—En las últimas semanas mantuvo un duro intercambio con el gobierno de Nicolás Maduro. ¿Qué lo llevó a publicar la carta en la que denunció las irregularidades en el proceso electoral venezolano?
—La respuesta fue pública porque la carta de la señora Tibisay Lucena (presidenta de la Comisión Electoral de Venezuela) fue también pública y hubo sobre ella artículos, inclusive en la prensa uruguaya. Por mi parte, observé y analicé la situación previa a las elecciones con el convencimiento de que era absolutamente imprescindible en ese momento contribuir a generar condiciones más equitativas para la contienda electoral, antes, durante y después del acto de votar.
El proceso electoral es una parte indisoluble del proceso democrático y las garantías para una participación con igualdad de oportunidades para todos es un elemento esencial. Nuestra visión integral del proceso electoral les dio tranquilidad y garantías a los que no las tenían y dejó claro que ninguna acción posterior sería impune. La igualdad de oportunidades en una campaña electoral tiene un cometido esencial que es garantizar el proceso en clave de derechos y dar un marco ético a dicho proceso electoral. Esto es tan importante como el hecho de que el escrutinio debía ser técnicamente eficiente. El reconocimiento que hemos tenido en Venezuela y en la comunidad internacional respecto a nuestro trabajo para garantizar un clima de paz y garantías, define muy gratamente la actuación de la OEA.
—¿Por qué no hacerla pública antes? ¿Hubo un punto de quiebre?
—¿Antes cuándo? Si usted ve la fecha de la carta se dará cuenta de que algunas de las medidas a las que referimos en la misma se tomaron pocos días antes. En realidad todas las acciones que fueron denunciadas en la carta ocurrieron prácticamente en un período de 4 meses aproximadamente, ya sea el estado de excepción o las inhabilitaciones o la sentencia de Leopoldo López, la situación de libertad de expresión y de prensa, o la intervención judicial de partidos políticos son todas medidas que ocurrieron en esos pocos meses previos a la carta, no eran cosas que llevaban años.
Por otra parte, también es importante subrayar que tras la negativa oficial para que la OEA participase como observador del proceso electoral, se cerró la posibilidad de lo que podría haber resultado en un trabajo de interacción bilateral con las autoridades electorales para resolver los principales problemas que se plantearan. Esta es una cuestión normal en todos los procesos de observación donde la OEA participa y ustedes habrán visto en Internet algunos infames intentos de demostrar dobles estándares, pero la realidad indica que todas esas actividades violentas que se dieron en contextos electorales han sido siempre observadas por la OEA a través de su jefe de misión electoral.
Cuando hay un jefe de misión electoral es a él a quien corresponde formular estos planteos y trabajar estos temas, no al secretario general. Y obviamente esos informes son mucho más profesionales que esas frases sueltas en Internet.
En el contexto que relato, no teníamos otra opción que hacer públicos nuestros planteos con el objetivo de que el proceso de la campaña electoral de cara el 6D tuviera claridad en cuanto a sus condiciones. Y una argumentación tan contundente como la que hicimos demostró la seriedad del trabajo de la OEA.
—Cuando era canciller las relaciones entre Uruguay y Venezuela fueron muy fluidas. ¿Cuando ocupaba ese cargo la situación venezolana era tan distinta?
—En el contexto actual yo respondo a un hemisferio de 34 países que me eligió tras una campaña donde dejé muy en claro que en materia de DDHH y democracia para mí no hay “50 shades of Grey (50 tonos de gris)”.
O sea que no hay sorpresas. Tampoco hay sorpresas en que llevo las palabras a la acción. Tampoco hay sorpresas en cuanto a mis posicionamientos anteriores respecto a estándares de funcionamiento democrático y, específicamente en el caso Venezuela. A usted le consta, porque el ex canciller venezolano Elías Jaua lo escribió en su carta que estas diferencias eran muchas (hizo un catálogo bastante completo de esas diferencias) y muy anteriores, de años atrás. Elías se explaya bastante sobre mi actuación en Unasur y en Mercosur sobre estos temas y yo le contesté en mi respuesta que estaba orgulloso de lo realizado. Pero todas esas son historias anteriores y yo siempre miro hacia adelante para ver qué puedo aportar al futuro.
—Usted encabeza un organismo multilateral y fue elegido por una amplia mayoría de los países. ¿Esperaba que los gobiernos de la región lo respaldaran en este enfrentamiento con Venezuela?
—No me he sentido solo, hubo pronunciamientos de muchos países de las Américas y Europa a nivel de poderes ejecutivos y legislativos. La opinión pública internacional respondió muy positivamente tanto a nivel de medios como la gente sencilla que me hace llegar sus opiniones. Los expertos en comunicaciones de la OEA me indicaron que solamente la carta fue leída por unas 14 millones de personas.
—¿Esperaba que el gobierno uruguayo se pronunciara sobre el tema? ¿Esperaba que lo apoyara?
—Simplemente hago lo que debo hacer en función de lo que se espera del secretario general de la organización. No busco apoyos previos ni involucramientos posteriores. Nuestro trabajo apunta a un deber ser ético y político en temas que no admiten dobles discursos, como ser democracia y derechos humanos. Los reconocimientos y agradecimientos que hasta hoy recibimos son cosas muy dulces para el alma, pero no agrega ni quita a nuestro compromiso para pelear por las cosas que creemos. Y el dulce pica los dientes.
