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En diciembre, el ministro de Defensa, Javier García, formalizó la compra de dos esperados buques de patrulla oceánicos, con el fin de reforzar las capacidades de la Armada en el cuidado de las aguas territoriales. Estos nuevos recursos se sumaron así a otros equipos adquiridos en este período de gobierno, como cuatro lanchas, un barco de búsqueda y rescate, y otro científico.
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La Armada Nacional atraviesa desde hace años una gran falta de recursos materiales, lo que expone el espacio marítimo a actividades ilícitas, sobre todo a la pesca ilegal por parte de embarcaciones extranjeras. Así lo reflejó un informe que recientemente elaboró Mar Azul Uruguayo, una iniciativa de la ONG Che Wirapitá. Allí se señalaba que mientras la pesca legal disminuyó, la “actividad oscura”, que pasa por fuera de controles y radares, creció casi tres veces entre noviembre de 2022 y noviembre de 2023 (Búsqueda N° 2258).
Consultado por Búsqueda, el Capitán de Corbeta Hugo de Barros, reconoció la falta de recursos materiales para poder controlar apropiadamente, pero celebró que la Armada “esté en camino a cubrir” ese déficit. “Hace tiempo se dice que el estado de la flota no era el deseable, pero ahora estaríamos acercándonos a un punto más cercano al ideal, pudiendo cubrir la merma que tenemos hoy de no poder tener la presencia en el mar que desearíamos tener”, opinó.
Respecto a las herramientas con las que cuenta hoy el país para el monitoreo de la pesca ilegal y acciones derivadas –como el trasbase de carga ilegal en alta mar–, que representa “cerca del 99% de la actividad oscura que se registra” en el país, hizo foco en dos aspectos. Uno es el monitoreo remoto que se realiza desde el Centro de Operaciones Tácticas del comando de la flota. Se trata de una división de inteligencia que monitorea diariamente el tráfico marítimo que ocurre dentro de la Zona Económica Exclusiva para buscar indicios de actividad delictiva.
“Tenemos plataformas que nos permiten monitorear el sistema automático de identificación (AIS) de otros buques a nivel satelital, entonces cuando vemos que esos buques desaparecen y aparecen del sistema se van creando indicios y patrones que permiten determinar si se encuentra en una situación sospechosa de pesca de ilegal”, explicó.
Por otro lado, la Armada puso en funcionamiento este año una tecnología que todavía se encuentra en etapa de desarrollo, que permite tomar imágenes satelitales y correlacionarlas con la señal de AIS de un determinado buque. “Esta tecnología permite ver a través de las nubes o durante la noche mediante un radar de apertura sintética, y detectar buques que no quieren ser detectados y fotografiarlos”, indicó De Barros. La Armada cuenta también con un sistema de inteligencia artificial que permite establecer el tamaño de los barcos y evaluar si están realizando una presunta actividad de pesca.
“El satélite no tiene una cobertura 24 horas del día los siete días de la semana, pero es una herramienta muy innovadora que está surgiendo y que estamos comenzando a emplear para poder tener un monitoreo de lo que serían presuntas actividades ilícitas en nuestro mar territorial”, celebró.
Paralelamente, la Armada cuenta con buques de diferentes dimensiones y con diferentes capacidades. A fines del 2022 incorporó nuevas lanchas para patrulla del río Uruguay. En cuanto al mar territorial –Río de la Plata y océano Atlántico– “ahí es donde estamos más mermados”, lamentó. Según dijo, la Armada hoy cuenta con tres buques con capacidad de navegar el sitio, dos de los cuales “están bastante limitados por su velocidad y otras características”.
“El ROU 04 es el buque que estaría en mejores condiciones (al haber sido remotorizado en 2022) y en este momento está haciendo la campaña Antártica. Entonces estos nuevos patrulleros oceánicos son fundamentales porque están diseñados específicamente para cumplir con las necesidades que estamos teniendo”, dijo el capitán.
Sobre todo, buscan tener una mayor presencia en el mar territorial y generar una mayor vigilancia con un buque presente en las aguas profundas. Además, estos nuevos buques tienen la capacidad de llevar un helicóptero embarcado, lo que “aumentaría significativamente el radio de acción” de la Naval.
“Va a permitir mejorar la detección temprana de cualquier indicio de la actividad ilícita. Al estar en sincronía con el Centro de Operaciones del comando de la flota, enviaríamos el buque al sitio de interés en el que se presumen ilícitos y con el barco en el mar y su helicóptero embarcado ganamos una capacidad de respuesta bastante mayor”, señaló.
Si bien dijo desconocer las cifras registradas sobre pesca ilegal en Uruguay informadas por la organización, el capitán atribuyó el aumento de este problema a la presencia insuficiente de buques de la armada en el mar. Además, dijo que las soluciones “llevan tiempo”, como la construcción de estos buques desde cero, pero afirmó que tendrán una buena vida útil. “No como nos ha pasado en los últimos años, que países amigos nos dan material que ya está al limite de su vida útil generando capacidades bastante limitadas”, explicó.
Este nuevo equipamiento permitirá, además, lograr una mejor vigilancia de las áreas marinas priorizadas por el Ministerio de Ambiente para su conservación que aún se encuentran en estudio, algo cuestionado por activistas y ONG ambientalistas, quienes temen por la capacidad real del país para proteger dichas zonas. “Una vez que un área esté reglamentada como Áreas Marinas Protegidas, vamos a establecer una vigilancia mayor, otra razón por la cual estamos precisando mejores medios de control”, valoró.
Pero hay otro aspecto que inquieta a la Armada. Según dijo De Barros, “hoy por hoy la pesca ilegal en Uruguay se considera una falta y no un delito, lo cual también obliga a la Armada a actuar acorde a lo que es, a veces limitando su accionar”.
Otras fuentes de la institución consultadas por Búsqueda señalaron que el marco legal actual “los tiene bastante atados”, a diferencia de países como Argentina, por ejemplo, donde se permite atacar a una embarcación extranjera que realiza actividad ilegal. En Uruguay, sin embargo, cuando se logra capturar un barco pesquero solamente se le cobra una multa o se le retiene la carga, pero no se puede apresar ni procesar por un delito.