La introspectiva sin fin de Olivier Assayas

El cineasta francés estrenó su serie Irma Vep en HBO y Cinemateca le dedica un ciclo

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Nº 2179 - 23 al 29 de Junio de 2022

entrevista y traducción de Pablo Staricco

Unos minutos después de conectarse a la videollamada pautada, Olivier Assayas se muestra algo preocupado. La conexión demora en estabilizarse y debe mudarse de habitación, pero esa no es la mayor de sus inquietudes. El director se encuentra en París, supervisando los toques finales de los últimos episodios de Irma Vep, su primera serie en los 40 años que lleva su carrera como uno de los cineastas más virtuosos y radicales de la cinematografía francesa moderna.

“Fue un trabajo muy duro”, describe en diálogo con Búsqueda al hablar de su obra más reciente. “No te hacés idea. Te convertís en rehén de tu propia obra durante años”. En el caso de Irma Vep, el secuestro lleva casi tres décadas. Tras pasarse la juventud entre sets de televisión y estudios literarios, adentrándose en la vida profesional como periodista y crítico de cine para la revista Cahiers Du Cinéma, Assayas construyó una prolífica y audaz filmografía interesada en las relaciones humanas y en la anulación de los límites entre lo real y lo ficticio. Su película Irma Vep (1996), su obra maestra, imagina un rodaje caótico en el que un director al límite de sus capacidades busca adaptar el serial mudo criminal Les Vampires, de 1915, con la actriz hongkonesa Maggie Cheung, interpretando una versión ficticia de sí misma, en el rol titular.

Varios años, palmarés y películas después, Assayas regresó a Irma Vep como nunca se lo hubiese imaginado: en una serie de ocho episodios para HBO protagonizada por la actriz sueca Alicia Vikander. Estrenada el 7 de junio, y con episodios disponibles los lunes a la noche, la serie es un laberinto de espejos de pura metaficción. En ella, un cineasta neurótico emprende la adaptación a serie de su propia película, Irma Vep, en una versión moderna que intenta recuperar el encanto de su fuente original, el cine mudo. Si suena algo entreverado, lo es. Con su dominio de la comedia y una crítica voraz al estado actual del séptimo arte (en su versión para pantallas grandes y chicas), Assayas sale airoso en invitar a nuevos espectadores a su introspectiva y brillante propuesta. Quienes tengan interés en ahondar en su filmografía, en tanto, podrán hacerlo hasta el viernes 1° de julio en Cinemateca, en un ciclo dedicado especialmente al cineasta.

—¿Qué sentís en este momento, cuando tu trabajo se ve de forma episódica? ¿Estás atento a la recepción de Irma Vep o no pensás en absoluto al respecto?

—No sigo la prensa, si te soy sincero. Leo un poco de lo que HBO me manda. Toda esta experiencia me resulta extremadamente rara. Lo cierto es que no veo series. No veo televisión. No tenía idea de cómo se hacen las series, cómo se muestran ni cómo funcionaban. Me resulta tan extraño haber mostrado tres episodios en Cannes y conversar sobre ellos cuando todavía tenía dos meses de trabajo duro por delante. Como escribí y dirigí toda la serie, la considero una película muy larga. Es un chiste recurrente dentro de la propia serie, pero es la forma en la que veo las cosas. Tiene la lógica de una película y el funcionamiento interno de una gran novela. Empieza con cierta dirección pero va cambiando de perspectiva en cada episodio. Avanza, se amplía y se va revelando. Queda mucho por delante y no quiero arruinarlo. También descubrí esta idea en algunas personas que van a esperar a tener tres o cuatro episodios disponibles porque prefieren verla en porciones más grandes, digamos.

—También están los que van a esperar a que termine para verla de corrido, a lo maratón.

—Exactamente. De alguna manera, esa es la mejor forma de verla. Siempre he sido un poco escéptico acerca de las personas que miran así televisión pero, al final, es como cuando te pasás la noche leyendo un libro que te encanta. Realmente estoy navegando por un terreno completamente inexplorado por mí.

—Siento que ver una serie es una suerte de pacto, un encuentro reiterado que uno hace con una historia por un tiempo. El cine también es un pacto, pero solo por un par de horas. Imagino que también te resultó extraño que el público esté encontrándose por primera vez con Irma Vep, la película, después de tanto tiempo.

Sí, sí, sí. En Francia la serie se puede ver en una plataforma llamada OSC, que también ha comprado los derechos de la Irma Vep original. Lo que realmente llama la atención es que de repente mucha gente que no ha visto la película se dio cuenta de que existía. En definitiva, lo que ambos proyectos tienen en común es que son animales muy extraños. Cuando hice la Irma Vep original, que filmé en cuatro semanas, nadie en Francia quería financiarla. Terminamos haciéndola sin dinero y estaba completamente fuera de lugar en términos de lo que el cine francés era en ese momento. Aún no estoy seguro de qué es la serie, exactamente. Tendré una idea más clara una vez que esté completa. La veo de la forma en la que supongo un novelista del siglo XX veía su trabajo serializado en esa época. Escribías un capítulo y se lo dabas a la editorial porque necesitabas el dinero. Ahora es una lógica diferente, pero en última instancia, funciona de la misma manera.

