En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Hay cierto tipo de personas que se definen por sus frases, por sus latiguillos. El dirigente político y exministro del Interior Jorge Larrañaga era la encarnación de esa resiliencia que pronunciaba a viva voz en sus discursos más ardientes y también en las conversaciones más llanas y cotidianas, a veces incluso con un gesto que mezclaba insólitamente cierta resignación con mucho de firmeza. “Hay orden de no aflojar”, decía. ”Vivir es combatir”, decía también. Lo podía expresar en tono eufórico y en tono sereno. Quizás porque estaba demasiado acostumbrado a caerse y a levantarse dentro de un Partido Nacional que sabe más de derrotas que de victorias.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Su carrera política empezó en su ciudad natal, Paysandú, en la década del 80. Recorrió casi todos los escalones que se le puede demandar a un político. Fue edil y luego fue intendente de su departamento por dos periodos, durante los 10 años de los 90. Ingresó a la década del 2000 pisando fuerte en la política nacional como senador y con un sector propio, Alianza Nacional, una agrupación wilsonista que con el tiempo se consolidaría como un ala referente dentro de los nacionalistas. Fue candidato único de las blancos en las elecciones presidenciales de 2004. Ahí perdió contra el frenteamplista Tabaré Vázquez. Pero de alguna manera ganó, porque obtuvo el mayor porcentaje en una elección que los blancos han alcanzado en su historia. Se consolidó como líder de la oposición. Fue presidente del Directorio del Partido Nacional y siguió intentando competir por la banda presidencial. Perdió unas internas con Luis Alberto Lacalle Herrera y lo acompañó como candidato a vicepresidente en 2009.
Y siguió intentando. En el 2014, contra todos los pronósticos, perdió contra Luis Lacalle Pou y también lo acompañó como candidato a vicepresidente. Ese fue acaso uno de los mayores cimbronazos en su carrera política. El golpe inesperado lo dejó mareado unos días, pero volvió a la arena política sacudiéndose otra vez el polvo de la derrota en pos de la unidad del Partido Nacional. “Hay orden de no aflojar”, decía. Y lo volvió a intentar en 2019. Sería su último intento por esa deseada banda presidencial.
Larrañaga murió en la tarde del sábado 22 de mayo. Horas antes había estado en Santa Clara de Olimar rindiendo tributo al caudillo Aparicio Saravia. A la noche tenía pensado recorrer algunos barrios en el marco del Plan Invierno del gobierno en un día particularmente lluvioso y ventoso.
La noticia sacudió a todo el sistema político. El término shock fue el más usado por sus correligionarios, que mandaban mensajes incrédulos por WhatsApp para comentar la muerte del ministro del Interior. “Murió en su mejor momento”, tuiteó el presidente de la República, Luis Lacalle Pou.
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
La bandera.
Con el paso de las horas, luego del duelo, de las honras fúnebres, una pregunta se fue instalando en las cabezas de los dirigentes blancos. ¿Qué va a pasar con el ala wilsonista? ¿Quién es el heredero al trono en Alianza Nacional? “Es un cimbronazo, estamos desorientados, sentimos la ausencia del líder”, dijo a Búsqueda el senador Carlos Camy, uno de sus hombres más cercanos. Pero enseguida subrayó que Alianza es un “sector consolidado, un proyecto político que tiene causas e ideas pendientes. Una impronta wilsonista, con mirada al interior del país” que seguirá vigente en el Partido Nacional porque “no hay pájaro que vuele con una sola ala” . “Cayó el abanderado pero no la bandera”, graficó. Dijo que es temprano para hacer cálculos políticos y por eso prefirió no hablar de nombres que asuman el liderazgo. Insistió en Alianza como una idea.
El senador Sergio Botana, que supo integrar el sector y luego se abrió para formar una alianza aparte con un grupo de intendentes, también remarcó que “no hay un heredero cantado” para tomar la antorcha del wilsonismo. “Habemos antorchitas, fogoncitos por distintos lados”. La gestión al frente del Ministerio del Interior había comido al Larrañaga político. Su sector estaba disperso, desmembrado. Quizás descuidado, con un líder absorbido por la tarea de ministro. Y por eso se hace más difícil encontrar a un sucesor directo en el ala wilsonista. El director de Opinión Pública de Opción Consultores, Rafael Porzecanski, recordó en diálogo con Búsqueda que los partidos tradicionales han votado bien cuando han tenido dos alas fuertes. “En ese sentido, acá se abre un desafío para el Partido Nacional. ¿Cuál va a ser el contrapunto del ala oficialista? La pregunta se instala porque el Partido Nacional pierde un candidato posible para liderar esa segunda ala que sin duda enriquecería al Partido Nacional”, señaló. “No hay que olvidarse tampoco que Sartori salió segundo en la interna del Partido Nacional, pero por el momento no es una figura que esté teniendo gran protagonismo”, agregó.
Porzecanski mencionó a la vicepresidenta Beatriz Argimón como una candidata interesante para ocupar ese rol de liderazgo vacante en el wilsonismo.
“Es una figura que tiene niveles interesantes de posicionamiento dentro del electorado blanco y podría ser una de las referentes para liderar ese sector. Puede haber otras, parece muy temprano para decirlo. Ella ha dicho públicamente que creía necesario aglutinar y multiplicar las voces dentro del Partido Nacional. Por lo tanto, tiene la intención y se verá si consigue los respaldos para ser ella la que lidere el ala”. Búsqueda consultó a la vicepresidenta. “Es verdad que soy wilsonista. Voy a seguir cerrando filas con mi presidente hasta que termine su mandato. Voy asimismo a fomentar el fortalecimiento y crecimiento de otras opciones dentro del partido, porque para que haya un partido fuerte deben coexistir varias opciones”, respondió.
El analista político y exintegrante del equipo asesor de Lacalle Pou, Daniel Supervielle, valoró el legado que deja Larrañaga, algo que puede funcionar como faro aglutinador que cobije a nuevas figuras. “Ingresa en el apogeo de su carrera política al panteón de los líderes populares blancos que sin alcanzar el poder dejaron huella por varias generaciones marcando la impronta del partido”, evaluó en diálogo con Búsqueda, y citó casos como el de Aparicio Saravia, Leandro Gómez, Wilson Ferreira. “Ahí el legado que perdura y consolida la mística del partido no se da por acceder al poder, sino por una actitud ante la vida, la política, el partido y el país”, dijo Supervielle. “El ejemplo de Larrañaga con su personalidad recia pero querible se transmitirá por las generaciones blancas y contribuiría a hacer aún más grande al wilsonismo y al Partido Nacional”, concluyó.
La última entrevista de Jorge Larrañaga con Búsqueda