Con la baja del valor del dólar en lo que va de julio —la mayor en un mes en más de tres años—, varios agentes del mercado están tirando a la basura sus pronósticos para todo 2016.
Con la baja del valor del dólar en lo que va de julio —la mayor en un mes en más de tres años—, varios agentes del mercado están tirando a la basura sus pronósticos para todo 2016.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAyer miércoles 27 el tipo de cambio registró otra baja —la sexta en los últimos siete días—: en promedio se cotizó a $ 29,335, informó el Banco Central (BCU). El descenso acumulado en julio fue de 4%; si no hay un cambio significativo en la tendencia entre hoy jueves y mañana viernes, será el mes de mayor descenso desde fines de 2012.
El presidente del BCU, Mario Bergara, dijo ayer en rueda de prensa que el gobierno “no tiene deseos sobre el nivel del tipo de cambio”, aunque intentará “suavizar su volatilidad”. A su vez, señaló que muchas proyecciones realizadas sobre el precio del dólar en los meses pasados “no se van a estar verificando”.
De hecho, a principios de año había cierto consenso en que la divisa se valorizaría 15% o incluso más. Las encuestas de expectativas entre agentes privados recogieron hasta hace pocas semanas proyecciones similares. Pero a medida que fueron surgiendo señales del banco central federado estadounidense de que postergaría la reversión de la política monetaria expansiva, las condiciones fueron cambiando, para sorpresa de muchos.
La pizarra que fija el Banco República para operaciones cambiarias por pocos montos se ubicó ayer en $ 28,80 la compra y $ 29,90 la venta, luego de descender desde el lunes 25.
La política monetaria está desde hace años orientada a contraer la cantidad de dinero que circula en la economía uruguaya. Eso sumado a la desaceleración que se observa actualmente en el nivel de actividad, dio lugar a que en la primera mitad de 2016 se produjera la mayor caída real del circulante de los últimos años.
Al cierre de junio los medios de pago (M2) eran un 3,4% mayores que un año atrás, y sumando también los dólares (M3) el aumento alcanzó 5,7%, calculó Búsqueda a partir de estadísticas del BCU. En ambos casos el incremento fue menor que la inflación del período, lo que implica que en términos reales hubo un descenso de la cantidad de dinero y a su vez, este fue más acentuado que la de años anteriores.
Las distintas formas de medir la cantidad de dinero en pesos (la base monetaria, la M1 y M2) en promedio de los 12 meses cerrados a junio cayeron en términos reales y al mayor ritmo desde mediados de 2003, a la salida de la última crisis económica.
A su vez, la medición sumando los dólares (M3) creció 7,3% real en promedio en esos mismos períodos, lo que es una desaceleración respecto a años anteriores (ver cuadro).
En la economía había medios de pago en pesos por el equivalente a U$S 7.489 millones a fin de junio y los dólares depositados eran U$S 24.222 millones, por lo que en total había un monto de U$S 31.711 millones.
Sobre la base de que un menor volumen de dinero quita presiones sobre el aumento de precios, el BCU se fijó como objetivo ese menor crecimiento de la oferta de pesos y dio cada vez un mayor sesgo contractivo a su política monetaria. Desde mediados de 2013, eso se condijo con un crecimiento cada vez menor de los agregados.
Esto ocurrió en un contexto en que la inflación medida por el Índice de Precios del Consumidor aumentó siempre por encima del rango meta del gobierno (que actualmente es de entre 3% y 7% anual). El registro inflacionario está cerca de 11%.
Si bien son varias las formas de medir la cantidad de dinero (M1,M2 o M3 si se incluyen los dólares), la autoridad monetaria solo influye sobre la cantidad de pesos con sus decisiones de política. Para ello usa como referencia otro agregado monetario denominado M1’, que considera el dinero en circulación fuera de los bancos más los depósitos a la vista y las cajas de ahorro en pesos. Esa variable también se encuentra cayendo en términos reales desde 2015; en abril-junio pasado su variación nominal fue nula respecto al promedio del mismo período del año pasado.
El Comité de Política Monetaria del BCU estableció el jueves 7 como meta indicativa una variación del M1’ de entre 1% y 3% en cada trimestre en promedio frente a un año atrás.