—En el pasado llegaste a decir que las series, el formato y su esquema de producción no estaban hechos para vos.

Sí, sigo pensando eso (risas).

—¿Qué cambió?

—Sigo pensando eso en el sentido de que puedo divertirme haciendo series pero no estoy seguro de poder divertirme viéndolas. No sé. Tal vez en algún momento surja algo que me interese. Tengo una hija de 12 años, está obsesionada con Stranger Things, así que vi Stranger Things con ella y lo disfruté. Inicialmente le dije: “Ah, estás viendo este tipo de basura en la televisión, etc.”, y ella me dijo: “Papá, sentémonos, realmente deberías verla”. Así que ahora estoy un poco interesado. Lo entiendo. Aun así, la serie no es mi formato favorito, pero algunas de mis películas favoritas fueron creadas así. Obras maestras como Fanny y Alexander, Escenas de un matrimonio o cualquiera de los seriales mudos de Louis Feuillade. Adoro Les Vampires pero Judex y Fantômas también, junto con todo ese período del cine en las primeras décadas de 1900 con el que he estado obsesionado.

—También estás revisando tu pasado e indagando sobre el proceso de creación que sucede detrás de las cámaras. ¿Creés que es inevitable que los directores no se sientan perseguidos por los éxitos o fracasos en sus filmografías?

—Sí, es difícil discutir eso de manera superficial pero, aun así, siempre sentí que estaba haciendo la misma película. Una vez Juliette Binoche dijo algo que realmente me conmovió: “Estoy haciendo mi filmografía en el orden equivocado”. En cierto sentido, a veces yo también siento que estoy haciendo películas que pertenecen a una etapa temprana de mi propia vida. Esta serie es sobre la memoria, sobre el paso del tiempo. Vas a ver cómo crece, cómo se acumula capa tras capa y se va tratando más o menos sobre cómo uno se relaciona con su propio pasado. No era algo de lo que fuera consciente cuando la empecé. Lo descubrí en el camino, escribiéndola. Tenía una vaga idea de volver a conectar a Irma Vep con el serial de Feuillade de 1915. La idea era devolver a Irma Vep al formato original y explorar las raíces detrás de la idea moderna que hoy se tiene de las series. El formato tiene una historia larga, raíces muy profundas, y pensé que era emocionante explorarlas. Lo que me terminó atrayendo es esta obsesión que tengo con esta idea de que las películas están inspiradas en la vida real. Hay una conexión profunda. Las películas son imágenes de tu propio subconsciente en un momento muy específico y posiblemente tu fantasía, tu imaginación, cambia con el tiempo. Cuando estás lidiando con una película que hiciste en el pasado, es como ver polaroids de la persona que eras en ese momento. Por lo tanto, cuando estoy haciendo Irma Vep en 2022, estoy teniendo un diálogo con la película que hice y con la persona que fui.

—Y con la persona que sos hoy.

—Y con la persona que soy hoy. Hay, además, una profunda conexión entre la película Irma Vep y mi propia vida personal de una manera muy poderosa porque me casé con la actriz principal. ¿Con qué frecuencia pasa eso? (risas). Entonces, de repente, cuando comencé a jugar con el fantasma de Irma Vep, también estaban los fantasmas de mi propia vida y los problemas profundamente inquietantes con los que no llegué a lidiar por completo en su momento. Y esta era la oportunidad de... de… perdón, siento como si ahora estuviera hablando desde adentro de la ficción. A veces siento que soy un personaje de mi propia película (risas).

Olivier Assayas. Foto: Carole Bethuel

—Supongo que los límites son confusos. Hablando de confusión, gran parte del camino de Mira, la protagonista, parece encontrarla en una deriva constante. Sin embargo, todo va bastante bien para ella dentro del rodaje ficticio.

Sí, pero esperá a los próximos episodios.

—¿Qué tenías en mente al momento de escribir este personaje?

—Mira es muy diferente a Maggie (Cheung, protagonista de Irma Vep, 1996). Tiene una posición muy diferente en la narrativa. Maggie era una espectadora. Estaba interpretándose a sí misma. Era Maggie Cheung pero al mismo tiempo no era Maggie Cheung. En ese entonces se la conocía como la actriz que interpretaba a la novia de Jackie Chan en esas películas. Eso creó fronteras, límites, y solo había un espacio determinado que podíamos explorar. El núcleo de ambas versiones de Irma Vep es el personaje central y para mí tenía sentido hacer otra Irma Vep si estaba basada en alguien completamente diferente a Maggie y perteneciente a otro período del cine. En 1996, Hong Kong era el lugar donde la energía del cine era la más vibrante, la más viva.

—Y Mira, como su intérprete, Alicia Vikander, viene de Hollywood.

