Joy: El nombre del éxito, con la ganadora del Globo de Oro Jennifer Lawrence
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHubo un cambio en la carrera del realizador neoyorquino David O. Russell luego de I Heart Huckabees (2004), comedia irónica con elementos ingeniosos como la presencia de “detectives existenciales” y algunos chistes “filosóficos” supuestamente profundos que se agotaban con lamentable rapidez. Russell venía en ascenso, era parte de la generación dorada del cine indie de la década de 1990, y con esta película quedó desacomodado. Malas críticas, pésima taquilla, además de una bochornosa pelea con Lily Tomlin.
Pasaron seis años hasta El ganador, su película más redonda, una fábula de superación personal inspirada en la historia del boxeador Micky Ward. El filme recibió siete nominaciones al Oscar —una para Russell— y ganó dos, actor secundario y actriz secundaria. Desde entonces Russell no ha logrado algo tan bueno, pero más o menos vuelve a esquemas similares, apoyándose en un grupo de actores-amigos con los que trabaja de un modo habitual. En especial después de su gran triunfo, El lado luminoso de la vida (2012), comedia dramática (de superación personal) donde encontró dos aliados, Jennifer Lawrence, prodigio de 20 años que se llevó el Oscar a la mejor actriz, y Bradley Cooper, que recibió su primera nominación de la Academia.
Volvieron a juntarse en Escándalo americano (2013), donde Russell jugó a ser una pobre imitación de Martin Scorsese y Paul Thomas Anderson, una patinada triste sobre estafadores trabajando para el FBI en los 70, con elenco multiestelar y breve aparición de Robert De Niro, que ya había participado en el filme anterior. Y que, como Cooper, también está en Joy: El nombre del éxito.
El filme se inspira principalmente en la historia de Joy Magnano (Lawrence), la creadora de la “Trapeadora Milagrosa”, aunque se aclara que también en otras inventoras y emprendedoras que pelearon duro por ganar un espacio para que alguien oyera sus propuestas. Y es, sí, una historia de superación personal, que al parecer es a lo que recurre este hombre después de las patinadas.
Russell arranca a todo vapor. Retoma por una parte la senda de Scorsese —narración en off, cámara agitada, incluso mete a los Rolling Stones—, y muestra la existencia de su protagonista, que se crió entre telenovelas y promesas de una vida mejor en una familia italoamericana de clase trabajadora, que tiene a su ex esposo (Édgar Ramírez) viviendo en el sótano y a su madre enganchada a la tele, y la sigue en su carrera de obstáculos hasta la gloria, mezclando en algunos tramos realismo con el mundo de la ficción de las novelas, el universo de los sueños y los recuerdos de Joy. La combinación no resulta del todo equilibrada, y es Lawrence la que con su energía y carisma otorga vitalidad al asunto.
Joy: El nombre del éxito. EEUU, 2015. Con Jennifer Lawrence, Bradley Cooper, Robert De Niro. Dirección y guion: David O. Russell. Duración: 124 minutos.