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    La inversión extranjera cayó a niveles de principios de siglo

    En cada disertación pública Danilo Astori machaca con la idea de que la inversión extranjera es vital para Uruguay. El ministro de Economía argumenta que de la mano de esos capitales viene más crecimiento de la actividad y empleos mejor pagados que el promedio de los puestos en el país. En sus giras por el exterior, el presidente Tabaré Vázquez se ha plegado al mismo discurso.

    Esa inversión productiva de origen foráneo —que se la llama inversión extranjera directa (IED)— llegó a cifras récord para la historia del país hace apenas unos años atrás. El pico máximo se dio en 2013 (U$S 3.032 millones), cuando se estaba construyendo la fábrica de pasta de celulosa de Montes del Plata en Conchillas, en el departamento de Colonia.

    Pero tras la finalización de esa megaobra, que coincidió con cierta desinversión de los extranjeros en el agro uruguayo —con la venta de campos en 2015 por parte del grupo que encabeza el argentino Gustavo Grobocopatel, el “rey de la soja”— y el fin del boom de los parques eólicos, las cifras se alejaron de aquellos altos registros. El dato al cierre de 2016, divulgado el pasado viernes 31 por el Banco Central, mantuvo esa tendencia y mostró que la IED en el país totalizó U$S 953,1 millones. Fue una caída de 25,5% respecto al año previo y supuso el menor nivel desde 2005 (ver gráfico). Como porcentaje del Producto Bruto Interno la inversión extranjera de 2016 alcanzó a 1,8%, el registro más bajo desde 2002.

    A comienzos del año pasado Astori hablaba de capitales que seguían llegando al país a pesar del virtual estancamiento en que se encontraba la economía uruguaya. Eran, según sus palabras, la “gran apuesta contracíclica” que acompañaba incluso con una cifra de inversiones —U$S 1.500 millones— que le generaban optimismo.

    “En lo que va del año, en los primeros tres meses, ya hemos lanzado inversiones muy importantes en sectores muy diferentes y hasta novedosos de la economía uruguaya. Por ejemplo, hace muy pocas semanas se lanzó un proyecto muy importante en la industria farmacéutica por U$S 110 millones. Muy poco después se lanzó un proyecto de producción de vino en la zona de Garzón por U$S 85 millones. Las tareas de prospección de petróleo que se están realizando por parte de firmas muy importantes, como Exxon y Total, de Francia, representan una inversión ya realizada de U$S 200 millones. La firma Enjoy, en Punta del Este, está planificando una ampliación del Hotel Conrad por U$S 200 millones. Todo eso sumado —no son proyectos sino realidades— llega a una cifra aproximada, ya en este primer trimestre, de U$S 1.500 millones de inversión extranjera. Sin duda, esto es una fortaleza del país, porque significa que hay confianza y que, a pesar de la desaceleración, se invierte (...)”, afirmó el ministro cuando visitó una comisión de la Cámara de Diputados el 27 de abril. Sin embargo, en algunos ámbitos, observaron que, por ejemplo, entre las inversiones aludidas una ya había sido ejecutada —la planta de Mega Pharma— y otra —la ampliación del Hotel Conrad— aún no estaba iniciada y llevaría años. Los U$S 1.500 millones son “un invento” construido a partir de anuncios en la prensa, comentó una fuente (ver Búsqueda Nº 1.868).

    Considerando lo que llegó en 2016, el stock de IED en el país fue estimado en U$S 22.781 millones. Eso se compara con inversiones uruguayas radicadas en el exterior que se contrajeron y totalizaron U$S 68 millones.

    El miércoles pasado, antes de conocerse las nuevas cifras de IED, Astori habló sobre la importancia de captar capitales foráneos al disertar en un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing. Dijo que Uruguay generó “una base muy firme” para atraer IED y evaluó que, en ese sentido, al país “no le ha ido mal, porque Uruguay prácticamente duplicó su tasa de inversión (total) histórica, llegando a superar el 20% del Producto y eso lo colocó entre los países de mayor atracción” de inversión de toda América Latina.

    El Poder Ejecutivo pretende avanzar lo más rápido posible para que la empresa finlandesa UPM defina la instalación de una segunda fábrica de pasta de celulosa en el país, de concretarse, mejoraría las cifras de IED de los próximos años.

    Balanza

    Las cifras de inversión extranjera se contabilizan dentro de la cuenta capital de la balanza de pagos. Dicha cuenta, que computa los movimientos financieros de la economía uruguaya con el resto del mundo, registró una salida neta de capitales de U$S 2.049 millones (incluyendo los errores y omisiones) en todo 2016.

    Por otro lado, el saldo negativo de la cuenta corriente fue de U$S 117 millones, unos U$S 1.000 millones menor que en 2015. Ello obedeció al mayor superávit en el comercio de bienes y servicios con el exterior, y a un menor déficit en el rubro rentas de inversión.

    La balanza de pagos dio un saldo negativo de U$S 2.166 millones, cerca de 4% del PBI.

    Economía
    2017-04-06T00:00:00

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