En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Luego de una guerra civil que se ha cobrado cientos de miles de víctimas, una pareja de desplazados que han sobrevivido años en campos de refugiados, regresa a su país, a su pueblo, a su lugar de origen, a su lugar en el mundo, ahora devastado. Pero lo peor no es la destrucción total, sino la imposibilidad de encontrar el cuerpo de su hijo, integrante de uno de los bandos, y muerto en la contienda. Con la búsqueda de esos padres como eje central de la narración, esta historia propone un cruce fantástico, mágico o simplemente poético en la corporización de ese hijo que también, desde ese limbo, busca la paz para su alma, estado que podrá alcanzar cuando sus restos puedan ser hallados. Como un daño colateral, encontramos a una hermana que emigra a una capital de Europa Occidental para rehacer su vida, pero termina sobreviviendo por la vía prostibularia.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Si bien en el texto no hay referencias precisas, está más que claro que nos encontramos en algún rincón de la antigua Yugoslavia, la guerra que acaba de terminar es la de los Balcanes y estamos en plena atomización de ese bloque étnico y cultural. Ahora bien, más allá de este contexto histórico, presente en alusiones más o menos precisas, en los atuendos y especialmente en la banda sonora, es por demás evidente que este reciente estreno de El Galpón, a cargo del veterano director brasileño Aderbal Freire Filho, parte de esa pequeña porción de tierra que concentra gran parte de la historia de Europa, pero pretende hablar de otras guerras y otras desapariciones, más cercanas en la geografía.
La palabra progreso en boca de mi madre sonaba tremendamente falsa. El nombre es largo, y eso no es necesariamente malo. Aderbal, un viejo conocido del teatro uruguayo, le pone humor al asunto y lo defiende a capa y espada, como síntesis de la contradicción entre el progreso y el ser humano. “Es una línea del texto que me parece fundamental. Si los actores deben memorizar largos parlamentos no está tan mal que los espectadores hagan un poco de memoria para recordar el título. El público completa la obra, ¿no?”, dijo Aderbal a Búsqueda, un poco en broma y un poco en serio. La obra del autor rumano Matei Visniec, radicado en Francia desde hace décadas, se estrenó en 2009 en el Festival de Avignon, fue aclamada primero en esa pequeña ciudad que cada verano alberga mil espectáculos teatrales de todo el planeta, luego en París y en toda Europa. Es el primer Visniec en Uruguay.
El rumano es una buena noticia para la escena local. No todos los días aparece un nuevo autor de estos quilates. Por la potencia expresiva del texto, por su cruce entre el drama descarnado y realista y el lenguaje fantástico, de a ratos absurdo e incluso llevado al extremo del horror para, de inmediato, descubrirnos muriendo de la risa. Nada nuevo, es cierto. Ya lo hicieron los griegos, ya lo hizo Shakespeare. Desde entonces le ponemos nuevos colores al mismo concepto. Ahora, vaya si Visniec, al igual que poco antes Koltès y Mamet o poco después Lagarce y Mouawad, sabe sacarle nuevos tonos a la contradicción humana. Como ese mercader que vende los huesos que desentierra de los campos de batalla y propone a los protagonistas “adoptar” un esqueleto que reemplace a los restos auténticos. “Total, si adoptamos hijos vivos, por qué no podemos adoptar hijos muertos”, suelta. No a cualquiera le sale bien esta escena.
Visniec es un hombre de matriz libertaria, y por eso dejó su país durante la dictadura de Ceaucescu; y también con una visión de izquierda, crítica del capitalismo. Desde ese lugar no oculta su desencanto con gran parte del espectro político, a diestra y siniestra. De hecho, en la obra se mencionan los crímenes de Stalin, algo que no sucede todos los días en la escena uruguaya. Hay todo un mundo a descubrir en su dramaturgia y en sus ensayos y entrevistas, como en la que define a Europa como “lo que permanece como ideología tras la caída de todas las ideologías, una forma de vivir juntos y de poner en común la memoria de todas las culturas y las diversidades”.
Después de su regreso a Uruguay, en 2017, para dirigir una estupenda versión de Incendios, Freire fue nuevamente convocado por El Galpón para dirigir y como asesor artístico de esta y las próximas temporadas. Al igual que en Incendios, su puesta es avasallante, con un escenario tan imponente como despojado. Una gran mesa recuerda a esa vieja patria cuyos comensales hoy están desperdigados por todos lados, cuando no muertos. Y ese conjunto de sillas-comodines pueden ser tanto cuerpos como tumbas. Una notable propuesta sonora de Fernando Condon realza las piezas originales de Tato Taborda, el compositor de cabecera de Freire. Y ante todo, el elenco encabezado por Héctor Guido, Alicia Alfonso, Federico Guerra y Estefanía Acosta está a la altura del texto. Mención aparte merece la notable traducción de Laura Pouso, que acerca estas líneas al oído rioplatense con precisa sensibilidad popular, sin golpes bajos ni desbordes de lirismo.
Aderbal define a Visniec como un poeta dramático: “Percibo cada vez menos la diferencia entre lo real y lo absurdo en el mundo de hoy, mirando bajo tierra las muchas capas de muertos en las guerras y en la paz aparente. (…) Sé que esta obra maestra, que habla de guerras fratricidas, de las distancias que pueden existir en una misma mesa, que nos indaga sobre dónde puede estar la felicidad, que todavía cree en las utopías, que sabe que ‘no se compra vida en el supermercado’, es una obra de extraordinaria fuerza (…) que reconoce las posibilidades ilimitadas de la poética de la escena”.
La palabra progreso en boca de mi madre sonaba tremendamente falsa, de Matei Visniec, por El Galpón. Sala Campodónico. Sábado, 20.30 h; domingo, 19 h. Entradas: $ 500 y $ 250.