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    miércoles 05 de junio de 2024

    La isla del tesoro, la aventura del mar por excelencia

    Robert Louis Stevenson creó la imagen del pirata que se mantiene hasta hoy

    Hijo y nieto de ingenieros navales constructores de faros, Robert Louis Stevenson (Escocia, 1850-1894) no siguió el camino familiar, pero sí heredó el mar. La tuberculosis que sufrió desde niño lo llevó a viajar hacia sitios remotos, buscando el clima adecuado para mejorarse. El mar estuvo presente en sus primeras obras, que fueron relatos de viajes, pero su máxima creación llegó con sus novelas de ficción, una de sus más célebres, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886), pero antes había escrito La isla del tesoro (1881), la novela que instaló la imagen del pirata que se tiene hasta hoy.

    En el prólogo de La isla del tesoro (en edición de Penguin Clásicos, traducida por Jordi Beltrán Ferrer), el profesor de literatura inglesa John Sutherland señala que, cuando escribió esta novela, Stevenson estaba mejor de salud, aunque peor en su economía. En California, se había casado a los 30 años con Fanny Osbourne, una norteamericana divorciada 10 años mayor que él. Ella fue su “agente literaria”, y si bien cuando leyó por primera vez la novela no le gustó, cambió de opinión cuando comenzó a tener éxito y ganancias.

    La isla del tesoro tiene todos los ingredientes de las aventuras en el mar: un mapa que lleva a un tesoro enterrado, bucaneros que se rigen por códigos propios, un capitán pirata mutilado y con loro al hombro, hombres pendencieros y sedientos de ron. El protagonista es Jim Hawkins, un joven que trabaja en la posada Almirante Benbow, propiedad de su familia. Un día llega al lugar un viejo y excéntrico marinero, el capitán Billy Bones, que entona una canción pirata (El cofre del hombre muerto) y huye de un hombre con una sola pierna. Bones será quien desencadene esta historia de piratas, la más célebre de todas las épocas.

    Vida Cultural
    2024-05-08T22:24:00