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La llegada a Uruguay de la pasta base de cocaína se produjo en momentos en que los “lazos sociales” estaban rotos porque la economía se había desindustrializado y, como consecuencia, había desaparecido “el ejército de reserva marxista de hace dos siglos”, según un documento elaborado por la Junta Nacional de Drogas (JND).
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“Se observa en Uruguay que una de las drogas más dañinas y adictivas de la historia (la pasta base de cocaína) ha encontrado su mercado en la población más vulnerable de la sociedad”, sostiene la JND en un documento de diagnóstico sobre la “problemática del consumo de drogas” en ocho barrios del área metropolitana (siete de Montevideo y uno de Canelones). “Esta sustancia, además del daño que genera entre aquellos que la consumen, ha puesto en evidencia el fracaso o incompetencia de muchas de las metodologías preventivas y asistenciales para tratar la adicción”.
El documento de la Junta, al que accedió Búsqueda, sostiene que hoy “en un sistema desindustrializado y con un crecimiento desmedido de la informalidad, el ejército de reserva marxista de hace dos siglos ha desaparecido y hoy ocupa su lugar una masa de desocupados sin esperanza alguna de encontrar trabajo en un mercado de oportunidades selectivo y restrictivo”.
“Las consecuencias sociales de esta tendencia son la segregación, el quiebre de los lazos sociales fundamentales y entre ambos, la desconexión del espacio público común”, concluye.