Por otro lado, Uruguay ya tenía un plan de políticas sociales muy importante. En Latinoamérica no es muy común que la gente tenga una cobertura total en asistencia de salud, en seguro de desempleo o de acceso a la tecnología de la información y comunicaciones. Eso nos dio herramientas para actuar en forma inmediata, para sostener a la salud, el trabajo y, sobre todo, fomentar el teletrabajo cuando hubo que quedarse en casa. Eso ayudó a poder pasar los primeros cuatro o cinco meses. Después se empezó a complicar y últimamente más aún. Ahora las baterías están puestas en las vacunas.
Pero hasta ahora hemos transitado un país donde la economía no ha caído tanto como en otras realidades, donde las exportaciones se han seguido realizando, donde la construcción se ha reactivado y donde las tecnologías de la información han sabido continuar exportando servicios. También hay sectores que han andado con algún tropezón y que hay que darles una mano.
—¿Qué plantea la confederación para que la economía se reactive siendo más competitiva?
—Si no abrimos más nuestros mercados, vamos a tener dificultades. No podemos seguir topeados por cuotas, por aranceles, por logística, por traslados u otras medidas. Y para lograr exportar en condiciones el país tiene que ser competitivo, lo que implica tener una política de apertura, una política cambiaria acompasada a la realidad mundial, pero también una política de mirada hacia dentro, de los costos de producción adecuados al mundo. Hoy Uruguay es uno de los países más caros para producir y vivir, y ahí hay que atacar varios elementos: el informalismo, que es el impuesto más caro que todos pagamos, en el manejo del déficit fiscal, tener una regla fiscal. Y, por sobre todo, el tema costos de producción del Estado, que no tenga subsidios escondidos. Por otro lado, ser eficiente con las regulaciones del Estado. El Estado tiene que ser más flexible, menos burocrático.
Ser competitivos pasa por las reglas claras para poder producir y generar inversión, trabajo y riqueza para el país.
—Menciona parte de la agenda que tenía el gobierno antes de la pandemia y que ilusionaba a los empresarios. ¿Cree que se podrá cumplir?
—A mediados de año, en reuniones con varios ministros de la nueva administración, hemos planteado y comentado que, si bien compartimos muchas de estas propuestas, también íbamos a ser un poquito el fiscal del cumplimiento de las mismas, o sea, que íbamos a estar atentos a lo que iba pasando y cuando las cosas se demoraran o no se cumplieran íbamos a ser los primeros en hacerlo notar. Y eso es un poco el rol de llevar las cosas adelante y que se generen.
Tenemos una hoja de ruta, vamos a ir manteniendo reuniones permanentes para ir punteando cada tema, como hemos tenido con el canciller, con el ministro de Educación, con el Comité de Expertos en Seguridad Social y con Economía.
—En ese rol de “fiscal” de las políticas del gobierno, ¿qué cosas le haría notar ya?
—La regla fiscal, saber cómo va a ser y cuáles son las condiciones para trabajar.
El Estado marcó que quería ser más eficiente, que quería ahorrar. Bueno, el recorte no puede ser un hachazo, tiene que ser con criterio y cuál va a ser la flexibilidad, la mejora en el manejo de las regulaciones, en simplificar procesos burocráticos. Y en eso vamos tirando: “Che, esto, ¿en qué está? ¿qué pasa con este tema que quedó trancado?”. El Covid todo bien, pero mientras hay que ir haciendo cosas. El Covid no puede ser un “frenate” y no hago más nada.
En la inserción internacional, hemos hablado con el canciller por el convenio con la Unión Europea, qué está pasando... Escuchamos a presidentes vecinos que quieren empujar el Mercosur, bueno, ¿vamos a tener posibilidad de hacer convenios bilaterales para no quedar anclados?
—Algunas medidas promovidas por el gobierno fueron polémicas. ¿La confederación marcó posición, por ejemplo, sobre el aumento del salario a los presidentes de las empresas públicas o el proyecto que limita la producción forestal?
—Hay temas que son sectoriales, como el forestal, o que son más de corto plazo, medidas que se están tomando ahora.
No quiero bajar a cosas tan específicas, pero es evidente que la reducción de plantillas de empleados públicos es un tema que estuvo desde el primer momento. El análisis de la matriz salarial del Estado, que no es una pirámide correcta, que hay escalones muy altos, que las grandes jerarquías tienen un salto muy grande y eso genera distorsiones… Qué rol debe tener el Estado, dónde tiene que meterse y dónde no también son cosas que estamos marcando.
También cuestionamos si es necesario hacer biocombustibles para la mezcla del gasoil. ¿El portland es necesario o no cuando lo puede llevar adelante una iniciativa privada? Entonces, hay temas que son concretos. Ni que hablar que el tema forestal, que no es de hoy, porque ya hay plantaciones anteriores a los 90, había que ordenar y dedicarle las tierras… No las mejores tierras para el buen uso, que cuando hablan de predios de rendimiento, que sean los que tengan un (índice) Coneat más bajo y no que sean un Coneat alto, y que se esté dejando producción en el camino.
Hay cosas que la economía del país las necesita. La inversión de UPM cayó muy bien dada la dificultad económica del país y va a ser uno de los elementos que nos salve económicamente y, por lo tanto, bienvenida la inversión, con un pienso previo. Y eso sí lo marcamos.
Después hay mucho trámite, mucha tarifa, bajemos los costos internos (de las empresas públicas). Ahí sí, los costos de los directores hay que bajarlos. Porque, aparte, no estamos recibiendo el producto o servicio adecuado para lo que estamos pagando. Se está teniendo problemas de suministro de agua potable, es un problema porque capaz que no se puso el foco en la infraestructura, en equipamiento, y se lo puso en salarios o en regulaciones.
Cuando hablamos con el gobierno hablamos de cosas más bajadas a tierra, reducir el gasto público mejorando la gestión, que no se puede aumentar más la presión fiscal de las familias. Hablamos de que el atraso cambiario hay que flexibilizarlo logrando niveles de equilibrio internacionales. Yo sé que le puede pegar a alguno que suba el tipo de cambio… Bueno, busquemos cómo apoyar al que tiene un préstamo, pero no podemos trancar la evolución del país por ese préstamo familiar.
—Por estas horas todos los entes y el Poder Ejecutivo están evaluando ajustes de tarifas. ¿Cómo lo ve?
—Evidentemente, hay reformas de largo plazo y otras medidas de corto plazo. Las de mediano plazo, las comenté, las empresas públicas deberían acompasar sus precios a los costos de paridad de importación, la luz, el agua, el combustible, para tener un precio competitivo; eso lleva tiempo. Y mientras tanto hay que ir sobreviviendo y vienen esos ajustes. Nos gustaría que la reforma sea más rápida y que los ajustes fueran mucho menores o que no fueran. Se ha anunciado desde algún ente ajustes casi en niveles de la inflación o algún puntito por arriba, cuando esperábamos que fueran bajando esos aumentos para que a la larga haya una reducción de costos. No vemos bien que se estén ajustando tarifas todavía por el IPC.
—¿Qué perspectivas de reactivación, de inversión y empleo ve hacia 2021?
—Vamos a tener un primer semestre complicado; el segundo empezará de a poco a reactivarse. Hemos caído mucho, tal vez menos de lo que se podía esperar en un principio, y lo que tenemos que tratar de frenar como sea es la inflación, porque es un flagelo muy alto que lo pagamos todos.