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    Knock out a las Drogas y Gol al Futuro, dos programas de Vázquez que permanecen con “un perfil muy bajo”, contrario al de sus inicios

    Caril Herrera era en el 2006 uno de los deportistas más populares de Uruguay. Con la selección de fútbol todavía en construcción, el pequeño boxeador del Cerro era campeón latino de peso supermosca y llenaba el Palacio Peñarol en cada pelea. Entre sus seguidores estuvo hasta el presidente Tabaré Vázquez, quien miró en primera fila su triunfo contra el mexicano Erick López en noviembre de 2006.

    Para ese entonces Herrera era una de las caras del programa Knock out a las Drogas, creado por el propio presidente apenas arribó al gobierno en 2005. Se le daba un plan de entrenamiento y promoción para proyectarlo internacionalmente y convertirlo en un símbolo para los jóvenes que quisieran salir de la adicción con la práctica del boxeo. Vázquez estuvo en el lanzamiento del programa y participó en varias actividades durante su primera administración. Hoy, Knock out a las Drogas continúa en funcionamiento pero con cambios y alejado de aquellas luces, dentro de un área del Poder Ejecutivo en donde también funciona Gol al Futuro, otro programa deportivo impulsado con ahínco por el presidente en sus inicios y que, actualmente sin tanta resonancia, cumplirá diez años.

    “Hubo un lanzamiento que evidentemente impactó, pero después viene el día a día, el trabajo en territorio, que no va trascendiendo. Nosotros trabajamos con un perfil muy bajo”, aseguró a Búsqueda Pablo Hernández, coordinador de Programas Especiales de la Secretaría Nacional de Deporte, que gestiona ambos proyectos.

    Knock out a las Drogas pasó a ser parte del departamento que coordina Hernández en 2015. La iniciativa había nacido en agosto de 2005 dentro del Ministerio de Turismo y Deporte a instancias de Vázquez, aficionado al boxeo, quien propuso usar el deporte para intervenir en jóvenes con adicción a las drogas: el Estado apoyaba a gimnasios para que entrenaran a esos jóvenes. Al necesitarse referentes, Herrera y Chris Namús recibieron apoyo material y logístico público y de empresas como Cutcsa, Tenfield y Portezuelo.

    Desde entonces el objetivo inicial se mantuvo pero su difusión no. “Se abandonaron las experiencias de vincularse con boxeadores profesionales. Entendimos que el programa debe canalizarse por otro lado”, afirmó Hernández. Knock out a las Drogas fue entonces integrado a la Secretaría Nacional del Deporte como una escuela de iniciación deportiva, con el Estado solamente otorgando equipamientos y capacitando a profesores de academias de boxeo en todo el país.

    Sin la impronta personal de Vázquez, el proyecto vio disminuida su exposición pública en la administración de José Mujica. Lo mismo sucedió con Gol al Futuro, en un comienzo fuertemente relacionado a la figura de Óscar Washington Tabárez y lanzado con un evento en el Teatro Solís. El retorno de Vázquez a la presidencia no modificó esa realidad.

    Hernández cree que es algo lógico porque “evidentemente, para el presidente hay otros temas que atender”, pero no tiene “ninguna duda de que sigue comprometido con ambos programas” y destaca que, pese a los cambios de gobierno, los dos proyectos siguen en pie y con resultados muy buenos. A diferencia de otras iniciativas que han naufragado en la era frenteamplista, considera que la clave fue “no sobredimensionarse y trabajar según las posibilidades presupuestales, con perfil bajo”.

    Como ejemplo mencionó Gol al Futuro, creado en 2009 también como idea de Vázquez y que desde ese entonces atiende al mismo público objetivo: futbolistas de entre 13 y 19 años de edad que pertenecen a las categorías desde Sub-14 a Sub-18 de los clubes afiliados a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). Se añadió en 2011 el fútbol juvenil femenino en las categorías Sub-16 y Sub-18, para un total aproximado de 3.500 futbolistas.

    En Gol al Futuro trabajan 23 profesores de UTU con acceso a un listado actualizado de la situación educativa de todos los deportistas; monitorean que además de jugar al fútbol también estudien, para lo cual coordinan su ingreso y permanencia en un centro educativo. “Nosotros recibimos los listados de los futbolistas y sus notas, y en función de su historial educativo sabemos dónde tenemos que tener mayor cuidado. Son indicadores que nos dicen con qué grupos de jóvenes del total debemos trabajar y cuánto dialogar con las familias y los centros educativos”, explicó Hernández.

    El relevamiento de 2018, que no incluyó a las futbolistas mujeres, arrojó que un 90,6% de los futbolistas estudian: 67,1% en un liceo público, 16,8% en un liceo privado, 14,2% en UTU y 1,1% en la Universidad de la República. De los que no estudian, solo el 3% tiene secundaria completa; 44,9% finalizó el ciclo básico, 42,2% no lo finalizó y 9,9% terminó primaria.

    “Hay un modelo de jugador actual que estudia y que juega al fútbol y que cuando tiene la posibilidad de ser vendido lo hace a un club donde se le da valor a la educación. Esos modelos existen y muchos juveniles los siguen. Había que demostrar con números que se puede estudiar y jugar al fútbol”, sostuvo Hernández.

    Información Nacional
    2019-01-31T00:00:00

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