—El ex presidente y uno de los principales impulsores de su candidatura a la OEA, José Mujica, le dijo “adiós” en una carta que le envió y lo criticó por el “camino” que usted había decidido seguir. ¿Qué opina de la carta de Mujica?
—No es la primera vez que discrepamos respecto a la oportunidad de hacer algo. No va a ser la última tampoco. Pero si hay algo que me enseñó Mujica, es a ser un hombre libre y a pensar por mí mismo, me afirmó en principios fundamentales de la política y enriqueció la dimensión social de mi pensamiento. Siempre va a contar con todo mi apoyo y mi reconocimiento político y personal. Y si él no va a contar más conmigo en la política, tiene todo el derecho de hacerlo desde la dimensión de su liderazgo. Y yo no preciso permiso de nadie para militar políticamente y no es nada malo estar lejos del poder, más bien al contrario.
—El MPP, sector político por el que usted fue electo senador en las últimas elecciones, fue muy crítico con su posición ante Venezuela. El diputado Alejandro Sánchez, por ejemplo, lo acusó de hacer una “campaña” contra el chavismo. ¿Qué responde?
—Estos que voy a hacer son comentarios generales y no puntuales para el Pacha Sánchez. No es tampoco un análisis político, sino más bien son verdades de la vida. Lo más terrible en la política es cuando alguien no entiende que no entiende. Si el que dijo cosas desde la ideología creía que ayudaba a Venezuela diciendo lo que dijo, quedó demostrado que no, si creía que ayudaba al chavismo quedó demostrado que no.
Cuando alguien es joven tiene que dejar el alma para que cualquier ciudadano, ciudadana, de la patria grande tenga cada vez más derechos, para que tenga sus derechos absolutamente protegidos y tenga su participación política completamente garantida, especialmente aquellos que no piensan como él.
Cuando entre la ortodoxia política y los principios no podés largar la ortodoxia es porque estás muy mal. Tener amistad con alguien es decirle las cosas claramente, ser compañero con alguien es mostrarle los problemas y ayudarlo a resolverlos, no escondérselos debajo de la alfombra. La herencia de Chávez es enorme, su figura aún tiene en Venezuela un 58% de apoyo popular, actuar como compañeros implicaba actuar con responsabilidad y determinación para ayudar de una mejor manera. Pero definitivamente eso no es algo que tenga que ver con mi trabajo en la OEA, lo que hicimos simplemente apuntaba a cuestiones de garantías y funcionamiento democrático.
—En los días previos se anunciaba que habría fraude. A juzgar por la victoria aplastante de la oposición, nada de eso ocurrió. Incluso, la reacción del gobierno venezolano ha sido buena. ¿Qué análisis hace de los resultados electorales del domingo en Venezuela?
—El sistema de cómputos electorales en Venezuela es muy eficiente y como lo dijimos confiábamos y pedíamos que el veredicto de las urnas fuera respetado. Como señalé antes, la OEA trabajó como ninguna otra organización para el respeto de la integralidad del proceso electoral y dejó claro que ninguna desviación de la normativa y de las garantías necesarias para todos sería permitida. Eso fue una contribución definitiva y fundamental a la paz.
En cuanto al balance electoral creo que la participación popular fue espectacular con casi el 75% de los votantes registrados.
Mi trabajo no es de analista político para realizar conjeturas post electorales de correlaciones de fuerza. Lo que sí considero central es encauzar todo el proceso que ahora se abre sobre la base de la Constitución y el respeto a las instituciones. Y en paz. Los problemas que debe resolver Venezuela necesitan del compromiso y unión de todos los venezolanos.
—La oposición alcanzó mayoría especial en el Congreso. ¿Qué les recomienda a sus líderes? ¿Teme que puedan buscar “venganza” por los atropellos que denuncian?
—La tarea que tiene Venezuela por delante requiere de la inteligencia de todos y del esfuerzo de todos. A todos les conviene paz, tranquilidad y diálogo, mucho diálogo.
—Algunos analistas hablan de un “cambio de signo” político en la región debido a la victoria de Macri y a los resultados de esta elección. ¿Está de acuerdo?
—Los temas de defensa de los derechos humanos y la defensa de la democracia y la democratización, así como la necesidad de brindar más derechos para cada vez más personas, están mucho más allá de cualquier consideración sobre cambios de signo o no.
—Una de sus prioridades al iniciar la gestión era trabajar sobre el ingreso de Cuba como miembro pleno de la OEA. ¿En qué etapa se encuentra ese proceso?
—En primer lugar la OEA le debe una disculpa a Cuba por la medida que el organismo tomó en su momento expulsando por razones de carácter político-ideológicas a ese país de la OEA
En segundo lugar debemos construir una agenda positiva de cooperación entre Cuba y la OEA en áreas claves donde los aportes cubanos pueden ser muy sustantivos, desde salud, pasando por educación o prevención de desastres naturales.
El restablecimiento de las relaciones bilaterales con EEUU es un proceso que camina por otro andarivel, pero que también tiene repercusiones positivas para facilitar el reingreso de Cuba al organismo. No será un proceso de gratificación instantánea, llevará tiempo y obviamente deberá respetar las prioridades de Cuba.
Hoy por ejemplo no habría restricciones para que Cuba pudiese ingresar a otros organismos interamericanos como el BID sin necesariamente tener que solucionar primero a la OEA.
Contratapa
2015-12-10T00:00:00
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