No hay quién pueda dudar de lo creativos que somos los uruguayos.
No hay quién pueda dudar de lo creativos que somos los uruguayos.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuando se acerca fin de año, y hay que animar a la barra con algún recital interesante (sin cargo además) se ponen a ensayar para cantar juntos, después de haberse peleado y no saludarse durante años, el Afrodescendiente Rada y Jaime Roos.
Hasta entonces, el único conjunto que estaba deleitando a la audiencia (gratis también) era el dúo “Los Dos Fernandos”, integrado por Lorenzo y Calloia. Estos dos tenores son una revelación polifónica mundial: cada uno canta en un tono disonante diferente, lo cual provoca una desarmonía desconcertante, pero a la gente le encanta porque se divierte mucho, y además no tiene que pagar para escucharlos, porque cantan todos los días en todas las radios y en todos los canales.
Pero ahora vienen Rada y Jaime, y les pinchan el globo.
Igual, se ha sabido, “Los Dos Fernandos” seguirán ensayando para deleitarnos con sus disonancias en el próximo carnaval (si están sueltos, claro). Participarán en el concurso en la nueva categoría “Humoristas Patéticos”. Versos no les faltan, no lo duden. Ahora, si les dará el tiempo para entonar como los pájaros libres y no como canarios enjaulados, esa es otra historia.
El Pepe Mujica lanzó al estrellato al Uruguay con el proyecto de legalización de la marihuana. Desde la BBC hasta Al-Jazeera, pasando por la CNN y Telesur, TV Cinq y Televisión Española, Deutsche Welle y Rede Globo, todos los grandes medios mundiales cubrieron la increíble originalidad del pequeño país que desafiaba las tendencias mundiales, transformando a la marihuana en un producto de consumo popular y libre, transable en almacenes y supermercados, cultivado por el Estado y distribuido por unos misteriosos “clubes de membresía” (según decían las publicaciones oficiales sobre el tema, en una insondable tautología, por cuanto “clubes de membresía” significa “clubes con socios”).
Pero más allá de estas incongruencias, el promotor de la idea, el rey de la improvisación creativa, Su Majestad don Pepe I el Imaginativo, divulgó algunos de los detalles de su proyecto, a medida que iba avanzando la convicción popular de que estábamos frente a un hecho consumado: habrá que juntar las colillas de los porros, y canjearlas en los centros de distribución por porritos nuevos, el quilo costará entre 7 y 20 dólares por gramo, siempre que los precios internacionales acompañen estas tendencias. Hasta se propuso la creación del Instituto Nacional del Cannabis, y se propusieron cargos y sueldos para esta noble institución que tendría la responsabilidad de administrar el humo de los porros en el primer país libre de humo de tabaco en el mundo.
Pero don Vox Pópuli le dio una patada en el traste al Rey don Pepe, y las encuestas de opinión pública determinaron que hasta los consumidores de marihuana no querían la legalización de su clandestina afición alucinógena. “Es como si se legalizara la infidelidad conyugal” —le dijo a una encuestadora callejera de la televisión don Braulio Eltrán Gresor— “la cosa pierde gracia si no hay algo de clandestinidad y de penumbra misteriosa en la actividad emprendida. ¿Vos te imaginás llegar a tu casa y decirle a tu mujer, ché, vengo de lo de mi amante, está lista la cena?, no, así no anda la cosa, hay que andar medio escondido para que la transgresión tenga gracia” —concluyó.
Como sea, ahora el presidente le sacó la pata al acelerador, pero la divulgación de la imagen del Uruguay por parte de la prensa mundial ha sido fenomenal. La chacra de Mujica salió en los noticieros internacionales más veces que la Casa Blanca y que la nueva residencia de Susana Jiménez en Punta del Este.
Con las patas en una palangana de agua caliente con salmuera, y los pantalones remangados hasta debajo de las rodillas, sentadito en una banqueta de madera debajo de un parral en su chacra de Cerro Norte, el Jefe de Estado le dijo a la CNN en español que “ahora le shacamo un poco de preshión al ashunto, vamoavé que pasha en unojmeshe, y dispué texplico, ¿tá?” —todo lo cual fue exhibido por la CNN de habla hispana con subtítulos en español, para que las emisiones del reportaje en los varios canales afiliados en América Latina y España pudieran entender las declaraciones de nuestro presidente.
Ahora hemos vuelto a desconcertar al mundo con nuestra creatividad, al lograr romper el insuperable cerco proteccionista de los argentinos.
Hace meses que varios empresarios se revientan sus narices contra las barreras arancelarias y paraarancelarias, las restricciones y las prohibiciones para enviar productos del Uruguay al vecino país. Hay empresas que se han fundido, otras que han mandado al seguro de paro a cientos de infelices trabajadores otrora agradecidos a la “hermana” República Argentina, que nos compraba de todo.
Desde el bloqueo, nada había sido tan creativo como la operación detectada esta semana (que apenas logró impedir una de las partidas de exportación que ya estaban listas para embarque): ahora le exportamos chinos a la Argentina.
Los siete infelices que fueron detenidos cuando estaban listos para abordar el lanchón fluvial que los transportaría de contrabando desde el Uruguay a su nueva tierra de promisión a través del río Uruguay no son sino la punta del iceberg.
Más de 80.000 chinos han ingresado de contrabando a la Argentina desde nuestro país, por razones diversas, pero siempre plenamente justificadas.
Provienen de algunas provincias chinas del Interior, donde todavía no ha llegado el desarrollo de Shanghai y Beijing, y se les ha dicho que el progreso a sus zonas llegará en el 2078. Por lo visto su ansiedad no les ha permitido tener la paciencia china de esperar que les llegue el momento de salir de pobres.
Los “exportadores” uruguayos les han asegurado el ingreso a la Argentina con un Certificado de Origen donde dice que son “orientales”, con lo cual ni siquiera necesitan visa.
Todos son grandes trabajadores, por lo cual encontrarán en la Argentina territorio fértil para conseguir trabajo, vista la haraganería tradicional de nuestros hermanos de allende el Plata.
Una de las revelaciones más sorprendentes en este caso, que aún no ha trascendido lo suficiente, es que se encuentra indagado como responsable de una posible exportación de esta mercadería el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani.
Se comenta que él tiene solo un candidato para exportar, pero que lo quiere colocar cuanto antes. Es medio atorrante, pero de gran peligrosidad, y él insiste en sacarlo del Uruguay a como dé lugar: se trata del Chino Recoba.