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La mortalidad materna en Uruguay llegó a niveles que no se registraban desde 1980
En el primer semestre del año murieron 10 mujeres embarazadas; siete de ellas se atendían en salud pública y ninguna estaba completamente inmunizada contra el Covid-19
Controles de embarazo. Foto: Pablo La Rosa / adhocFOTOS
Antes de la pandemia, Uruguay se ubicaba en el podio mundial de los países con la tasa más baja de mortalidad materna. Segundo detrás de Canadá, su índice era de 17 muertes maternas cada 100.000 recién nacidos vivos. Pero las crisis económicas y sociales tienen siempre un impacto en el proceso reproductivo de las mujeres.
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La del Covid-19, una crisis de origen sanitario, trajo aparejada también una crisis socioeconómica y, con ella, consecuencias en la mortalidad materna.
En Uruguay la pandemia comenzó en marzo de 2020 y, para el cierre de ese año se habían registrado 11 muertes de mujeres embarazadas. Esto traducido al índice que se usa para medir la mortalidad materna, da una tasa de 30,7 muertes cada 100.000 nacidos vivos, según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) difundidos por El País a principios de julio.
Durante el primer semestre de 2021 la situación se siguió agravando. La Clínica Ginecológica A de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República implementó a partir de marzo un sistema de vigilancia activa para estudiar los casos de mortalidad materna. El director de esa clínica, Leonel Briozzo, contó a Búsqueda que entre el 1º de enero y el 30 de junio de 2021 registraron 10 muertes maternas solo por causa del Covid-19. Es decir que la cifra no contempla las que hayan ocurrido por otras causas.
Para calcular la tasa cada 100.000 nacidos vivos, la clínica tomó como referencia el índice de natalidad del primer semestre de 2020, cuando nacieron 18.000 niños. A partir de ese dato calcularon que la mortalidad materna ajustada en el primer semestre de 2021 estaría en el entorno de las 55 cada 100.000 nacidos vivos. Los datos contemplan a las mujeres fallecidas durante el embarazo, el parto o el período de puerperio (42 días después del parto).
Con ese índice “Uruguay pasa a tener los guarismos de la década de 1980”, afirmó Briozzo.
De la decena de mujeres fallecidas, siete se atendían en el sistema de salud pública. La proporción cobra aún más impacto si se tiene en cuenta que en ese subsector se atiende el 40% de los nacimientos, mientras que el 60% reciben atención en el subsector privado. Según las proyecciones estimadas de la Clínica Ginecológica A, la mortalidad materna en el sector público ascendería a 97 cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en el privado sería de 27. “Lo determinante no es si se atienden mejor en un lado o en otro, sino las condiciones de esta población que se atiende en salud pública, que tiene una mayor vulneración de derechos, fundamentalmente vinculado con la situación socioeconómica, la situación social”, explicó Briozzo.
Las comorbilidades también fueron un factor predominante entre las embarazadas o recientemente madres que fallecieron en el primer semestre de 2021. Del total, siete tenían sobrepeso u obesidad. Pero, a su vez, “el embarazo” en sí mismo “es un factor de riesgo para contraer la infección y para la consecución de complicaciones de mayor gravedad”, aseguró Briozzo.
La cifra de mortalidad materna del primer semestre de 2021 fue mencionada por el senador frenteamplista Daniel Olesker el martes 6 en el Parlamento, durante la interpelación a los ministros de Salud Pública, Daniel Salinas, y de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche. “Creemos que 10 muertes maternas son tan graves como las más de 5.000. Es histórico en Uruguay, teníamos el índice de mortalidad materna más bajo de América; queremos saber por qué no se tomó a tiempo las medidas. La muerte materna es evitable por definición, esto es muy grave”, dijo Olesker.
Ninguna de esas 10 mujeres estaba completamente inmunizada contra el Covid-19, aseguró Briozzo a Búsqueda. Solo una contaba con las dos dosis, pero al momento de su fallecimiento no habían transcurrido los 14 días necesarios para adquirir la inmunidad.
La vacunación en Uruguay comenzó el primer día de marzo de 2021, pero en ese entonces el Grupo de Expertos de Asesoramiento Estratégico (SAGE, por su sigla en inglés) de la Organización Mundial de la Salud no recomendaba la aplicación de vacunas en mujeres embarazadas. El subsecretario de Salud Pública, José Luis Satdjian, se refirió a ello en la interpelación, para responder a la pregunta de por qué no se vacunó antes a esas mujeres. Recordó además que el 28 de abril los científicos que asesoraban al MSP recomendaron, por el contrario, que sí se vacunara a las embarazadas, y allí comenzó una campaña enfocada en ellas. Se decretó que no se podía rechazar a una embarazada al momento de asistir a vacunarse ni solicitarle una orden médica.
El 5 de mayo, la Comisión Nacional Asesora de Vacunas le pidió al MSP priorizar a las embarazadas en el plan de vacunación, al considerar su estado como factor de riesgo. Al día siguiente el MSP solicitó a todos los prestadores de salud, públicos y privados, un listado de las mujeres embarazadas. La agenda había quedado habilitada para ellas pero, al presentarse algunas demoras, se habilitaron en Montevideo dos centros para vacunación sin agenda, en el Pereira Rossell y el Hospital de Clínicas. El 16 de junio la iniciativa se extendió a todo el país. Según Satdjian, más del 75% de las mujeres embarazadas ya recibieron al menos una dosis de alguna de las vacunas contra el Covid-19.