Hay unas 550 empresas de TIC ubicadas principalmente en Montevideo, que en conjunto emplean a cerca de 15.000 personas; el sector tiene pleno empleo. Básicamente, se dedican a servicios de consultoría, desarrollo y diseño de software a medida, servicios de telefonía IP e Internet, data centers, mantenimiento y gestión de infraestructura, aplicaciones para el consumidor final como la industria de videojuegos, entre otros desarrollos.
Desde su surgimiento en los años ochenta, las TIC locales mostraron una “temprana internacionalización”, señala Uruguay XXI. A fines de esa década el sector tuvo un “fuerte despegue” y “ha logrado mantener un crecimiento dinámico” que convirtió al país en el primer exportador de software y servicios informáticos en términos per cápita de América Latina y el tercero en términos absolutos.
Las ventas al exterior pasaron de U$S 4,5 millones en 1989 a U$S 265,7 millones en 2011. La cifra rondó los U$S 300 millones en 2012, 12% más que el año anterior según ese informe. “La tasa promedio de crecimiento anual de las exportaciones TIC uruguayas se situó en el 11,6% durante el período 1998-2010”, agrega. Y distingue dos etapas: entre 1998 y 2004, cuando las ventas aumentaron a una tasa promedio anual de 6,74%, y una más reciente, de 2005 a 2010, con crecimiento más acelerado (13,6%).
El sector vende a más de 50 mercados, entre los cuales sobresalen Estados Unidos, Brasil y Chile.
Según los últimos datos aportados por las empresas del rubro a la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), la facturación en 2010 (considerando exportaciones y ventas al mercado interno) se ubicó en torno a los U$S 536 millones.
En lo local, el Estado y el sector empresarial son los principales clientes.
El dinamismo de las TIC fue apalancado por un marco promocional específico desde 1999 que combinó exoneraciones tributarias sobre las rentas obtenidas y la devolución del Impuesto al Valor Agregado por la compra de insumos, entre otros beneficios.
Inversión.
Dado su perfil marcadamente exportador, las empresas del rubro tienen fuerte presencia física fuera de fronteras a través de filiales o representaciones comerciales.
Según información relevada por la CUTI en 2011, el 28% de los miembros de la gremial contaban con “presencia directa en el exterior” y 15% tenían una participación indirecta, a través de socios de negocios, distribuidores o representantes.
PayTrue, Genexus y Quanam, tres empresas del rubro con las que habló Búsqueda, instalaron oficinas en varios países y se manejan con distribuidores donde no tienen presencia física.
PayTrue, que tiene desarrollados unos 35 sistemas informáticos para prevenir fraudes y cinco de administración de medios de pago, es “100% exportadora”, informó su director, Diego Nario. “Hoy no vendemos nada para Uruguay, nos ha ido mejor en el exterior. En determinado momento nos dimos cuenta que todo el esfuerzo estaba volcado al exterior y en Uruguay vivíamos y comíamos asado”, afirmó.
Explicó que sus sistemas están enfocados en clientes de gran tamaño y aseguró que de esas características, en Uruguay “puede haber uno o dos. Es un tema de escala”.
La empresa tiene filiales en Brasil, México, Chile, Estados Unidos y Panamá. Entre sus planes está sumar una nueva oficina en Perú.
PayTrue factura más de U$S 10 millones al año, dijo el ejecutivo.
Artech desarrolló en 1989 el programa Genexus, que hoy se distribuye en 45 países. Su encargada comercial, Gisela Bertelli, lo define como “un robot, un software para desarrolladores de software” que de manera simple “incrementa la productividad drásticamente reduciendo costos y tiempos. Es fácil de adaptar”.
La empresa factura unos U$S 25 millones anuales y de eso 85% proviene de negocios de exportación, afirmó la ejecutiva.
La actividad de Artech viene creciendo a un ritmo que ronda el 20% anual, aseguró. Según Bertelli, la empresa evalúa expandirse con una filial en Europa y posicionarse “más fuertemente” en Estados Unidos.
Quanam, creada hace 36 años, desarrolla software pero principalmente presta servicios profesionales a través de soluciones de tecnología, información y organización. Tiene siete oficinas en el exterior (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, México y Estados Unidos) y, desde Uruguay, se ha convertido en “una de las primeras multinacionales latinoamericanas de consultoría en tecnología informática”, dice en su sitio web.
La facturación de Quanam supera los U$S 30 millones anuales y viene registrando un “crecimiento constante” en los últimos años, informó su socio director, Alfredo Halm.
A pesar de su proyección internacional, el mercado local “es muy fuerte”, comentó. Según dijo, todos los bancos instalados en el país son clientes de Quanam.
Uruguay XXI señala en su informe que las TIC uruguayas han recepcionado inversión extranjera directa por U$S 145 millones entre 2006 y 2013, según datos que cita de la base FDI Markets del diario británico“Financial Times”. Entre esas inversiones menciona las realizadas por la estadounidense IBM, la india Tata Consultancy Services y la argentina Globant.
En ese período se crearon más de 2.500 empleos, añade.
“Experimento”.
“Hombres, introvertidos, y conocedores de las últimas tecnologías”, así perfilan algunas empresas TIC a su empleado promedio. Es que las estadísticas hablan de una “alta masculinización” de los recursos humanos que trabajan en el sector (70% son hombres), su juventud (el 67% menores de 36 años) y un alto nivel de formación (más de 60% tienen niveles de formación terciarios o superiores).
Estas características y el crecimiento sostenido de las TIC explican por qué uno de los “cuellos de botella” de la industria ha sido la escasez de personal en un país donde los egresados de las carreras vinculadas con la informática son pocos. De hecho, más de dos tercios de los estudiantes del área TIC ya tienen un trabajo relacionado con su formación.
Ante la necesidad de incorporar más recursos humanos algunas empresas están reclutando y reconvirtiendo a profesionales de otras ramas. “Estamos intentando atraer otro tipo de personal; hoy tenemos a un físico y a un botánico. No tienen mucho que ver, pero el experimento lo estamos haciendo”, contó Nario, de PayTrue, que emplea a 100 personas y tiene otras 30 tercerizadas. A su juicio, “si hubiera más recursos calificados, la industria se desarrollaría más aún”.
Otras firmas también trabajan con contadores, economistas, ingenieros industriales o MBA, y con esos perfiles pueden liderar proyectos, administrar personal, realizar el control de costos, entre otras tareas.
En el caso de Genexus, que emplea a 200 personas en Uruguay y cuenta con otras 50 en el exterior, hace un tiempo resolvió capacitar a estudiantes egresados de Secundaria y los fue a buscar a Guichón, en Paysandú. Allí impartió cursos de lógica, contabilidad y economía, y obtuvo “buenos recursos”, relató Bertelli.