Es que el arroz forma parte de la dieta básica prácticamente diaria en la población de Asia, y debido al impacto de la pandemia del Covid-19 los gobiernos de esa región del mundo resolvieron priorizar el abastecimiento interno.
Eso provocó una menor oferta disponible en el mercado internacional e incidió en un aumento del precio de ese producto, según la ACA.
Lago comentó que “India, que es el principal exportador mundial de arroz, si bien no adoptó una política oficial de limitar las exportaciones, tuvo problemas de logística en el proceso que va de la cosecha a los centros de acopio y, posteriormente, a la distribución del grano desde los puertos”.
El impacto del Covid-19 en ese país alteró la actual operativa comercial y, paralelamente, hay proyecciones respecto a posibles problemas en la producción arrocera futura de las naciones asiáticas.
El titular de la gremial arrocera señaló que, por las medidas sanitarias establecidas, los productores no pudieron realizar la siembra prevista, como lo hacen en años anteriores.
A diferencia de lo que ocurre en Uruguay y en otros países en los que se emplea maquinaria agrícola, la producción de arroz asiática no está mecanizada y precisa de la mano de obra para su desarrollo.
Tailandia y Vietnam además registraron dos años consecutivos de sequía, lo que redujo el volumen de producción del grano.
Lago aclaró que el análisis entre oferta y demanda todavía muestra un equilibrio y, pese a que hay un cierto volumen a favor de la oferta en el mercado mundial, en algunos países productores sus gobiernos advierten una caída en los stocks que manejan y que terminan siendo “muy justos” respecto a sus necesidades.
A favor
Otro factor que incide en el sector arrocero uruguayo en cuanto a las exportaciones y los precios de esos negocios es que en Estados Unidos hubo una mala cosecha el año pasado y actualmente no disponen del stock suficiente para cumplir con las exportaciones previstas hacia algunos mercados. Y en ese sentido, el titular de la ACA mencionó a ciertos países de Medio Oriente y Centroamérica.
“Se llevan vendidas unas 100.000 toneladas de arroz uruguayo al mercado panameño”, comentó.
En días pasados el canciller Ernesto Talvi anunció que México reabrió su mercado al arroz de Uruguay. Eso sucedió tras una serie de problemas vinculados a la presencia de un tipo de gorgojo en embarques arroceros uruguayos por la posible contaminación de los contenedores (Búsqueda Nº 2.039). Ese país llegó a ser el segundo principal destino para el grano de Uruguay hasta que en 2019 se detectó el caso de la plaga.
Ahora “ya hay algún operador que está realizando negocios para exportar arroz con cáscara al mercado mexicano”, dijo Lago.
Esos factores favorecieron el avance de las colocaciones de la producción de arroz que este año fue cosechado, y a esta altura del año el volumen de las exportaciones equivale al 25% del total previsto de la zafra.
Consideró, por ende, que eso es “bastante más que el año pasado y con precios mejores” para el exportador, incluso del arroz con cáscara, que es de menor valor al grano blanco, por la diferencia en el proceso industrial requerido entre un tipo y otro.
Lago manifestó su “cautela” respecto a la evaluación final de resultado económico de la producción arrocera, pero reconoció que tendrá un “tenor diferente” favorable, en comparación a los años anteriores.
Resultados productivos
Ya en el último tramo de la cosecha arrocera el rendimiento promedio estimado es de unos 8.400 kilos por hectárea, pudiendo llegar incluso a los 8.500 kilos, según datos preliminares de la ACA.
A esta altura calcula que la cosecha llegó al 85% del total de chacras y que en los primeros días de mayo se verán las últimas cosechadoras que recolectan ese cereal en la presente zafra.
Será “la segunda o tercera zafra con más kilos” de arroz obtenidos por hectárea en lo que es la historia de ese cultivo, valoró Lago.
Explicó también que ese resultado productivo se logró a pesar de las dificultades al inicio de la siembra en cuanto a que prácticamente la mitad del área cultivada no pudo concretarse en la fecha “ideal”.
Enero y febrero fueron “muy buenos” para el desarrollo de las plantaciones debido a las temperaturas favorables y a la adecuada radiación solar, más allá de algún episodio de bajas temperaturas en la semana de Carnaval, lo que afectó a las chacras que son las que actualmente quedan por cosechar, argumentó.
El presidente de la ACA destacó que la extensión sembrada en la presente zafra fue de unas 133.000 hectáreas, que es “sensiblemente menor a la infraestructura” arrocera que tiene el campo uruguayo, que es de unas 200.000 hectáreas.
Eso significa que el sector explotó en esta campaña agrícola un tercio de área menor a la capacidad productiva.
El volumen total de producción de arroz de este año será de 1,2 millones de toneladas, lo que representa una cantidad casi similar a la cosechada en la zafra de 2019, estimó.
Y advirtió que el incremento de la productividad por hectárea minimiza la menor superficie sembrada, pero igualmente la disponibilidad de grano para exportar es inferior al año pasado.
Lago se lamentó por la incomprensión de las autoridades del gobierno del Frente Amplio respecto a los problemas del sector arrocero y la necesidad de adoptar medidas para solucionarlos.
“Si eso hubiese ocurrido y no se dejaba caer tanto el área sembrada del grano, actualmente habría una mejor perspectiva” del negocio, opinó. Eso dijo el titular de la gremial al evaluar que el volumen producido por hectárea figura entre los máximos históricos y a que eso coincidió con un escenario favorable en los mercados para las exportaciones.
A pagar
Entre otros planteos formulados a la administración de Tabaré Vázquez, la ACA solicitó la suspensión en el repago de un fondo arrocero que fue creado para financiar a los productores y cubrir deudas anteriores.
Ese pedido fue rechazado, y en el actual gobierno del presidente Luis Lacalle Pou se mantiene la misma posición respecto a rechazar el planteo de esa gremial agropecuaria, según pudo averiguar Búsqueda.
El fondo arrocero vigente es el cuarto creado para ese sector de actividad y se repaga mediante una retención del 3% que hacen los molinos exportadores al arroz que le compran a los productores.
Una suspensión del pago del fondo “no se puede hacer porque hay contratos firmados, están los bancos, entre ellos el Banco República, un fideicomiso”, señaló una de las fuentes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Advirtió que determinar una suspensión en el pago al fondo “sería ir contra un instrumento empleado por varias instituciones del Estado que tienen la misma lógica”, y que, por lo tanto, terminaría siendo “un mal precedente”.
De un monto total de US$ 80 millones del cuarto fondo arrocero, el repago llega actualmente al 85%, según datos de la ACA.