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Hace algunos años la Dirección General Impositiva (DGI) implementó el comprobante fiscal electrónico (CFE) como sustituto del papel en la documentación de las transacciones realizadas por las empresas, ya sea con otros contribuyentes (mediante la e-Factura) como con consumidores finales (e-Ticket). Pero todavía el cliente se lleva un papel que, muchas veces, es deshechado apenas realizada la compra.
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El diputado blanco Martín Lema, presidente de la Cámara de Representantes, elevó un planteo al cuerpo para proponerle a la DGI, a través del Ministerio de Economía, un cambio en el régimen de modo de “evitar mayor generación de documentación fisica, pero sin detrimento de las facultades” de control del pago de los tributos.
Según explicó el legislador a Búsqueda, su propuesta beneficia a los adquirentes de bienes y servicios, quienes podrán conservar en forma digital todas las facturas, “facilitándole la consulta, control y conservación de los comprobantes de compras”; a los comerciantes, que podrán reducir costos; al fisco, al incentivarse la facturación electrónica; y a toda la sociedad uruguaya, ya que nos permitirá vivir en un ambiente con menor cantidad de residuos, en este caso enteramente prescindibles.
Lema aseguró que habló con la directora general de Rentas, Margarita Faral, y que la jerarca se mostró dispuesta a analizar su planteo.
Propuesta. En 2009 la facturación electrónica fue regulada por la DGI estableciendo que, en determinados supuestos, se deba entregar el CFE en forma impresa. En su resolución, la oficina recaudadora señala: “Cuando se verifiquen operaciones con receptores no electrónicos o que impliquen el movimiento físico de bienes, los emisores electrónicos deberán imprimir y entregar una representación del CFE correspondiente”. La Impositiva indica como excepción a la “representación impresa” aquellas “operaciones con receptores no electrónicos, y donde no exista traslado de bienes, siempre que exista consentimiento de dichos receptores mediante una autorización expresa, independiente al contrato principal, que establezca la forma en la cual accederán al comprobante”.
Lema propone modificar esa resolución (Nº 798/2012) con el fin de evitar la “generación de residuos innecesarios (dado que la mayor parte de los consumidores finales descarta el ticket o factura de compra de bienes o servicios en forma inmediata a efectuar dicha compra) y preservar el medio ambiente”, pero sin que se pierdan facultades de fiscalización.
En concreto, propone “incentivar la entrega de los CFE en formato digital”, ya sea a través de un correo electrónico o de un sitio web donde estén disponibles todos los emitidos para cada persona, “previo ingreso con contraseña o cédula de identidad con PIN a los receptores no electrónicos o en operaciones que impliquen movimiento físico de bienes, siempre con autorización expresa del receptor. “Con ello se evitaría la impresión de los CFE y facilitaría al consumidor o receptor la conservación y análisis de todas las compras realizadas”, explica el legislador.
La adopción del régimen de documentación fiscal electrónica para las empresas se hizo de manera escalonada, considerando los niveles de facturación. En 2020 están obligadas a incorporarse todas las empresas, unipersonales y profesionales que en el último ejercicio tuvieron ventas por más de 305.000 unidades indexadas a la inflación, es decir unos US$ 33.900, aproximadamente.