En menos de 10 años, Uruguay pasó varias veces del entusiasmo por el posible descubrimiento de hidrocarburos a la resignación de que los resultados no eran los esperados.
En menos de 10 años, Uruguay pasó varias veces del entusiasmo por el posible descubrimiento de hidrocarburos a la resignación de que los resultados no eran los esperados.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn todo ese tiempo la petrolera estatal Ancap jugó un rol clave en el impulso de la exploración y producción de hidrocarburos en el país. Desde 2008 en adelante, los directorios de Ancap ubicaron la búsqueda de petróleo y gas en un lugar primordial de sus políticas.
La cúspide de este proceso se dio a principios de 2016, cuando se transformó en una política de Estado. Con la petrolera francesa Total explorando el mar uruguayo y atento a un posible resultado positivo de ese proyecto, el presidente de la República Tabaré Vázquez convocó en febrero de 2016 a los mandatarios que le antecedieron desde 1985 para comenzar a elaborar una política de Estado para la explotación de petróleo.
En agosto de ese mismo año, la noticia llegó como un balde de agua fría: los resultados de las exploraciones de Total en el mar fueron negativos. Fue un duro revés a la política petrolera.
Desde Ancap, el proceso de búsqueda de hidrocarburos en Uruguay se retomó con fuerza en 2008, luego de más de tres décadas sin perforaciones en el país. Desde entonces, el tema se convirtió en un eje central para Ancap, explicaron a Búsqueda fuentes de la empresa.
Así comenzaron una serie de eventos y promociones para intentar captar a las petroleras internacionales. La principal herramienta fueron las Rondas: procesos de licitación internacional en los cuales el Estado ofertó bloques de la plataforma marítima uruguaya (offshore) para ser explorados y explotados por petroleras de todo el mundo, reservándose Ancap el derecho de participar en la explotación.
En 2009 se realizó la primera, adjudicándose dos de los 17 bloques ofertados. En 2011 se lanzó la segunda, en la que se adjudicaron ocho bloques más. Entre las dos rondas la inversión supera los US$ 1.800 millones y vincula a varias de las petroleras más importantes del mundo.
La Ronda Uruguay III estaba pautada para 2015, pero debió aplazarse tras el “terremoto financiero” que sufrió la empresa, dijeron los informantes. La convocatoria terminó concretándose en setiembre de 2017.
Ya desde su lanzamiento los jerarcas sabían que sería “un éxito” si conseguían adjudicar “al menos” uno de los 17 bloques que licitaban. El escenario era muy distinto al de las otras instancias: los resultados negativos de las empresas que ya exploraban el mar uruguayo, sumados a una caída estrepitosa del precio del barril de crudo, hicieron que la cuenca uruguaya perdiera atractivo para las compañías.
En 2011, cuando se alcanzó la mayor cantidad de adjudicaciones, el petróleo estaba por encima de los US$ 120 el barril, y venía de un pico de US$ 140 en 2008. Durante 2017 y 2018 el barril de crudo no superó los US$ 75, con mínimos de US$ 45. Esos precios empujaron a las petroleras a replegar sus inversiones y los recortes comenzaron por las zonas de más alto riesgo, como los bloques uruguayos.
En abril del 2018 Ancap declaró desierta la Ronda III. Fuentes de la petrolera dijeron a Búsqueda que era esperable ese resultado y que el mismo “marca el fin” de una política sobre el tema.
“No significa que no hagamos más nada, pero sin dudas dejó de ser central. Acá estamos para gestionar bien la empresa, no para buscar petróleo”, dijo una fuente de la estatal.
Gerentes y altos mandos consultados coinciden con ese diagnóstico: “Para la tercera ronda se fue a Houston y a Londres, se hizo todo de manera similar a las anteriores, pero no creo que eso vuelva a ocurrir”, acotó otra fuente.
De hecho, el Directorio de Ancap no prevé hacer más rondas sino instrumentar un sistema de ventanilla abierta para la exploración offshore, como el que ya rige para la onshore (exploración terrestre). Con los actuales precios del petróleo se entiende más conveniente porque permite a interesados acercarse con ofertas en cualquier momento.
En octubre de 2017 el gobierno anunció que se había descubierto presencia de hidrocarburos en Paysandú durante las exploraciones del consorcio privado australiano conformado por la empresa australiana Petrel (51%) y la estadounidense Schuepbach Energy (49%).
El hallazgo en tierra firme era el tercero que se anunciaba. El primero fue en 2011 y el segundo en 2013. En estos casos no redundaron en explotaciones comercializables.
Ante esta información, el gobierno intentó controlar las expectativas y ser “más prudente” que en otras ocasiones (Búsqueda Nº 1.941). Fue una jugada conveniente: en enero de 2018 Petrel anunciaba la suspensión de sus trabajos de exploración en Uruguay por falta de capitales. Tras varias idas y vueltas la empresa informó en marzo que seguiría adelante con el proyecto.
Hasta ahora la petrolera privada sigue negociando la extensión de los plazos de exploración en las cuatro áreas designadas, pero no ha hecho pozos nuevos.
Para los representantes de Ancap, la estatal hoy tiene “otro enfoque”, en parte por las nuevas condiciones del mercado internacional, y en parte porque el actual directorio, encabezado por Marta Jara, entiende que las energías deben estar enfocadas en otras políticas del ente.
Si bien se mantienen abiertos a la llegada de inversores para explorar posibles yacimientos, la introducción de nuevos energéticos como el hidrógeno y la transformación del parque automotor al consumo eléctrico son dos elementos importantes que reducen la “necesidad” de contar con petróleo propio, explicaron las fuentes.