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La folclorista y recopiladora musical argentina Leda Valladares murió el viernes 13 a los 93 años de edad luego de pasar el último tramo de su vida recluida en un hospicio y en los laberintos del Alzheimer. Dos días después la acompañó el tecladista británico John Lord, mundialmente conocido por haber integrado la formación estelar de Deep Purple.
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Poeta, cantante, compositora y recopiladora de la tradición musical sudamericana, Leda Valladares dejó un valioso legado en solitario y a dúo con María Elena Walsh —su pareja afectiva y musical durante varios años—, con quien editó cuatro discos firmados por el dúo “Leda y María” y colaboró en parte de su obra para niños.
Como Lauro Ayestarán en Uruguay, Valladares registró un vasto archivo de grabaciones y partituras de autores e intérpretes nativos del interior argentino, dominado por el mestizaje étnico y el sincretismo originario e hispánico. Cargada de pesados grabadores y de gruesos cables, durante los años 60 y 70 rescató del anonimato a cientos de cantores, trabajo plasmado en la célebre serie “Mapa musical argentino”.
En un reportaje citado esta semana en “Página/12”, Valladares relató: “Escuché la caja en una noche de Carnaval, en un hotel de Cafayate. Me despertaron unos alaridos impresionantes y los golpes de tambores de las cajas. Encontré a tres viejitas a caballo cantando. Ahí me llegó el embrujo que me dura hasta hoy. Descubrí un continente de la música ancestral que puede tener siglos y milenios, que nunca se gasta (…) A los 22 años tenía que hacer algo. En Tucumán, la copla era el canto de los borrachos en los carnavales, no se le daba otro valor, había mucho racismo, como en toda América. Había para mí un llamado. Y me dije: la filosofía está muy bien cuidada por los europeos, y este canto está totalmente descuidado por los sudamericanos”.
En su influyente obra se destacan “Igual rumbo, grito en el cielo” (1989), y “Grito en el cielo II” (1990), así como “América en cueros” (1992), que le valió ser declarada miembro de honor de la Unesco. Pero la de docente es la faceta que mejor ilustra el legado de Valladares a la música latinoamericana.
Dirigió el canto de 1.500 niños en “De Ushuaia a La Quiaca”, de León Gieco y Gustavo Santaolalla y, a fines de los años 80, llevó al norte argentino a referentes del rock como Gustavo Cerati, Fito Páez y Pedro Aznar, junto a folcloristas como Liliana Herrero, para producir una recordada reunión que acercó definitivamente ambos universos, fusión que luego se hizo visible en la obra de Luis Alberto Spinetta, Divididos, Aca Seca, Gabo Ferro, Pedro Aznar y Ariel Minimal, entre otros.
Señor del Hammond.
John Lord, virtuoso tecladista fundador de la banda de rock Deep Purple, murió en Londres el lunes 16 a los 71 años, tras padecer durante el último año un cáncer de páncreas.Entre 1968 y 2002, formó parte la mítica banda de rock Deep Purple, grupo surgido en el ambiente del “blues blanco” británico y del rock progresivo, pionero del sonido “hard rock” y “heavy metal”.
Lord integró la más famosa formación Purple junto al cantante Ian Gillan, el guitarrista Richie Blackmore, el baterista Ian Paice y el bajista Roger Glover, autora de los discos “Deep Purple in Rock” (1970), “Fireball” (1971), “Machine Head” (1972) y el vivo “Made in Japan” (1972), tetralogía básica del género.
Además, fue coautor del mayor clásico de la banda, “Smoke on the Water”, cuyo riff de cuatro acordes es un nítido ícono rockero, y dejó su huella en baladas de raíz progresiva como “Child in Time”, célebre por sus solos de órgano Hammond —el común denominador sonoro de su obra— y por los agudísimos de Gillan, dignos de una soprano.
Su formación clásica permite floraciones de Bach y Mozart entre las grietas del contundente rock duro, las cuales influenciaron a músicos de todo el planeta como el uruguayo Jorge García Banegas, tecladista de Psiglo.
En agosto de 2011, Lord comunicó que estaba “luchando contra un cáncer” y que seguiría componiendo “como parte de la terapia”. Seguramente será un placer que sus seguidores puedan consolar su partida con una edición póstuma de aquella música terapéutica.