Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde hace un buen tiempo, a millones de años luz del museo, la obra de Los Beatles está en permanente revisión y presenta novedades periódicamente. Let It Be... Naked, en 2003, la revancha de Paul McCartney, sin los arreglos sinfónicos de Phil Spector. Las hermosas cajas de CD de 2009 con todos los discos remasterizados, en sus versiones mono y estéreo. Las ediciones conmemorativas del medio siglo de los álbumes más significativos, con pasadas de plumero a las mezclas y los masters, y una muy bien dosificada “aparición” de nuevas rarezas, como los fascinantes Esher Demos, del Álbum blanco, una suerte de Beatles unplugged, o el alucinante film documental Eight Days A Week, de Ron Howard, con el concierto en el Shea Stadium de 1965. La última entrega de esta saga increíble fue Get Back, la superproducción de Peter Jackson que transformó la gestación de Let It Be en un reality show donde estamos en la mesa chica del cuarteto y asistimos a la intimidad de su proceso creativo y su vínculo humano.
Junto con Rubber Soul, Revolver es la otra gran bisagra de la discografía Beatle. Y este disco de 1966 es el fundamental para que el grupo pasara de ser un gran grupo a ser el grupo y a marcar el norte de la música popular. Taxman, Eleanor Rigby, I’m Only Sleeping, Here, There and Everywhere, Yellow Submarine, Good Day Sunshine, And Your Bird Can Sing, For No One, Doctor Robert, Tomorrow Never Knows. Cada una es un viaje a una estrella diferente.
Y gracias a los millones invertidos en el proyecto de Jackson, se desarrolló una nueva tecnología de sonido que permite separar instrumentos hasta ahora fusionados en un solo canal de grabación. Ergo, el bajo de McCartney, aislado de la bata de Ringo, suena más grave y profundo que nunca. Las cuerdas de Eleanor Rigby suenan más brillantes que las de la mezcla de 2009, al igual que la orquesta india de George en Tomorrow… No le faltan detractores a esta movida. “Que no tiene gracia”, dicen. “Que esto no termina nunca”, se quejan. Pero, si escuchan bien, el chiche entrega nuevos sonidos nunca escuchados con esta claridad. Por no hablar de los outtakes, que siguen aportando joyitas desde el interminable archivo de rarezas y tomas no oficiales que se almacenan en alguna bóveda subterránea en el Polo Norte.