El gerente general de Montevideo Shopping, Gastón Valdez, afirmó a Búsqueda que el “éxito” de Forever 21 “le pega” y genera “cierto pánico” en varios locales en un “primer momento”, pero estimó que “en unos meses la cosa se acomoda”. Los “buenos comerciantes a los que les ha ido muy bien van a saber competir”, dijo, y opinó que seguramente deberán “controlar más los precios y tener menos utilidades”.
La apertura
“¡Si este es un evento exclusivo, lo que va a ser el sábado!”, comentaban entre sorprendidas y entusiasmadas dos de las más de 15 cajeras que facturaban con agilidad el jueves 20 en Forever 21, durante la venta para un grupo de invitados.
Al día siguiente, el público en general pudo entrar al local —que ocupa 2.000 metros cuadrados en un nuevo nivel del shopping—, aunque la inauguración oficial estaba anunciada para el sábado 22. Ese día las caras de los guardias de seguridad lo decían todo: a las nueve de la mañana, una hora antes de que abriera el centro de compras, ellos eran puro cansancio y hastío. “Me tienen enloquecido”, admitió uno, y relató que a las dos de la madrugada había llegado el primer grupo de personas, en un caudal paulatino que “explotó” a las ocho y que ya superaba las 1.500 personas.
La fila para ingresar a la nueva tienda se dividió en tres, una por el estacionamiento, donde la espera fue bajo lluvia. Pero las caras de las adolescentes (el promedio era de 15 años) eran pura excitación. Las ojeras se compensaban con gritos que resonaban en los pasillos del shopping.
Forever 21 había prometido un vale de $ 421 para los primeros 500. Leila, Laura y Belén, de 15 años y amigas del colegio, habían logrado la hazaña: eran las primeras detrás de la escalera mecánica que las subiría hasta el megalocal. Llegaron a las dos de la mañana, cada una con $ 600 en el bolsillo. Ante el rumor de que habría gente desde la medianoche, rogaron a un padre que las alcanzara. Quedaron en el estacionamiento, a cargo del guardia de seguridad. “Fuimos a comprar unas papitas a McDonald’s. Por suerte estaba techado, pero hacía un frío...”, contaron a Búsqueda. A las tres de la mañana llegaron más jóvenes y a las cinco se les permitió entrar al shopping.
Sentada y con una pierna enyesada, Amanda, de 12 años, también esperaba al inicio de la fila. Hacía dos semanas se había fracturado en clase de baile escocés que toma en su colegio.
Todavía las adolescentes corrían por el estacionamiento para intentar ganar su lugar en la fila, aunque no supieran explicar muy bien cuál era la magia que las atraía.
“¡¡¡¡¡¡¡¡Forever 21!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡Woooooo!!!!!!!!” El grito de uno de los ocho animadores contratados para el evento resonó por los parlantes. Faltaban solo minutos para las diez de la mañana. La música, electrónica, pop y ensordecedora, comenzó. Representantes de la tienda cortaron la cinta y alentaron al público a corear una cuenta regresiva. Llegó el último número y los guardias de seguridad encendieron las escaleras mecánicas. Para ellos se acababa un largo día de trabajo. Para las jóvenes, apenas comenzaba una mañana de compras.
“Conducta depredadora”.
Mientras monitoreaba en tiempo real a través de su Iphone cuánta gente circulaba en los siete salones de venta de su marca —Spy— y chequeaba que el local de Montevideo Shopping estuviera vacío, el director de la tienda de ropa uruguaya Andrew Rial, habló con Búsqueda de Forever 21 como una “depredadora” del mercado que puede terminar de “liquidar” la industria de la confección local y que puso en shock a las tiendas que solo se dedican a la importación de accesorios y vestimenta femenina.
“Alegremente, no podés empezar a perder plata”, señaló con preocupación y en “pie de lucha”.
