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    lunes 17 de junio de 2024

    La Comedia Nacional estrenó Finlandia, una batalla teatral en la sala Verdi

    El francés Pascal Rambert es el autor y director de esta despareja representación de la destrucción de una pareja

    Entre Madrid y Helsinki hay 4.000 quilómetros de distancia. Hacer ese viaje en auto y de un tirón es una locura. Y esa locura es el punto de partida de esta historia.

    Diego maneja sin dormir durante 40 horas. Está desesperado. Intenta no perder a Stefanie, su mujer, actriz que está rodando una película en la capital de Finlandia y se ha llevado con ella a Nina, la hija de ambos, de nueve años de edad. Tras años de amor apasionado, la pareja se estancó y ha entrado en su fase terminal. Ella es la que ha dicho basta y él se resiste. Ella pretende la custodia de la niña y juega fuerte: se la lleva con ella. Él pretende lo mismo y responde la jugada con la misma fuerza: viaja para volverse a Madrid con la niña. Y si puede, también con Stefanie. El silencio inicial es la calma previa a la tormenta.

    Diego es interpretado por Diego Arbelo. Stefanie es Stefanie Neukirch. El autor y director de este drama en un acto es el francés Pascal Rambert, una de las principales figuras del teatro francés (y europeo), destinatario de múltiples premios y reconocimientos. Fue convocado por la Comedia Nacional en el marco de la temporada denominada Otros Mundos, signada por la presencia de importantes directores extranjeros.

    Finlandia, obra de gran éxito en varias capitales teatrales como Madrid, París y Buenos Aires y estrenada el sábado 4 por la Comedia Nacional en Sala Verdi, es la primera incursión de Rambert como director en el Cono Sur. Un par de datos para tener en cuenta: cuando dirige, el francés suele usar los nombres reales de los intérpretes, basado en su convicción de que así puede obtener una carga extra de verdad escénica en sus dirigidos. También sugiere y alienta que sus dramas conyugales sean interpretados, en lo posible, por intérpretes que mantengan o hayan mantenido un vínculo afectivo. Clausura del amor, otro de sus hits, fue interpretado en Buenos Aires por los uruguayos Mateo Chiarino y Cecilia Cósero, unidos en pareja desde hace más de 20 años (la representaron en Montevideo en 2022, también en la Verdi).

    Otro dato: Neukirch y Arbelo estuvieron en pareja durante muchos años y tienen una hija pequeña. De acuerdo a sus estándares, Rambert no tuvo que pensarlo mucho: el elenco estaba servido. Consultado por Búsqueda para esta nota, Arbelo aclaró que Rambert no impone nada sino que se trata de sugerencias, que ellos aceptaron con gusto.

    Estamos en el cuerto de hotel de Stefanie. Nina duerme en otra habitación, con una niñera. Están los dos acostados en la cama de dos plazas. Diego ha intentado dormir algo, sin mucho éxito. Cuando el reloj —un gran reloj digital junto a la cama— marca las 3.48 el desvelo es más fuerte, Diego se levanta y enciende la luz, que revela una habitación blanca como el paisaje helado del país nórdico, metáfora geográfica del estado de esta pareja. Y comienza la batalla.

    La discusión acelera de cero a cien. Rápidamente los reproches dan paso a los insultos y a las agresiones mutuas. El tono de ambos se exalta rápidamente, al límite de lo tolerable. Ella deja bien claro que no quiere estar más con él y él se resiste a ese final. Pero lo hace fustigándola con crudeza. Ella se defiende y contraataca con la misma virulencia. Le explica que él no debería estar ahí, que en un par de horas debe irse a trabajar. Él la acusa de tener sexo con otras personas y le reclama una fidelidad que ella ya dio por perimida hace rato. Él no puede aceptar que ese vínculo está muerto. Como dice la sinopsis en el programa de mano, ambos se destrozan mutuamente. Avanzada la discusión, comienza la disputa por la tenencia de la hija. Él pretende volver con ella en el auto, algo que a la mujer le parece inaceptable. Están en las antípodas y, eso es claro, nunca van a llegar a un acuerdo mientras mantengan ese combate absolutamente descontrolado y carente de toda sensatez. Hasta que el combate pasa al plano físico.

    Hasta ese momento, Finlandia narra este choque de trenes (de trineos, en este caso) en modo hiperrealista y con sobrada calidad interpretativa. A partir de ese momento la representación se aleja de forma considerable de la verosimilitud, lo que atenta contra la redondez del espectáculo. La obra intenta plasmar en escena las vulnerabilidades y las contradicciones de los personajes, con sus confusiones y vaivenes. Pero, ante el intento de reflejar sus dudas y, en definitiva, su humanidad, una serie de decisiones directrices hacen que el conflicto se desdibuje y la representación naufrague en estas heladas aguas nórdicas. Arbelo y Neukirch son dos de los mejores intérpretes de la Comedia y de la escena uruguaya toda. No es un problema interpretativo.

    En la recta final, los diálogos y largos monólogos se vuelven repetitivos y redundantes y pierden su potencia. Ya se habían dicho todo. Ya habían pasado por todos los estados, desde la violencia hasta la pasión animal. Y vuelven a empezar. Finlandia se resetea. Y para rematar esta sensación, la escena final impone una serie de cambios abruptos en la conducta de los protagonistas, movidos a golpe de libreto, en fuerte contradicción con el naturalismo que predomina en la pieza.

    Finlandia estará en cartel de jueves a domingos hasta el 9 de junio.

    Vida Cultural
    2024-05-08T22:01:00