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    La “imprevisibilidad” del golf traza una delgada línea que separa la gloria del fracaso, y marca la carrera de muchos deportistas

    A Jack Nicklaus, el mejor golfista de la historia, lo que más le atrapa del deporte del golf es “su imprevisibilidad”. El legendario Oso Dorado afirma que es fascinante porque “nadie puede asegurar un resultado de antemano” debido a las “distintas circunstancias que se dan en una vuelta de golf”. Roberto De Vicenzo resumió esa idea en un reportaje para Búsqueda: “Para ganar un torneo de cuatro días hay que pegar muchos buenos tiros, para perderlo basta solo uno”.

    Así de fina es la línea que separa la gloria del fracaso. La historia del golf se nutre, más allá de campeones y grandes golpes, de situaciones increíbles que marcaron por siempre la carrera de sus protagonistas. Una tarjeta de juego en un Major firmada sin revisar apropiadamente, un golfista profesional que sale a jugar la ronda final de un British Open con 15 palos, un jugador líder del Abierto Británico con tres golpes de ventaja que termina haciendo triple bogey y pierde el torneo en un desempate son algunas de las historias que quedarán por siempre en la memoria de las distintas generaciones de golfistas.

    La tarjeta de De Vicenzo

    En el Masters de Augusta de 1968, De Vicenzo terminó el campeonato con una ronda final extraordinaria de 65 golpes. En el mismo reportaje a Búsqueda, el golfista argentino confesó que terminó muy enojado por el bogey del hoyo 18. “Discutimos con el caddie el palo a usar en el segundo tiro, yo quería tirar hierro 6 y él me insistía que era con el 5. Finalmente le hice caso, me pasé del green y terminé haciendo bogey. Fuimos con mi compañero de juego de esa tarde, Tommy Aaron, para depositar la tarjeta, y sin controlarla debidamente la firmé con un par en el hoyo 17 cuando en realidad hice birdie. Al año siguiente, ante lo ocurrido los organizadores colocaron una carpa al costado del green del hoyo 18 donde los jugadores podían revisar su tarjeta con tranquilidad”. Más allá de su gran amargura por no haber podido jugar un desempate por el título con Bob Goalby, si hubiera corregido el error del golpe de más, su famosa frase “soy un estúpido” y aceptar su falta le valió a De Vicenzo una gran fama en el mundo del golf.

    Los 15 palos de Woosnam

    En el British Open del 2001, disputado en el Royal Lythman & St. Anne´s, el galés Ian Woosnam llegó a la ronda final empatado en el primer lugar junto con otros tres golfistas. En el hoyo 1, un par tres, Woosnam hizo birdie, un inicio auspicioso para el último día. Nadie podía pensar que al salir del green su caddy le diga: “Tenemos dos drivers en la bolsa”. Un oficial de reglas verifica que el golfista tiene un palo más de los 14 permitidos y le aplica una multa de 2 golpes. El galés terminó en 71 golpes la ronda final y finalizó en tercer lugar en un Abierto Británico ganado por el norteamericano David Duval.

    La tragedia de Van de Velde

    Quizás la más terrible de las historias recientes le corresponde al profesional francés Jean Van de Velde, ocurrida en la ronda final del British Open de 1999. Su imagen con los pantalones remangados hasta la rodilla en el arroyo Barry Burn, que cruza el hoyo 18 del Carnoustie Golf Club, es de las más impactantes en el mundo del golf. Van de Velde llegó al hoyo 18 con una ventaja de tres golpes, con la posibilidad cierta de convertirse en el segundo francés en ganar el campeonato más antiguo de ese deporte.

    El francés pegó con su driver en una decisión por demás discutida en ese hoyo final, la pelota salió muy hacia la derecha y aterrizó en una zona de difícil ángulo para encarar el siguiente golpe. El segundo tiro fue igualmente arriesgado, también salió hacia la derecha, rebotó en una de las tribunas que rodeaban el green y terminó en un denso rough. Y ahí llegó lo peor. Van de Velde decide tirar al green desde esa complicada posición, pero termina con su golpe en el agua. “Cuando llegué al arroyo se veían tres cuartas partes de la pelota, por lo cual tenía posibilidades ciertas de sacarla”, relató después. “El tema fue que, mientras me descalcé y llegué a la pelota, una corriente de agua la tapó por completo y no tuve ninguna chance de jugarla”. El correspondiente golpe de multa para salir del hazard desembocó en un terrible triple bogey que lo llevó a un desempate por el título con Justin Leonard y Paul Lawrie, a la postre el ganador de la jarra de plata.

    En un campeonato con una definición totalmente bizarra, el argentino Ángel Cabrera terminó en ese British Open a tan solo un golpe de los líderes.

    El colapso de Spieth

    En el Masters del 2016 el estadounidense Jordan Spieth llegaba con la posibilidad de convertirse junto con Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods en ser de los únicos ganadores consecutivos en la historia de Augusta. Spieth llegaba como líder a la ronda final y alcanzó una ventaja de cinco golpes a falta de nueve hoyos. La catástrofe llegó en el par 3 del hoyo 12, donde Spieth terminó haciendo siete golpes luego de tirar dos pelotas al hazard de agua. El ganador inesperado fue el inglés Danny Willett.

    “Fue un golpe muy duro, al día de hoy lo sigo sintiendo”, confesó Spieth en una entrevista reciente. “Actualmente trato de mirar el gran cuadro de mi carrera como profesional y agradecer cada día por lo que hago”, subrayó el norteamericano. Los números muestran que Spieth no gana un torneo desde 2018.

    En Augusta, 20 años antes del fracaso de Spieth, el que sufrió una derrota dura fue Greg Norman. En la edición de 1996 el australiano llegaba a la última vuelta con una ventaja de seis golpes. Unos segundos nueve hoyos recorridos en 40 golpes le permitieron finalmente al inglés Nick Faldo quedarse con el preciado saco verde. También en el Masters el norirlandés Rory McIlroy tuvo su pesadilla en el 2011 cuando llegó como líder a la última vuelta y terminó haciendo 80 golpes en esa ronda. “He aprendido mucho de esa derrota, el golf es una buena parte de mi vida, pero no hace a la totalidad de mí como ser humano”, declaró recientemente McIlroy.

    Otros “desastres”

    El australiano Adam Scott, en el British Open del 2012, estaba en lo más alto de las posiciones a falta de cuatro hoyos con cuatro golpes de ventaja sobre su escolta. Cuatro bogeys consecutivos lo llevaron a perder a manos del sudafricano Ernie Els.

    En el Players Championship del 2013, el español Sergio García llegó como puntero al par 3 del hoyo 17 del TPC de Sawgrass, sede tradicional de este torneo. García tiró dos pelotas al agua para hacer un terrible cuádruple bogey, al cual sumó un bogey en el hoyo 18 que aniquiló sus aspiraciones.

    En la rama femenina, es conocido el caso de la norteamericana Patty Sheehan, quien en el US Open de 1990 perdió una ventaja de 11 golpes en la ronda final para dejar el título a su compatriota Betsy King. La mexicana Lorena Ochoa también tuvo su desastre en el último hoyo del Abierto de Estados Unidos del 2005, disputado en el Cherry Hills Village, cuando un cuádruple bogey en ese hoyo final la dejó sin su primer Major.

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