“No sé qué se proponen. No lo descifro. Porque vender un vaquero a $ 323, sacale IVA, costo de shopping, ¿cómo hacen? Yo Harry Potter no soy, y sé lo que me cuesta hacer un vaquero acá y me cobran impuestos por lo que cuesta fabricarlo, los botones, cierres, tela, y después prender la luz para venderlo”, reflexionó.
Para Rial, se trata de una “conducta depredadora” que “patea el mercado”.
Forever 21, con matriz en Los Ángeles, fue fundada hace 20 años por Do Won Chang y su esposa, emigrantes coreanos. Su modelo de negocios se basa en la venta de prendas —fabricadas en general en Asia—, accesorios y cosméticos a precios relativamente bajos y con una alta rotación.
Victoria Ortiz, dueña de la tienda de ropa femenina que lleva su nombre, señaló que “si se le hace fácil la importación seguirán trayendo ropa. He vivido y he visto cómo las pequeñas tiendas desaparecen en el mundo y las grandes cadenas van quedándose con el mercado. Es una realidad. Acá se la están haciendo muy fácil”.
La empresa Odds, importadora del equipamiento mobiliario y de las prendas que está comercializando Forever 21 en Uruguay, figura en las estadísticas de Penta Transaction con operaciones entre enero y noviembre superiores a los U$S 1,6 millones (valor CIF). Ese monto comprende más de 140 toneladas de mercadería de origen variado, pero se destaca China, Vietnam, Bangladesh, Indonesia, Estados Unidos, India y Corea del Sur. Figuran bolsos a precios que oscilan entre los U$S 2,10 y los U$S 14 (valor unitario), vestidos entre U$S 3,57 y U$S 15,50, remeras en un rango de U$S 1,60 y U$S 7,82, jeans a U$S 6,36 y a U$S 15,19, shorts a U$S 2,36, pantalones a U$S 2,12, sweaters a entre U$S 4,60 y U$S 11,49.
Para un competidor local, como Lemon, que importa el 70% de la mercadería que vende en sus 20 sucursales, el ingreso de Forever 21 “mueve las piezas” del mercado, afirmó su director, Mauro Vázquez.
Dijo que inicialmente los consumidores pueden ubicar la marca “en otro lugar, pero rápidamente se darán cuenta cuando vean las composiciones, el tipo de producto, etcétera, en qué segmento compiten”. A su juicio, la ropa de Forever 21 es de “inferior calidad y primer precio”, por lo que Lemon apunta a otro público.
Igualmente, Vázquez analizó que a su empresa “la pone en una situación de más exigencia, de llegar a un mejor producto y a una mejor relación calidad-precio porque el mercado a nivel general va a estar más competitivo”.
“En cuanto a la industria no me parece mal que ingrese un jugador con propuestas que funcionan en el mundo y que puede dar un movimiento interesante al mercado”, alegó el empresario.
Ortiz no descarta que vaya a generar un perjuicio en las ventas de sus locales, aunque la clientela no está en la franja etaria a la que apunta Forever 21.
“Mi nieta fue a mirar y me dijo que si bien al principio la nueva propuesta puede interesar a las chicas, después todas van a estar iguales”, contó la empresaria. Y reafirmó que su marca apuesta a “ser lo más exclusiva que pueda, no masiva”.
“Cuando vino Zara la gente me decía ‘te fundís’”, recordó. Aseguró que en estos días “está vendiendo bien”. Sin embargo, se quejó del “conjunto de ropa china de Indian, de las compras en Internet y Daniel Cassin”, que le da “muchísimo miedo. Forever, no sé”, acotó.
Búsqueda consultó a directivos de Daniel Cassin y Piece of Cake pero prefirieron no hacer comentarios.
Proveedores locales se lamentaron por el “daño” adicional que trae al comercio minorista el arribo del nuevo competidor puesto que se produce en la zafra de ventas de fin de año. Y se imaginan que la marca internacional se destacará entre los regalos navideños.
Anticipándose a eso, un ejecutivo del sector de la vestimenta que envió “seis espías” el día de la inauguración de Forever 21, fue poco después para ver el “fenómeno” y confesó: “Es terrible, no quise ni entrar”.