—Ella viene de Hollywood y viene de los éxitos de taquilla y es mucho más activa como personaje. Y Mira no es Alicia Vikander, por decirlo de una manera. Si ella fuera Alicia Vikander, sería una serie ligeramente diferente. Acá es Mira, una estrella de cine que quiere reencontrarse consigo misma en un momento decisivo para su arte. Estamos atravesando un período muy extraño del cine. Creo que es una era muy transformadora para el cine y tenemos que tratar de lidiar con ello. Pero es muy difícil para cada uno de nosotros. No estamos seguros de qué es el cine, qué es la televisión o si habrá audiencia en el futuro para las películas. El cine siempre ha estado en crisis de una forma u otra. Y ahora tiene una profunda crisis de identidad.

—¿A qué te referís?

—Hollywood está cambiando de manera muy radical. Todos los estudios quieren ser Disney. Quieren hacer películas que tengan posibles secuelas, posibles spin-offs, etc. No están haciendo películas desafiantes para una audiencia adulta. No hacen películas destinadas a los Premios Oscar, lo que nunca fue una gran cosa, pero al menos eran películas ambiciosas para adultos. Ahora hay cada vez menos porque la audiencia se está desvaneciendo. Mucho de lo que a la gente le encantaba de las películas, hoy lo encuentra en las series. Antes existía esta contradicción entre la pantalla grande y la pantalla chica. La pantalla grande sigue siendo grande, pero la pantalla chica ha crecido. Mucha gente ve televisión o ve películas con sus propios proyectores y a veces incluso con un sonido decente que hace que se vea de manera no horrible. Yo me siento bien con eso. Aun así, estamos en un período de cambio y bastante lejos del final. Incluso en Francia, el Covid vació los cines y el público realmente no ha regresado.

—Todos los ojos parecen estar puestos en Tom Cruise, Top Gun y la idea de que una película puede “salvar” al cine.

—Sí, sí, sí, por supuesto. Pero no tiene sentido. Creo que estamos ante un período de confusión y, para mí, los dos ejemplos más fuertes son las películas Roma de Alfonso Cuarón y El irlandés de Martin Scorsese. Dos películas que amo de cineastas que admiro. Roma fue vista por una minoría en la pantalla grande e independientemente de lo que uno piense, es una película hecha totalmente para la pantalla grande debido a las lentes que usa Alfonso Cuarón, entre otros motivos. Con Scorsese sucede lo mismo si consideramos la duración y el costo de El irlandés. Yo la veo en mi televisor porque no había ninguna opción donde pudiera verla.

—¿La viste de corrido?

No, en dos tandas.

Vikander y Assayas llegan a la proyección de Irma Vep en la 75ª edición del Festival de Cannes. Foto: AFP

—¿Deberíamos preocuparnos por lo que se viene para el cine, entonces?

—Mirá, estamos acá, hablando de películas. Estoy seguro de que todos tus amigos están interesados en el cine. Todos mis amigos están interesados en el cine. Creo que es la forma de arte contemporáneo más fuerte, pero está atravesando cambios. Tiene que adaptarse a un mundo y una tecnología en constante movimiento. Lo que veo es un mundo donde tenés muchas opciones en términos de la creación personal. Si hubiera decidido que quería hacer una versión de ocho horas de Irma Vep para la pantalla grande, se habrían reído en mi cara. No me habrían tomado en serio. Pero voy a HBO, me dan la bienvenida y me dicen: “Sí, genial. ¿Querés que dure ocho horas? Lo cortamos en ocho episodios. No hay problema”. Eso es todo. Me pasé la mayor parte de mi vida adulta tratando con productores que estaban obsesionados con la duración de mis películas. Siempre sentí que esa conversación estaba mal, que había algo completamente desinteresado en la idea de cortar una película para adaptarla al mercado. Es muy coercitivo y nada creativo. Aquí, de repente, esa cerradura se ha abierto. Así que hay muchas cosas que están sucediendo.

—¿Sentís una mayor libertad creativa?

—Hay una sensación de mayor libertad pero también hay que estar preocupado. Lo que no es nuevo, y es algo que tiene años, es la noción, el concepto de que las películas en los cines ya no son algo económicamente sostenible. Para nada. Se terminó. Se fue. Si querés hacer una película dentro de ese marco de realización cinematográfica, es decir, una película de dos horas que tenga vida en los cines, podés hacerla. ¡Por supuesto que podés hacerla! Y hasta vas a tener una audiencia. Pero en términos financieros, los cines ya no son suficientes. Ya no funciona así. Hay que olvidarlo.

—¿Qué se viene en tu futuro cercano?

—Lo siguiente para mí son unas vacaciones, pero mi idea de vacaciones es escribir, así que estaré escribiendo mis próximas películas (risas). Necesito dejar atrás a Irma Vep. Pensé que me iba a sentir derrotado y no iba a hacer nada durante meses pero creo que necesito seguir adelante y explorar una nueva dirección.

Vida Cultural
2022-06-23T00:22:00