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Sin megaobras como hubo en el pasado —la rambla de Montevideo, las represas hidroeléctricas y algún edificio emblemático—, dentro de la inversión pública ejecutada en 2015 sobresalieron proyectos viales, portuarios y de mejora en centros educativos o de salud. El monto se redujo y se ubicó en los niveles más bajos en lo que va del presente siglo.
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Considerando la inversión ejecutada por la Administración Central (Poder Ejecutivo, Legislativo y organismos contenidos en el artículo 220 de la Constitución) más lo invertido por las principales empresas públicas, en total el año pasado fueron unos U$S 1.480 millones, lo que equivale a 2,8% del Producto Bruto Interno (PBI), calculó Búsqueda. Por otra parte, si se compara con la inversión total en la economía, ese monto significó algo menos de 14%. Las cifras disponibles del sector público desde el año 1999 muestran niveles similares solo en 2005; el resto de los años la inversión estatal fue mayor, tanto respecto al Producto como al total invertido en el país.
En 2015 la caída fue de 23% en términos reales (descontando la inflación), que sigue al descenso de 1,3% registrada el año previo. Tanto la administración central como los entes disminuyeron sus inversiones.
Evolución.
El año pasado se invirtieron unos U$S 883 millones a través de los distintos incisos de la administración central y otros U$S 596 millones ejecutados por las empresas públicas. Esos montos, sumados, representan 13,9% de la inversión total realizada en el país ese año, el valor más bajo de la serie que se inicia en 1999.
El Estado también ejecuta gastos a través de las intendencias y otros organismos por fuera de la administración central, aunque su participación es menor en el conjunto.
En 2005 y también en 2015, la inversión pública fue cerca de 14% de la inversión total, pero en el resto del período se ubicó en torno a 17%; durante la última recesión (1999-2003) había llegado a superar el 20%.
“(…) El país tiene que hacer un esfuerzo muy importante por ir contra la corriente de la falta de crecimiento. Hay un solo camino para hacerlo, y se llama inversión productiva nacional, del exterior, pública, privada. Precisamente, la disminución de gastos y el aumento de ingresos estrictamente no solo no son medidas anticíclicas, sino que profundizan el efecto del ciclo; por eso necesitamos ir contra la corriente a través de la inversión. La peculiaridad —quizás, irónica— es que esas medidas procíclicas, que son el recorte de gastos y el aumento de ingresos, a su vez son imprescindibles para practicar medidas anticíclicas, porque sin una mejora fiscal y sin un combate a las presiones inflacionarias, seguir el camino de la inversión va a ser muy difícil”, planteó el ministro de Economía, Danilo Astori, al visitar el martes 28 la Comisión de Presupuesto integrada con la de Hacienda de la Cámara de Diputados.
En relación al PBI, desde 1999 la inversión pública estuvo casi todos los años entre 3% y 4%; el mínimo fue 2,3% en 2005. En 2015 representó 2,8%, tras el 3,6% el año anterior. Ese descenso se dio porque a la vez que disminuyó el Producto medido en dólares frente a 2014, la inversión lo hizo aun más.
Parte de la inversión pública en el actual gobierno se concentrará en un plan de infraestructura por U$S 12.370 millones (un 40% más que en el período anterior medido en dólares), aunque se espera que cerca de un tercio provenga de fondos privados.
Al remitir semanas atrás el proyecto de Rendición de Cuentas al Parlamento, el Poder Ejecutivo enumeró algunas de las obras más relevantes ejecutadas en 2015.
Los organismos que más invierten son el Ministerio de Vivienda y el de Transporte y Obras Públicas: en 2015 fueron casi 60% de lo ejecutado por la administración central. Ambos incisos tuvieron bajas reales en sus inversiones respecto al año anterior y también al inicio de 2016, según datos de la Contaduría General de la Nación.
Entre los proyectos de esos ministerios llevados adelante en 2015 se destacan la inversión enmantenimiento y rehabilitación en 60 kilómetros de la ruta 3 y la ampliación de la 26. También el dragado del canal de acceso al puerto de Montevideo, así como las obras de mejora y ampliación en el muelle C.
Unos U$S 195 millones se destinaron el año pasado a soluciones habitacionales (viviendas nuevas, acciones sobre stocks y préstamos).
La inversión realizada en 2015 por todos los organismos vinculados a la educación y la cultura fue 17% del total de la administración central. Abarcó, por ejemplo, obras en más de 1.400 centros educativos por unos U$S 70 millones.
También se destacan inversiones en instalaciones de salud por U$S 30 millones ejecutadas por ASSE —como el nuevo hospital de Colonia, el Pasteur y el Instituto de Ortopedia y Traumatología— y en seguridad pública por U$S 13 millones del Ministerio del Interior.
Industria invirtió unos U$S 2,5 millones en estudios para determinar las zonas favorables para la explotación minera.
Por el lado de las empresas públicas —que explican cerca de 40% de la inversión total del Estado—, una de las obras más importantes de UTE en 2015 fue la central de ciclo combinado en San José, y otras para la trasmisión y distribución (que sumaron ambas unos U$S 265 millones). Antel destinó U$S 120 millones a fibra óptica y la red de radiobases, mientras que OSE invirtió U$S 86 millones a obras de sustitución de tuberías y para mantener la calidad del agua potable, principalmente.