Con estímulos tributarios, el gobierno promovió entre 2016 y 2018 la realización de obras privadas de gran dimensión, buscando dinamizar la construcción y generar empleo. Así logró un pico de inversión edilicia en Maldonado durante el 2017 —cuando se presentaron proyectos como el de Giuseppe Cipriani para el ex Hotel San Rafael— aunque todavía no generan los niveles de actividad y ocupación esperados.
El año pasado, aun con los incentivos vigentes, el área gestionada para construir en el departamento cayó más de 70% en relación al año anterior, y fue la más baja desde la salida de la última crisis económica (2002), según las estadísticas de la comuna de Maldonado a las que accedió Búsqueda.
“No es una buena señal que hayan caído tanto los pedidos, porque es un indicador de cuál será el nivel de actividad hacia adelante. Eso, sumado al año electoral, la situación de Argentina y los factores de competitividad”, alejan la posibilidad de salir de la “meseta” que hace años atraviesa el sector, señaló a Búsqueda el secretario general de la Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este (CICE), Gustavo Robayna. Pero advirtió que de no haber sido por las políticas de promoción del gobierno y las medidas de excepción otorgadas por la intendencia, la actividad y el empleo estarían más deprimidos. Estimó que hoy rondan los 4.000 los trabajadores empleados, unos 2.500 menos de lo previsto si todos los proyectos promovidos estuvieran en construcción. A su juicio, la tardanza en el inicio de algunos proyectos no se debe a “especulaciones” empresariales, sino a que a veces hay cambios y ajustes que llevan meses, lo que “impone un ritmo” menor.
Actualmente, hay una docena de edificios en ejecución, bastante menos de los aprobados para construir, a pesar de que el tiempo de exoneración tributaria ya está corriendo desde que se obtuvo el permiso municipal. Se estima que las obras de varios edificios culminen en 2022.
Actualmente, hay una docena de edificios en ejecución, bastante menos de los aprobados para construir, a pesar de que el tiempo de exoneración tributaria ya está corriendo desde que se obtuvo el permiso municipal. Se estima que las obras de varios edificios culminen en 2022.
Uno de los promotores de la zona, Daniel Zulamian, presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción y director de Zulamian Desarrollos Inmobiliarios, dijo por su parte que “no hay un enlentecimiento ni tampoco una burbuja de construcciones. Lo que hay es un paso a paso, serio y de acuerdo al mercado comprador”. Indicó que “en general la marcha de las obras es buena” y atribuyó a “situaciones particulares de cada emprendedor” el hecho de que algunas no hayan arrancado.
Una de las obras más notorias, la Trump Tower Punta del Este frente a la playa Brava, puede incluirse en esa categoría de “situaciones particulares”. Las demoras en su construcción llamaron la atención de medios como The New York Times, que en junio lo presentó como un “elefante blanco” que está “parado”. La gente involucrada en el emprendimiento dijo no estar segura de que se termine ni de cuándo sucederá. La construcción avanza a duras penas, en parte debido a que actualmente menos de un cuarto de los trabajadores necesarios” está en actividad, afirmaba el diario en un artículo. La agencia inmobiliaria con sede en Miami que está a cargo de la venta de los condominios demandó al desarrollador local de Trump. Algunos compradores ahora están buscando vender sus unidades, lo cual posiblemente haría que los precios bajen justo cuando el proyecto necesita captar efectivo mediante la venta de nuevas unidades, añadía.
Gran dimensión
En octubre de 2016, el Poder Ejecutivo promovió la actividad de construcción para la venta o arrendamiento de inmuebles que correspondieran a proyectos de gran dimensión económica y que fueran presentados ante la Comisión de Aplicación de la ley de inversiones. Esa categoría abarcó a las inversiones superiores a US$ 15 millones de obra civil que tuvieran al menos 20% del área destinada a uso común sobre el total de la superficie a construir.
