazz, primero tocando con su padre y luego abriéndose camino por su cuenta, cuando se fue a vivir a Brooklyn, en Nueva York, la capital del jazz y de muchas otras cosas. Claro, además del jazz le interesaba la música pop, y de ahí que muchos de sus nuevos estándares sean temas de los Beatles o de James Brown, que una vez cernidos en la centrifugadora de la improvisación se convierten lisa y llanamente en jazz. Escuchen lo que hace con Elenor Rigby en el disco Timeless Tales con el saxo soprano, algo similar a lo que hizo Coltrane con My Favorite Things. Una bestialidad.

    Redman Jr., entonces, se convirtió en uno de los grandes saxofonistas de la actualidad. Su calidad a la hora de ejecutar música también tiene un correlato en su porte, en la vestimenta. Un caballero de la elegancia. En YouTube se puede ver el formidable concierto que dio con The Bad Plus en el Festival de Jazz de Detroit. En primera instancia uno dice: ¿qué tiene que ver un tenor junto a un trío tan singular y autosuficiente como The Bad Plus? Porque The Bad Plus es una orquesta en sí misma, un sonido tan abarcativo que no necesita de ningún otro instrumento. Pero allí está Joshua en el concierto que se hizo inmediatamente después de grabar el disco The Bad Plus Joshua Redman. El saxofonista se integra como nadie al sonido del trío, con un respeto y conocimiento de causa que asombran. Y hay que verlo desplegar toda su energía con esas notas disonantes y quebradas a lo Coltrane, sin perder la fina estampa, luciendo un saco ultraelegante que destaca en los primeros planos y deslumbra marcando un contrapunto con las llaves plateadas y la campana de la herramienta. Perfectamente podría ser un aviso publicitario —en el mejor de los sentidos— de la moda más cool.

    En esta gira latinoamericana que lo llevará por Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, Redman ha dicho que tocará temas de toda su carrera, no un disco determinado sino lo que le dé la gana, que es lo mejor. Aquel joven león hoy tiene 54 años, y eso en el jazz es plenitud total. Será uno de los conciertos del año, no lo dude. Evite que alguna vez sus hijos le digan: ¿es verdad que una vez estuvo Joshua Redman en Uruguay y vos no lo viste? Me pasó con Elvin Jones y con Lou Reed, porque llovía y yo vivía lejos. No quede como un idiota.

    Vida Cultural
    2023-05-03T18:22:00