En 2023 hubo en Uruguay unos 347.000 trabajadores menores de 30 años que, en promedio, le dedicaban a la actividad laboral unas 36 horas a la semana por una paga de alrededor de $ 29.000 mensuales líquidos (a precios constantes de marzo pasado).
En 2023 hubo en Uruguay unos 347.000 trabajadores menores de 30 años que, en promedio, le dedicaban a la actividad laboral unas 36 horas a la semana por una paga de alrededor de $ 29.000 mensuales líquidos (a precios constantes de marzo pasado).
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáQuienes trabajaron aportando a la seguridad social gozaron de un salario de $ 35.700, mientras que quienes trabajaban “en negro” (28%) cobraron $ 12.000, siempre líquido y a precios de marzo.
El 24% de los jóvenes declaró que buscaba otro empleo. Usando los microdatos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística, Búsqueda calculó que aquellos que pretendían aumentar su ingreso en un nuevo puesto ganaban, en promedio, $ 21.000.
Otros motivos expresados para la búsqueda de un trabajo diferente fueron que su empleo no era estable (23,8%) o procuraban mejores condiciones laborales (11%), así como un trabajo más adecuado a su formación (6%).
El 56% de estos trabajadores eran varones que ganaron —en promedio— 2% más que las mujeres jóvenes por hora trabajada.
En promedio, los ocupados menores de 30 vivían en hogares de tres personas; solo el 4% no compartían su vivienda con nadie. La mitad de los que vivían con otra persona lo hacían con su pareja.
Respecto a la vivienda, 46% eran propietarios, de los cuales el 88% ya terminó de pagar, y 13% era dueño de al menos otra propiedad. Casi un tercio alquilaba y 22% era ocupante, la mayoría (86%) con permiso del propietario. Otro 1,5% era miembro de una cooperativa y el 8% vivía en asentamientos irregulares.
Entre los hogares donde vive al menos un joven ocupado, la principal fuente de energía utilizada para calefaccionar la vivienda es la leña (43%) y 11% no tiene una fuente con la que calefaccionarse. A su vez, 11% no cuenta con un calefón en su baño, 18% no tiene conexión a Internet fijo y la mitad de esos hogares no tiene un auto.
Del análisis de los microdatos de la quinta edición de la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (ENAJ) para el 2022 —liberados este año—, surge que 32% de las personas de entre 12 y 35 años alguna vez trabajó. A la hora de entrar al mercado laboral, en promedio lo hicieron a los 16,6 años de edad (Búsqueda Nº 2.252).
Entre quienes trabajaban al momento de la encuesta, 69% lo hacían como asalariados privados y 13,8% como cuentapropistas sin local ni inversión.
Uno de cada cuatro realizó cursos o capacitaciones para empleo entre 2019 y 2022; 10%, en informática.
De la ENAJ también surge que 15% de los jóvenes realizaron tareas de cuidados no remunerados, con un porcentaje relativamente similar entre varones (14%) y mujeres (16%). Entre quienes cuidaron niños —de entre 0 y 12 años—, el 60% cuidó a hermanos y 11% a sus propios hijos.
Para quienes realizaron estas tareas de cuidados, la mayoría (55%) no vio sus estudios afectados, mientras que 5% debió interrumpirlos.
De los datos de la ENAJ surge que el 40% de los jóvenes experimentó ansiedad, nerviosismo, enojo o tristeza y pidió ayuda. Entre los que experimentaron ese tipo de sentimientos, 8,9% vio a un psiquiatra y 10,4% tomó ansiolíticos, antidepresivos, hipnóticos u otros psicofármacos con receta. Por otra parte, el 7% reconoció tener un problema de salud mental diagnosticado por un profesional.
Un tercio se sintió solo de forma recurrente y experimentó problemas para dormir. El 88% no contestó a la pregunta de si intentó quitarse la vida; 12% respondió de manera afirmativa (y, dentro de estos, un tercio dijo que buscó suicidarse un promedio de 2,3 veces).