La norma (que exoneró tributos de importación, a la Renta de Actividades Económicas y del Patrimonio, y otorgó créditos por IVA compra sobre equipos, máquinas, materiales y servicios destinados a la obra) fue prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2018. A solicitud del sector privado, se redujo el monto mínimo de inversión y el porcentaje de áreas comunes requeridas para obtener los beneficios.
Las inversiones amparadas bajo ese régimen deben ejecutarse en un período de 36 meses contados a partir de la fecha que se otorgó el permiso de construcción departamental.
A pesar del régimen de incentivos, el interés por construir el año pasado en Maldonado cayó 74%: el área solicitada de permisos de obra pasó de 1.057.425 metros cuadrados en 2017 a 273.124 metros cuadrados, según datos de la intendencia.
En 2017 se presentaron 57 proyectos al amparo de esos beneficios, de los cuales desistieron 26 principalmente por la extensión del plazo y adecuación de las condiciones que se anunciaban, señaló la Unidad de Atención al Sector Privado en un informe. Apuntó que la mayor parte de los que habían declinado la presentación de proyectos, volvieron a hacer el trámite en 2018. Ese año hubo 66 solicitudes.
Considerando ambos años, la mayor cantidad de las inversiones que pidieron beneficiarse del régimen promocional se concentró en Maldonado (49 proyectos), seguida por Montevideo y Canelones, según las estadísticas oficiales. Los montos de inversión proyectados fueron de unos US$ 1.200 millones en 2017 (exceptuando los que desistieron) y US$ 2.383 millones en 2018; la mitad correspondió a proyectos en Maldonado.
Reeditar medidas
A pesar del régimen de incentivos, el interés por construir el año pasado en Maldonado cayó 74%: el área solicitada de permisos de obra pasó de 1.057.425 metros cuadrados en 2017 a 273.124 metros cuadrados, según datos de la intendencia. Para encontrar un nivel tan bajo de superficie gestionada para edificar hay que remontarse al 2003 (con 143.000 metros cuadrados), si bien en 2014 y 2015 la superficie rondó los 300.000 metros cuadrados.
En tanto, en 2018 los permisos aprobados por el gobierno departamental involucraron 364.163 metros cuadrados, es decir, un área mayor a la gestionada. Eso sucedió porque se aprobó un remanente de lo presentado en 2017, que fue un año récord, explicó a Búsqueda el director de Control Edilicio de la comuna, Alberto Reyes.
Lo mismo ocurrió con las habilitaciones de finales de obra, que medidas en metros cuadrados fueron por 485.210. Allí el rezago es mayor, ya que el tiempo de construcción es importante, muchas veces de años, sobre todo en los edificios de cierto tamaño. Reyes agregó que en 2018 la comuna hizo “mucho hincapié” en intimar a que las obras grandes obtuvieran la habilitación de “final de obra”.
A juicio de Zulamian, que tiene en marcha la Paramount Tower en la rambla de la playa Mansa así como el Place Lafayette Torre II en la avenida Roosevelt y Pedragosa Sierra, el régimen de exoneraciones debería volver a aplicarse el año próximo. Fundamentó el pedido en el alto porcentaje de mano de obra que emplea la construcción y la cantidad de puestos “permanentes” en el área de servicios que generan los emprendimientos inmobiliarios una vez finalizados. “Hoy ya no están vigentes (las medidas) y será necesario en el 2020 volver a implementarlas. Para el Estado, lejos de resultar una renuncia (de recaudación), implica un beneficio. (...) Las edificaciones nuevas generan un ingreso por tributos hacia el futuro, por muchísimos años”, apuntó.
“Una torre de Punta del Este son muchísimos metros cuadrados de obra y puede equivaler aproximadamente a ocho o nueve edificios de Montevideo si se hicieran simultáneamente”, comparó el empresario.
Robayna, en tanto, reconoció que los incentivos generaron un incremento de unos 600 a 900 puestos en el sector, pero también apuntó que una obra que antes requería de 250 personas hoy demanda 80, por el avance de la tecnología, materiales y métodos constructivos.
Citando palabras del anterior presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, opinó que la nueva obra existente “no mueve la aguja” del sector.